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Cultura Wari

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Cultura Wari

Wari o Huari fue una civilización andina que floreció en el centro de los Andes aproximadamente desde el siglo VII hasta el XIII d. C., llegando a expandirse hasta los actuales departamentos peruanos de Lambayeque por el norte, Moquegua por el sur y hasta la selva del departamento del Cuzco por el este.

La ciudad más grande asociada con esta cultura es Wari, que se encuentra ubicada unos 15 kilómetros al noroeste de la actual ciudad de Ayacucho. Esta ciudad fue centro de un imperio que cubría la mayor parte de la sierra y la costa del Perú actual. El Imperio wari estableció centros arquitectónicos distintivos en muchas de sus provincias, tales como Cajamarquilla o Piquillacta. Es, junto al Imperio incaico, una de los dos únicas culturas consideradas «imperiales» aparecidas en el hemisferio sur.

Su principal actividad era de carácter militar. Combatieron a lo largo y ancho del territorio peruano, conquistando los diversos señoríos de su tiempo. También tuvieron grandes centros religiosos como Pachacámac.

Periodificación de la cultura wari

La cultura wari fue una cultura política y social estatal que surge entre el 550 d. C. y el 900 d. C. (aunque existen discrepancias sobre los fechados entre algunos investigadores). D. Menzel dividió a la cultura wari en seis etapas: 1A, 1B, 2A, 2B, 3 y 4.

La etapa 1A

Monolitos waris, en Ayacucho (Perú)
En la etapa 1A surge la ciudad capital denominada Wari, que dio el nombre a esta cultura. En este periodo se nota una elevada influencia de la mitología tiahuanacota deducida de las vasijas halladas en Qonchopata (Ayacucho), en donde se representa repetitivamente el tema plasmado en la Portada del Sol de Tiwanaku.

Existen dos estilos alfareros waris representativos de este periodo, denominados «qonchopata» y «chakipampa A». La influencia tiahuanacota se evidencia también en el templete semisubterráneo encontrado en la ciudad de Wari. También durante este periodo destacan enclaves en la costa de Ica y Moquegua.

La etapa 1B

En esta etapa la característica principal son los grandes cambios en la estructura sociopolítica wari. La ciudad de Wari crece debido a la migración procedente de las zonas rurales. En el campo político, el Estado wari se fortalece y se expande; se desarrollan los centros provinciales de Honqo pampa y Willcawaín, en el callejón de Huaylas; Wiracochapampa y Marcahuamachuco en La Libertad y Pikillaqta en el Cuzco. Evidencias arqueológicas afirman el posicionamiento wari en la costa central y sur; y algunas evidencias arqueológicas en el valle del Santa.

Asimismo se fundan sitios como Wariwilca, Jincamoco y Waywaka, todos estos sitios estuvieron interconectados por redes viales.

Los sitios al norte de Wari evidencian la adaptación de los estilos arquitectónicos de los waris a los estilos locales, alterando algunos conceptos y asimilando otros.

En la alfarería destacan los estilos denominados «Robles moqo», «Chakipampa B» y «Pacheco», este último asociado a un sitio arqueológico de importancia en la zona de Nazca.

Las etapas 2A y 2B

Durante la etapa 2A y 2B existen evidencias de una reestructuración política y una última expansión; destacando por centralizar aún más el poder en la ciudad de Wari. Esto origina que la ciudad alcance su máxima extensión y su mayor índice demográfico, naciendo nuevas urbes periféricas como Jargampata y Azángaro en San Miguel y Huanta respectivamente.

Los estilos alfareros predominantes durante el periodo 2A fueron «viñaque», «atarque» y «pachacamac». Surgen además los sitios costeños de Socos (en el valle del río Chillón) y Conoche (en Topará).

En la época 2B, la cultura wari se expande hasta la ciudad de Cajamarca, se consolida en la serranía de La Libertad y Moquegua, y avanza hasta Sicuani.

En cuanto a religión, sitio de Pachacamac gana prestigio durante el periodo 2A, y para el periodo 2B propaga su influencia estilística hacia la zona de Ica y Huancayo.

Etapas 3 y 4

Estas son las etapas de la decadencia de la cultura wari. En la etapa 3 se inicia la decadencia de la ciudad de Wari; sin embargo el sitio de Pachacámac mantiene su prestigio religioso, además de surgir en Huarmey un sitio influenciado en la arquitectura por los waris.

En la etapa 4 se inicia un periodo de desecamiento de la sierra, un cambio climático que perduraría por un largo espacio de tiempo y que posiblemente sea la causa del colapso del Estado panandino wari.

El Imperio wari (700 a 1200 d. C.)

La presencia del Dios de las Varas en las vasijas rotas wari, que se asemeja a una divinidad que aparece grabada en la «Puerta del Sol» de Tiwanaku, indicaría influencia cultural tihuanaquense. Esta imagen aparece dibujada en unas grandes urnas ayacuchanas que se conocen como estilo conchopata, pues este es el sitio donde se les encontró por primera vez. La influencia de Tiahuanaco, así como la de Nazca seria crucial en la formación cultural y religiosa de esta cultura. En [Ayacucho] existió la cultura huarpa, que desarrolló importantes contactos económicos con Nazca, permitiendo que en Ayacucho se produjera un notable desarrollo de la producción artesanal y cultural.

Los huarpas abandonaron sus pueblos para reunirse en la ciudad de Wari y otras cercanas. Estos pobladores tenían una larga tradición militar debido a las constantes luchas por los recursos en las montañas. Estas son las condiciones que permiten el tránsito de huarpa a wari, entre los años 560 a 600; se desarrolló una cerámica ceremonial conocida como «robles moqo» que tiene un área mayor, que involucra al menos las regiones de Ayacucho, Ica, Nazca, el valle del Santa y por la sierra hasta el Callejón de Huaylas.

En la ciudad de Wari se pueden observar edificaciones monumentales como edificios públicos de varios tipos, mausoleos, templos y residencias, siendo las más conocidas las del sector denominado Uspa Qoto, Capillayoq, en el sector llamado Cheqowasi hay unas cajas de piedra muy bien labradas, son una especie de mausoleos con varias cámaras; son subterráneos. Debieron servir para la preservación de cadáveres de importantes dignatarios de la ciudad. Al pie de los muros que delimitan los edificios hay una gran red de canales para el abastecimiento del agua.

Cubre una extensión aproximada de 120 hectáreas en su parte más densa, donde vivieron algunos miles de familias. La ciudad está construida con piedras rústicas, con murallas muy altas hechas de piedra y barro, con terrazas y plataformas hechas también con ese material.

En la ciudad de Wari se producía fina cerámica policroma, bellos tejidos también policromos, pequeñas esculturas de turquesa, joyas y otras artesanías.

Influencia tiahuanaco

Vasija wari
La cultura tiahuanaco se desarrolló en el altiplano entre los años 550 y 900. Influenció en los waris sobre todo en el aspecto religioso y cultural. En algunas de sus cerámicas se aprecia la representación de divinidades con rasgos antropomorfos y zoomorfos, similar a Wiracocha (dios de los báculos) de los tiahuanacos.

Esta divinidad se ve en las culturas posteriores tiahuanacas, que aparece representado en la conocida Puerta del Sol, ubicada en el complejo de Kalasasaya (en Bolivia).

Monolitos

Los monolitos waris tienen influencia tiahuanacota, sin embargo sus personajes no muestran las posiciones severas que caracterizan a los monolitos de la civilización del collao.

A diferencia de los monolitos de Tiwanaku, no portan cetros ni armas, y además son robustos. La similitud con Tiwanaku son los lagrimones en los ojos (presentes también en los monolitos de Ponce y Bennet).

Los monolitos waris descansan sobre un pedestal y se guardaban en una antigua hacienda en Huacaurara hasta su traslado a la ciudad de Ayacucho, en donde se conservan en la actualidad.

Expansión wari

Dentro de las tres grandes épocas de los waris, la segunda época (siglo VII a X) es de máximo apogeo y está representado por el estilo de cerámica llamado propiamente wari, con sus variedades regionales:

- Viñaque,
- Atarco,
- Pachacámac,
- Qosqopo, etc.

Esta es la época imperial wari, cuando su expansión alcanza Lambayeque y Cajamarca (por el Norte) y llega hasta Moqueguay Cuzco (por el Sur). Desde Cuzco hasta Chile y este de Bolivia se extendía Tiahuanaco.

Los waris lucharon y conquistaron los pueblos cercanos mediante un ejército cuyas principales armas fueron las hachas de piedra, porras de metal, arcos y flechas. Los waris introducen una concepción nueva de la vida urbana, implantando el modelo de gran centro urbano amurallado.

Las ciudades wari más conocidas son Pikillaqta (en el Cusco) y Wiracochapampa (en Huamachuco), que a su vez son los territorios extremos del imperio.

La ciudad de Wari basó principalmente su economía en la explotación imperial, es decir en la explotación de las colonias que fue conquistando mediante la guerra, tanto los tributos de las colonias como otros factores de dominación, permitieron el mantenimiento de esta gran ciudad.

La tercera época es de declinación y descomposición política económica de los waris, con el abandono de la ciudad y la pérdida de su control sobre las antiguas colonias.

Después del siglo XI, los pueblos sometidos al Imperio wari retoman su camino independiente de desarrollo, y Ayacucho ingresa a una etapa de franco subdesarrollo con abandono del patrón de vida urbano y retorno a una reducida población rural aldeana, similar a las tempranas fases de Huarpa.

Las diferentes regiones del imperio se fueron independizando del poder de la capital y finalmente esta quedó abandonada y acabó siendo saqueada. Luego de desaparecer el poder imperial las grandes ciudades fueron abandonadas y en muchas regiones se regresó a la vida basada en aldeas poco desarrolladas, Otras regiones, sin embargo se embarcaron en un nuevo florecimiento regional fundándose de esta manera los reinos y señoríos del periodo intermedio Tardío tales como Lambayeque, Chimu, Cajamarca, Chancay, el señorío chincha o el proto señorío inca.

Sin embargo, los enfrentamientos entre estos grupos no acabaron y la formación de ejércitos, batallas e intentos de conquista continuaron hasta el fin del Imperio Incaico.

Presencia wari en el litoral

La costa de las actuales regiones Ica y Arequipa muestran contactos con las culturas de las serranías contiguas desde tiempos anteriores a los waris, y durante el apogeo de los waris la presencia en esta zona es innegable, aunque las evidencias manifiestan que luego del ocaso de los waris las sociedades de esta zona cambiaron patrones culturales y reorientaron sus contactos hacia otros centros costeros. En esta zona surge el estilo alfarero «atarco» de gran influencia tiahuanacota y que es uno de los estilos característicos del periodo «2A» de Wari.

Petroglifos wari en Toro Muerto (Arequipa)
Pero si bien en la costa sur no se discute la presencia wari, el problema surge al tratar de vincular la cultura wari con las sociedades de la costa central y norte, correspondiente a los departamentos de Lima, Áncash, La Libertad y Lambayeque. En esto existen desacuerdos entre los que investigan estas zonas aunque entre los años 90s e inicios del primer decenio del siglo XXI se han descubierto nuevas evidencias de la incursión wari en la costa de la actual región Lima.

En la costa central del actual Perú floreció la cultura Lima y en la costa norte la cultura Moche, que durante el periodo 1B, 2A y 2B de Wari se evidencian cambios que probarían la injerencia wari a pesar de no encontrarse centros urbanos con características arquitectónicas waris.

En la costa norte los estilos alfareros clásicos de wari están ausentes, aunque se han encontrado cerámicas wari en tumbas moche, pero a manera de ofrendas. Kauffmann Doig sostiene que la presencia de los waris en el territorio mochica aceleró el proceso de decadencia de esta última en tanto que los mochicas ya se encontraban en un proceso de declive. Esto se evidenciaría a partir de la cerámica moche correspondiente a esta época que deja de ser bicolor y adopta patrones rojo-negro-blanco de wari. Además el rostro del dios del agua moche tomó características tiahuanacoides traídas al norte por wari. Y si bien es cierto que no se construyeron centros administrativos, bien pudieron ser administrados desde el centro provincial de Wiracochapampa en la provincia de Sánchez Carrión en las serranías de La Libertad.​ Aunque la arquitectura wari no se impuso en el territorio moche, existen evidencias que durante el periodo V de Moche (periodo que coincide con la expansión wari) los patrones arquitectónicos de los moches cambiaron, como lo evidencian los restos arqueológicos de «Pampa Grande» y «Galindo».

En el caso de la región Lambayeque, además de la influencia moche y wari, convergen la cultura Cajamarca y otras formas locales, pero existen evidencias de la presencia wari hasta el 850 d. C. aproximadamente, cuando florece en esa zona la denominada cultura Lambayeque, a la que Shimada denomina «Sicán». Esta cultura basa su religión en un dios denominado «Naylamp», que no presenta rasgos ni influencias tiahuanacoides.

Más al sur, en Pachacamac, su oráculo tomó importancia durante el periodo 2 de Wari. Según John Rowe, Pachacámac pudo haber nacido como una colonia que mantuvo vínculos con Wari. Sin embargo no se ha encontrado en Pachacamac la clásica arquitectura wari. Según algunos autores Pachacámac toma independencia de Wari aunque otros asocian la presencia wari en la representación de un ser mitológico denominado «El grifo de Pachacámac» de características ornitomorfas; según las investigaciones de Menzel, los orígenes de este personaje están en Qonchopata, otros autores argumentan sus vínculos iconográficos con Tiwanaku. Luego del ocaso wari, el oráculo de Pachacamac continúa vigente prevaleciendo incluso hasta el tiempo de los incas, de la cual quedan los más evidentes restos arqueológicos en el sitio.

Otro caso de incursión podría representar el sitio de Cajamarquilla, el cual presenta evidencias de haber sido ocupado anteriormente por lo cual algunos autores afirman que fue desocupado antes de los waris y reutilizado por estos; otros autores niegan la incursión wari en Cajamarquilla.

En agosto de 2008 se encontró un fardo funerario wari en la huaca Pucllana al cual se le denominó «La Dama de la Máscara», lo que demostraría que conquistaron a la cultura Lima en sus años de decadencia.

Incursión wari en la selva

El interés de los waris por la selva está ligado al consumo y producción de la hoja de coca. Existen evidencias del ingreso de la cultura wari por la cuenca del río Apurímac; esta incursión se dio para el manejo de áreas de cultivo de cocales, estos cultivos fueron manejados desde los sitios de «Vista Alegre» y «Palestina», ambos investigados por S. Raymond.

Gorro wari de cuatro puntas
«Vista Alegre» y «Palestina» fueron dos centros construidos bajo los patrones arquitectónicos clásicos de wari, que tuvieron una extensión entre 15 y 30 hectáreas y que a su vez articularon otros centros administrativos más pequeños en la cuenca del río Apurímac. Estos dos centros distan 20 km el uno del otro; «Vista Alegre» a la margen izquierda río abajo y «Palestina» en la margen contraria; sus restos arqueológicos no se encuentran bien conservados pero la cerámica hallada tiene similitud con la hallada en Jargampata y Wari; por otra parte sus construcciones cuadrangulares y sus edificios ortogonales son clásicos de la arquitectura wari.

La colonización de la selva por parte de los waris fue una labor costosa por tratarse de un territorio de difícil acceso, lo que manifiesta una administración eficiente y un poder muy centralizado.

Además de la hoja de coca, también se cree que los waris pudieron estar interesados en los cultivos de algodón, plumas y aves exóticas, monos, plantas alucinógenas y patas de tapir; esto se deduce debido a que estos elementos estuvieron asociados al arte y la cultura en la ciudad de Wari.

Economía y política

La sociedad wari no tuvo posesión de la moneda ni el mercado, el estado monopolizó el abastecimiento, producción y distribución de los principales recursos. Además los waris utilizaron varias modalidades de producción, tributación e intercambio, el control de la economía se logró a través del establecimiento de centros administrativos provinciales.

El manejo político fue distinto en todo el ámbito nacional e internacional, teniendo en cuenta que los waris convivieron con otra entidad política y religiosa compleja como lo fue Tiahuanaco, al sur.

Metalurgia

Existen vestigios de trabajos metalúrgicos wari en oro, cobre y bronce, utilizando las técnicas del vaciado, forjado, laminado, martillado y repujado.

Algunos autores sostienen que el trabajo metalúrgico en Wari tuvo antecedentes tiahuanacotas, en cuanto a las técnicas utilizadas; otros sostienen que la metalurgia en Wari tiene sus orígenes en Waywaka, un sitio arqueológico ubicado en Andahuaylas e investigado por Grossman, en donde se encontraron piezas de metal de mucha antigüedad.

Algunos de los trabajos metalúrgicos más complejos de la cultura wari fueron hallados en el sitio de Conchopata por Denise Pozzi-Escot y analizados por Ríos. Se trataría de un taller metalúrgico dedicado al trabajo del oro y el cobre, cuyo principal producto fueron los «tupus» o «topos», la cantidad de estos «tupus» es abundante en el sitio de Conchopata, pero estos tupus de similares características también fueron encontrados en Huamachuco, Jargampata y Azángaro, por lo cual se piensa que Conchopata fue un centro de producción a gran escala de estos artefactos.

La ciudad de Wari

La ciudad de Wari fue la capital del estado del mismo nombre. Se encuentra a unos 15 km de la actual ciudad de Ayacucho. El núcleo urbano de Wari alcanzó durante la «época 2» un área de ocupación de unas 2000 hectáreas (su mayor expansión) de la cual quedan como vestigios arqueológicos varias callejuelas con templos amurallados, patios ocultos, tumbas reales y edificios de viviendas de varios pisos​ que forman actualmente el complejo arqueológico Wari.

La mayoría de los edificios estaban cubiertos de yeso blanco, con lo cual la ciudad resplandecía al sol de las montañas.

A medida que su población fue creciendo (algunos arqueólogos creen que llegó a tener unos 70 000 habitantes), también creció en importancia como ciudad sede del poder político. Inicialmente la ciudad debió reducirse a un centro administrativo con funciones políticas y religiosas. Según la evidencia arqueológica, la cultura wari declinó en importancia hacia el 1000 d. C., desconociéndose a ciencia cierta cómo y por qué fue finalmente abandonada.

Ante la baja productividad de la tierra se realizaron importantes obras de canalización y drenaje y sobre todo se crearon terrazas agrícolas que ampliaron notablemente la superficie cultivable. Estos andenes, construidos en las laderas de los cerros, suelen ubicarse cerca de los complejos urbanos, principales y secundarios, ya que satisfacían las necesidades de consumo de estos.

Sectores de la ciudad

Varios de los investigadores que han estudiado la cultura wari han dividido la zona central del asentamiento (que abarca 18 kilómetros cuadrados) en 12 diferentes sectores:

Monqachayoc

En este sector se encuentran las galerías subterráneas con techos formados por grandes bloques de piedra de una sola pieza y paredes recubiertas con lajas alargadas a manera de enchape, además de unos tubos labrados en piedras que se sospecha fueron usados para el transporte de agua a la ciudad. Era utilizado con fines funerarios ya que presenta mausoleos, galerías subterráneas, un patio hundido y fosas. El principal hallazgo de este sector fue un mausoleo construido con piedras finamente labradas que constituyen compartimientos orientados hacia un espacio central a una profundidad de 8 metros dentro una estructura arquitectónica en forma de “D”. Lamentablemente, ninguna de las tumbas develadas hasta el momento ha sido encontrada intacta.

Vegachayuq Mogo

Es una de las áreas ceremoniales más importantes de Wari. El hallazgo de una arquitectura especial, sin precedentes en la zona a mediados de marzo de 2015, lleva a pensar en una probable capital de la cultura huarpa.

Capillapata

Centro administrativo de Pikillaqta, construido wari en el Cusco.
Sector formado por grandes muros dobles de entre 8 y 12 metros de altura. En la base tiene un ancho de 3 metros y en la cima entre 0,80 y 1,20 m, alcanzando 400 m de largo. Estos muros forman grandes cercados o 'canchones'.

Turquesayoc

Llamado así por la presencia de restos de turquesa, sea en cuentas de collar o pequeñas esculturas. Debido a la alta concentración de este material se cree que en este sector estuvieron los talleres dedicados al trabajo de este material.

La Casa de Blas

Por toda el área se encuentran desperdigados abundantes restos de artefactos líticos, como puntas de proyectil, punzones y pedernales. La principal materia prima era la obsidiana, el pedernal y la pelvis de cuy.

Canterón

Llamado así porque se presume que este sector fue usado como cantera.

Ushpa Qoto

Edificios diversos cercanos a una plaza. Tres murallas grandes corren de forma paralela, estructuras semicirculares y ambientes subterráneos.

Robles Moqo

Esta área presenta tiestos de cerámica y artefactos líticos fragmentados. Un estilo de cerámica característico de wari toma el nombre de Robles Moqo, ya que fue aislado tomando en cuenta los fragmentos hallados en este sector por un guía local de apellido Robles.

Campanayoq

Recintos circulares y trapezoidales. Están en mal estado de conservación, totalmente derruidos, sólo se pueden identificar los cimientos.

Trankaqasa

16 petroglifos grabados en piedra. Se labraron surcos sobre superficies planas que luego fueron ligeramente pulimentadas. Se representan líneas concéntricas, volutas, serpientes, círculos y figuras geométricas.

Ushpa

En ese lugar se han encontrado figuras humanas moldeadas que delatarían áreas específicas de servicios, talleres y almacenes.

Gálvezchayoq

Cavidad circular de 11 metros de diámetro y 10 de profundidad, excavada intencionalmente. En el interior dos túneles cuidadosamente excavados tienen orientación norte y sur respectivamente.

Churucana

Muros similares a los de Capillapata forman recintos trapezoidales y rectangulares.

Sitios provinciales de la cultura wari

- Ichabamba
- Wiracochapampa
- Honqo pampa
- Huilcahuaín
- Huarihuilca
- Chimu cápac
- Socos
- Pachacámac
- Maymi
- Pacheco
- Atarco
- Azángaro
- Conchopata
- Jargampata
- Vista Alegre
- Palestina
- Jincamoqo
- Pikillaqta
- Cerro Baúl
- Espíritu Pampa (Vilcabamba).

Castillo de Huarmey

Momia wari en el Museo Antropológico.
En septiembre de 2012, los arqueólogos procedieron a excavar entre los escombros que aún quedaban en la parte más alta de la pirámide escalonada. Al limpiar los pozos de los huaqueros notaron que en el fondo se extendía una capa de ripio (piedras pequeñas) de aproximadamente 100 cm de grosor. Se procedió a retirar esa capa, cuyo peso total fue de unas 33 toneladas. Debajo encontraron seis esqueletos humanos que serían ofrendas humanas, pero el momento cumbre fue cuando apareció la cámara funeraria con un rico ajuar, la primera de la cultura wari hallada intacta. Dicha cámara funeraria mide 4.5 m de largo, 3.5 de ancho y 1.5 de profundidad, y guardaba 57 fardos con osamentas en posición sentada. En el lado norte de la misma cámara se hallaron tres pequeñas tumbas que corresponderían a mujeres de la nobleza wari. Todas ellas tenían joyas que demostraban su nivel social, pero la del centro parecía tener mayor importancia que las demás. Serían probablemente las esposas principales. Las demás osamentas, en número de 57, serían de otras damas nobles, quizá las esposas secundarias o miembros de la corte, enterradas conjuntamente.

Se hallaron también asociados diversos objetos, como orejeras de oro, plata y de otras aleaciones metálicas, recipientes de cerámica, objetos de piedra tallada, cuchillos ceremoniales, un quero de piedra de Huamanga, agujas, ovillos de colores, entre otros, haciendo un total de 1200 objetos en buen estado de conservación, de inconfundible estilo wari. Todos estos hallazgos se dieron a conocer en junio de 2013.

El Señor de Wari

Es un hallazgo arqueológico dado a conocer en febrero de 2011. En efecto, en Espíritu Pampa, distrito de Vilcabamba, provincia de La Convención, departamento del Cuzco, se encontró un complejo funerario en cuya tumba principal, perteneciente a un dignatario del Imperio wari,​ se hallaron un pectoral, una máscara de plata, 223 cuentas del mismo metal, 17 piezas de oro y más de 100 piezas de cerámica.

El hallazgo del Señor Wari de Vilcabamba ha sido comparado en importancia con la del Señor de Sipán.




JMS

Historia-Imperio Inca 10/10

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IMPERIO INCA

Fuentes históricas

Cerámica

La cerámica incaica es distinta de los estilos que predominaron en la zona centroandina en la época pre-Tahuantinsuyo. El estilo inca se caracteriza por su producción en masa, habiéndose encontrado evidencias del empleo de una gran cantidad de moldes que permitieron difundir una producción sumamente estandarizada. Sus colores se caracterizan por el uso intensivo de diferentes tonos de marrón y sepia, además del rojo, negro, blanco, anaranjado y morado, que producían una gama relativamente variada de combinaciones. Se aprecia en la alfarería incaica la predilección por los diseños geométricos, predominando los rombos, barras, círculos, bandas y triángulos. Las formas típicas son el aríbalo y los queros, aunque estos últimos existieron desde el Horizonte Medio y fueron confeccionados también en madera y metal. El Estado incaico estableció distintos tipos de relaciones con los ceramistas locales y aprovechó de diferentes maneras sus técnicas y estilos alfareros. Se movilizaron vasijas de estilo local y se las hizo circular por todo el territorio, fusionándose de esta manera las diferentes técnicas existentes.

Textilería

Uncu o poncho incaico
El arte textil incaico se caracteriza por sus tejidos con diseños geométricos o tocapus y por la fineza de su técnica. Los incas destacaron por sus tapices y sus mantos de plumas, también de diseños geométricos. Tuvieron un extraordinario sentido de la simetría, reflejado mediante la repetición de figuras estilizadas dispuestas de una manera sumamente ordenada. Para los incas la importancia de los textiles fue religiosa, social y política. Ellos expresaban su cosmovisión, su sentido del espacio y de sus divisiones. Eran símbolos de nivel social. Los famosos ponchos dameros, blancos con negro y rojos al centro se destinaban sólo a los orejones o generales allegados al Inca. Se dice que los diseños geométricos, que aparecen en algunos tejidos, servían también para identificar a los incas y sus familias. Desde la visión política los textiles representaban tesoros intercambiables así como productos tributables que cohesionaban al imperio.

Escultura

Los trabajos realizados en piedra constituyen el otro gran conjunto de realizaciones incaicas que merece la pena destacar. Suele limitarse a representaciones zoomorfas de auquénidos, llamas, vicuñas y alpacas, y fitomorfas, mazorcas de maíz, que son conocidas como conopas y a numerosos cuencos y recipientes llamados popularmente morteros. Entroncados en las tradiciones artísticas andinas, los incas supieron imprimir un carácter propio y original a sus obras que se basó en una simplificación de las formas por medio de volúmenes geométricos sencillos y una esquematización de los motivos decorativos muy próxima a una concepción estética geometrizante y cubista. El arte incaico se caracterizó por la sobriedad, la geometría y la síntesis, tendiendo más a lo práctico y funcional que a lo formal.

Pintura

La pintura como expresión estética se manifestó en murales y mantos. Bonavía señala la diferencia entre paredes pintadas de uno o varios colores y los murales con diseños o motivos representando escenas diversas.

Los murales pintados se aplicaban sobre paredes enlucidas con barro empleando pintura al templo, técnica diferente a utilizada para las pinturas rupestres. Hacia el Horizonte Temprano, la pintura era aplicada directamente sobre la pared enlucida, mientras que durante el Período Intermedio Temprano' se cubría el muro enlucido con pintura blanca para luego aplicarle el dibujo deseado. Otro medio usado en la misma época consistía en trazar motivos incisos sobre el barro húmedo para luego rellenarlo con pintura.

En la época moche se usó pinturas murales y de alto relieve de barro como los descubiertos en la Huaca de la Luna y en la Huaca del Brujo, en departamento de La Libertad, a unos 5 km al sur de Trujillo.

La técnica y el uso de mantos pintados sobre telas de algodón llano era costumbre de toda la costa, con mayor énfasis en el norte. Todavía por los años de 1570 a 1577 existían artistas especializados en el arte de pintar mantos que ejercían su oficio trasladándose de un lugar u otro. En aquel tiempo estos artesanos pedían licencia ante el oidor para usar de su arte e ir libremente por los valles sin ser estorbados.

Huaca de la Luna
En los museos y colecciones privadas se pueden apreciar estos mantos, empleados quizá para cubrir paredes desnudas o servir de vestimenta a los señores importantes.

Otro renglón dentro del arte pictórico fue la realización de una suerte de mapas pintados que representaban un lugar o una región. El cronista Betanzos cuenta que después de la derrota de los chancas infligida por el príncipe Cusi Yupanqui, los dignatarios cuzqueños se presentaron ante él para ofrecerle la borla y lo encontraron pintando los cambios que pensaba introducir en el Cuzco.

Esta noticia no sería suficiente para confirmar tal práctica si no fuese apoyada por otra referencia la afirmación en el juicio sostenido por las etnias de Canta y de Chaclla en 1558-1570. Uno de los litigantes presentó allí ante la Real Audiencia de los Reyes los dibujos de su valle indicando sus reclamos territoriales, mientras los segundos exhibieron una maqueta de barro de todo el valle. Sarmiento de Gamboa decía que al conquistar un valle se hacía una maqueta y se le presentaba al Inca, quién delante de los encargados de ejecutar los cambios se informaba de sus deseos.

Arte plumario

Las prendas de plumería manifiestan un gusto estético por el color y se usaron en mantas camisas, abanicos y sombrillas para preservar del sol a los personajes conducidos en andas. Los brillantes tonos de las plumas empleadas señalan un origen selvático con lo cual concluimos que debió existir un trueque a lo largo y ancho del país entre la selva, la sierra y la costa.

El cronista Santa Cruz Pachacuti cuenta que para los grandes acontecimientos, como el matrimonio de Huayna Cápac con su hermana el día que recibió la borla o mascaipacha insignia del poder, se recubrieron los techos de paja de los palacios y los templos del Cuzco con las más vistosas mantas confeccionadas con plumas multicolores. El espectáculo debió ser magnífico y sobrecogedor pues los brillantes colores de las techumbres contrarrestaban con la sobriedad de las piedras y las cenefas de oro de los muros palaciegos.

Orfebrería y metalurgia

El área andina de Perú, Bolivia y Ecuador fue la cuna de la metalurgia a nivel sudamericano y surgió sin ninguna influencia proveniente del Viejo Mundo.

Orfebrería y metalurgia
Existieron dos centros metalúrgicos uno en la zona del altiplano peruano-boliviano y otro en la costa norte en la región Mochica-Lambayeque. De estos dos lugares se difundieron los conocimientos al sur, hacia Chile y Argentina, y al norte, a Colombia y Panamá para llegar posteriormente a las costas occidentales de México.

La metalurgia en los Andes tiene una gran antigüedad y sus artífices lograron las más variadas técnicas y aleaciones.

En toda la costa existieron expertos plateros y durante al apogeo incaico sus gobernantes establecieron mitimaes en el Cuzco para la producción de objetos suntuarios. Diversos documentos nombran a estos grupos provenientes del Chimú, Pachacámac, Ica y Chincha. Es probable que sus obras siguiesen los gustos estéticos incaicos. Sabemos del establecimiento en Zurite, cerca del Cuzco de unos yanas plateros de Huayna Cápac, provenientes de Huancavilca (actual Ecuador) que residían en tierras del soberano y cuya obligación era fabricar objetos para el Inca.

La numerosa presencia en el Cuzco de plateros indígenas fue aprovechada posteriormente por los oidores, corregidores y encomenderos para la confección de vajillas personales de oro y plata, burlando la obligación del quinto del rey. Por ese motivo, son escasas las piezas de plata del siglo XVI en el Perú que tengan punzones.

Para la creación de armamento se utilizaba cobre y aleaciones de esta; como el bronce, sobre todo para la elaboración de cuchillos ceremoniales y hachas para la nobleza, también se cree que utilizaron platino y hierro aunque sólo para la elaboración de pequeños ornamentos.

Música

Los incas contaron con varios instrumentos musicales de viento y percusión entre los que se encuentran: la quena, la tinya o Wankar, el calabacín, la zampoña y la baqueta. La música desempeñaba un papel importante en distintas ocasiones. Se sabe que había música amorosa, guerrera, fúnebre y agrícola. La música incaica se componía de cinco notas musicales.

Una característica fue la ejecución de música durante las labores agrícolas en tierras del Estado, con lo cual convertían las duras faenas del campo en amenas reuniones.

Los instrumentos musicales empleados en las manifestaciones corporales eran diversos según las danzas a interpretar, los integrantes, las regiones o los motivos de las celebraciones.

Las flautas eran uno de los instrumentos más populares. Las quenas por lo general, eran confeccionadas con huesos humanos mientras que otras flautas eran de arcilla, plata o, las más comunes, de carrizos.

Entre ellas destacan los sikus de caña y de cada instrumento está dividido en dos mitades con tonos complementarios y tocados por un par de instrumentos. Para formar una melodía es necesario que ambos instrumentos toquen alternadamente cuando les corresponde y además en forma simultánea con los demás registros.

Las antaras o flautas de Pan eran hechas de cerámica de nueve tubos acodados, las de carrizos se mantenían unidas por finas soguillas.

En cuanto a las trompetas halladas en las tumbas de la costa, pertenecían a uno de los tributos de los señores yungas. Con frecuencia se encuentran quebradas ya que su destrucción forma parte del ritual funerario.

El caracol marino o Strombus se representó desde la época de Chavín de Huantar y en quechua se le dice huayllaquepa. La voz pututu con el cual se le llama actualmente proviene del Caribe y fue traída por los españoles a la par que las palabras maíz, chicha y ají, entre otras. Es una adaptación de fututo por no existir en el quechua la letra "f".

Zampoña Inca
Un instrumento musical básico fue el tambor. Éste podía ser de diversos tamaños y sonidos, y se utilizaba para marcar el ritmo en las danzas y bailes colectivos. Los había pequeños, ilustrados por Guaman Poma, que eran tocados por mujeres; grandes, que eran confeccionados con piel de puma u otorongo y llamados poma tinya y finalmente, los runa tinya, confeccionados con piel humana.

El compás se marcaba también con cascabeles de plata o racimos de semillas que se ataban a las piernas de los danzantes. En la cultura moche, los grandes señores o los dioses usaban atados a sus cinturas grandes sonajas de oro, como las del Señor de Sipán.

Entre los grupos campesinos y en ciertas festividades o celebraciones soplaban en las cabezas secas de venados como si fuesen flautas y marcaban con ellas los pasos de los danzantes.

Literatura incaica

Antes de la conquista española existía una rica y variada literatura oral en el área del Imperio inca. Algunas muestras de poesía religiosa, narraciones y leyendas quechuas han llegado a nosotros gracias a que fueron transcritas por cronistas como Cristóbal de Molina, el Cuzqueño, autor de Fábulas y ritos de los incas (1573); Santa Cruz Pachacuti, indigena evangelizado defensor de la Corona española, que escribió la Relación de antigüedades de este reino del Perú (1613), donde describe la religión y filosofía quechuas y recoge en lengua quechua algunos poemas de la tradición oral; el Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616); y Felipe Guamán Poma de Ayala cuya obra Nueva crónica y buen gobierno permite reconstruir buena parte de la historia y genealogía de los incas, así como numerosos aspectos de la sociedad peruana posterior a la conquista.

Gracias a ellos y a otros cronistas del siglo XVII, una parte de este legado pervivió y es una fuente viva para la literatura posterior. Esa labor fue continuada mucho después por antropólogos, historiadores e investigadores modernos y contemporáneos. Uno de los más influyentes es José María Arguedas, importante también por su obra novelística, que subraya la importancia del carácter bilingüe y multicultural del Perú.

Lenguas del imperio

El Imperio incaico era un estado multicultural y plurilingüístico, que englobaba algunas de las regiones de altísima diversidad cultural y lingüística como son el norte de Perú, Ecuador y en menor medida el este de Bolivia. Algunas lenguas fueron ampliamente usadas junto con las lenguas quechuas. Entre las lenguas más importantes destacan algunas que estuvieron asociadas a reinos preincaicos de importancia. Una lista no extensiva de lenguas regionalmente importantes es:

 - Idioma puquina, alrededor del lago Titicaca.
 - Idioma aimara, alrededor del lago Titicaca y en regiones circundantes.
 - Idioma mochica, en el noroeste de Perú y la costa norte.
 - Idioma quingnam, en la costa central de Perú.
 - Idioma chacha, en el territorio dominado por los chachapoyas.
 - Idioma cacán, en el sur del imperio.


Ciencia y tecnología

Tecnología militar

Los incas eran hábiles forjadores de metal, construyeron armas de bronce y objetos domésticos. Construyeron hachas y mazas para el contacto cuerpo a cuerpo y entre otros objetos militares también armas arrojadizas como arcos y flechas, usando también hondas llamadas huaracas.

Las mazas tenían forma estrellada con un orificio al centro a fin de colocarla en un palo, recibían el nombre de macanas.

Sabían también forjar el hierro, pero lo usaban para objetos muy decorativos, aunque también usaban para este fin el oro y la plata.

Descubrimientos

Según el historiador José Antonio del Busto con la expedición marítima llevada a cabo por Tupac Yupanqui, los incas habrían descubierto Oceanía, habiendo llegado a Mangareva e isla de Pascua.

Astronomía

En la astronomía incaica destacó el Sol, y su culto, parece ser una constante en las culturas de la antigüedad, sin duda por el rol que el astro rey cumple en el "calendario agrícola". Los incas adoraban al Sol fundamentalmente para que les proporcionara abundantes cosechas. Era una fuerza dominante y un símbolo de prestigio y poder.

En el Perú el culto al Sol se oficializó debido a las conquistas incaicas. Estos, que adoraban al Sol al extremo de afirmar que los gobernantes eran sus hijos, llevaban su religión a todos los pueblos que iban sometiendo por medio de la guerra.

El Sol ("inti", en quechua), al que acostumbran representar por un gran disco de oro circundado de rayos, era adorado en templos cubiertos totalmente de oro, como lo era el Koricancha o "patio de oro" en la ciudad del Cuzco. También se afirmaba que el maíz eran las lágrimas del Sol debido al color dorado que tiene el maíz seco. Por lo tanto se ofrendaba al Sol la bebida que se elaboraba con el maíz: la chicha.

El culto al Sol tenía su apoteosis en la Fiesta del Sol ("Inti Raymi" en quechua) que hasta ahora se reproduce, todos los 24 de junio, en la ciudad del Cuzco.

Algunos cronistas afirman que los incas podían predecir los eclipses.

Tumi
El uso de la astronomía, como en muchas culturas de la época, tuvo un alcance agrícola desarrollado. Los incas eran capaces de separar las estaciones por épocas de sembrado y cosecha para cada tipo de producto. Se logró esta herramienta mediante la utilización de edificaciones de piedra (entre los que se encontraban los templos anteriormente mencionados) alineadas con los ejes cardinales siendo el norte la guía referencial utilizada.

Medicina

La medicina que se practicó en el incanato, estaba íntimamente ligada a la magia y la religión. Todas las enfermedades se suponían provocadas por el desprendimiento del espíritu del cuerpo, a causa de un maleficio, un susto o un pecado. Los curanderos incaicos, llegaron a realizar intervenciones quirúrgicas, como trepanaciones craneanas (practicadas anteriormente por la cultura Paracas), con el propósito de eliminar fragmentos de huesos o armas, que quedaban incrustadas en el cráneo, luego de accidentes o enfrentamientos bélicos. Uno de los instrumentos utilizados en la cirugía incaica, fue el "Tumi" o cuchillo de metal en forma de "T". Como anestesia se usaba la coca y la chicha en grandes cantidades y se sabe que también conocieron el uso de las vendas.

Los médicos kallawayas, tradicionales en la región andina, han conservado una detallada clasificación antigua de las plantas y animales,​ que se considera proceden de la época. Estos kallawayas conocían la quina, una planta altamente efectiva contra la malaria.

Agrotecnia

Se estima que los incas cultivaron cerca de setenta especies vegetales, entre ellas, papas (Solanum tuberosumy otras), camotes (Ipomoea batatas), maíz (Zea mays), ajíes, algodón (Gossypium barbadense), tomate, maní (Arachis hypogaea), oca (Oxalis tuberosa) y quinua (Chenopodium quinoa).

Las principales técnicas agrícolas, en cuanto a la disposición de tierras fueron:

 - Andenes o terrazas, para evitar la erosión y aprovechar las laderas y cerros.
 - Waru waru, técnica en la que se araban surcos alrededor de los cultivos y se les llenaba de agua para crear un microclima más estable que el ambiente.
 - Pozas secas que se llenaban en época de lluvias. Era muy empleado en la costa. Se les llamaba simplemente lagunas (qucha).

También se resalta su técnica de mejoramiento de especies. Supieron de la mayor influencia de la temperatura del suelo que la del aire sobre las plantas, como lo atestigua el laboratorio de Moray.

La ganadería, en cambio, fue menos favorecida. Esto se debió a la escasa fauna andina. Utilizaron llamas como bestias de carga y alpacas como fuente de alimentos y vestimenta. La vicuña fue también muy apreciada. Se crió también el cuy (Cavia porcellus), hasta hoy uno de los principales potajes de la gastronomía andina.

Matemática y escritura

Los contenidos o conceptos matemáticos fueron aplicados por los Incas, principalmente, en el cálculo de resultados y cantidades de la Economía. Si bien en el Incario se desarrollaron importantes sistemas de medición, son más conocidos los quipus y yupanas, que representan la importante presencia matemática en la administración incaica. Los quipus eran sistemas manemotécnicos que consistían en tiras anudadas; sólo se anudaban los resultados de las operaciones matemáticas realizadas anteriormente en los ábacos o yupana.

Los cronistas españoles narran que los khipu kamayuqkuna leían en los nudos de los quipus la historia de los incas, relatando nacimientos, guerras, conquistas, nombres de los nobles y tiempos de tales eventos. «Son quipos unos memoriales o registros hechos de ramales, en que diversos nudos y diversos colores significan diversas cosas. Es increíble lo que en este modo alcanzaron, porque cuanto los libros pueden decir de historias, y leyes, y ceremonias y cuentas de negocios, todo eso suplen los quipos tan puntualmente, que admiran». La escritura que subyace bajo los quipus aún no ha sido descifrada. Existe en la actualidad un estudio sobre la posible escritura incaica, del inglés William Burns, que considera que fue de carácter alfanumérico representado con figuras geométricas en telares y en dibujos del cronista Felipe Guaman Poma de Ayala que se habría originado en la época del gobernante Pachacutec.

Legado Cultural de los Incas

Construcciones Monumentales: Machu Picchu, Cusco.

Lenguaje quechua: palabras que actualmente utilizamos ( cancha, carpa, choclo, papa, vicuña, entre otras )

Calendario inca: Conformado por 360 días, dividido en 12 meses y cada mes tenía 30 días.


JMS

Historia-Imperio Inca 9/10

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IMPERIO INCA

Fuentes históricas

Religión

La religión estuvo constantemente presente en todos los ámbitos de las labores incaicas. En las leyendas de formación del imperio incaico, se percibe una marcada diferencia sexual entre hombre y mujer. Eran politeístas (es decir creían en varios dioses), destacando el culto al "Dios Sol (Inti)".

Cosmovisión Andina

Según la mitología incaica, existían tres mundos diferentes, los cuales habían sido creados por el dios incaico Viracocha (también conocido como Wiracocha o Huiracocha). La división se hacía de la siguiente manera:

 - Hanan Pacha (mundo de arriba, celestial o supraterrenal): Era mundo celestial y sólo las personas justas podían entrar en ella, cruzando un puente hecho de pelo. En la tradición andina se definió al Hanan Pacha como el mundo superior donde habitaban los dioses como Viracocha, Inti, Mama Quilla, Pachacamac, Mama Cocha, etc. Era representado por el cóndor, ave ancestral de los Andes.

 - Kay Pacha (mundo del presente y de aquí): Es el nombre del mundo terrenal, donde habitan los seres humanos y pasan sus vidas. Representado por el puma, animal de a pie, del mundo terrestre.

 - Uku Pacha (mundo de abajo o mundo de los muertos): Era el mundo de abajo o mundo de los muertos, de los niños no nacidos y todo lo que estaba debajo de la superficie de la tierra o del mar. Las fuentes, cuevas u otras de las aberturas de la superficie terrestre eran considerados líneas de comunicación entre el Uku Pacha y el Kay Pacha. Representado por la serpiente, animal rastrero y de las profundidades.

Dioses incaicos


Wiracocha

Wiracocha, «Dios de todo lo creado».
Su nombre completo a fin de recalcar su calidad de ser supremo, es: Apu Qun Tiqsi Wiraqucha (Apu Kon Titi Viracocha). Era considerado como el esplendor originario o El Señor, Maestro del Mundo. En realidad fue la primera divinidad de los antiguos peruanos, tanto los habitantes de Caral, Chavin, Huari y especialmente los Tiahuanacos, que provenían del Lago Titicaca. Surgió de las aguas, creó el cielo y la tierra. El culto al dios supuso un concepto de lo abstracto y de lo intelectual, y estaba destinado solo a la nobleza. Huiracocha, al igual que otros dioses, fue un dios nómada y tenía un compañero alado, el Pájaro Inti, una especie de pájaro mago, sabedor de la actualidad y del futuro. Este pájaro mago, no es otro que el Corikente de las tradiciones orales, el picaflor de oro, mensajero de los dioses, cuyas plumas servían para la mascaipacha o corona imperial del Inca. Huiracocha es representado con dos varas, que al parecer eran realmente estólicas (propulsalanzas) o warakas (hondas gigantes andinas).

Inti (Sol)


Era el dios sol y dios supremo, el cual ejercía la soberanía de la actualidad en el plano divino (Hanan Pacha). Igualmente era hijo del dios sol del mundo antiguo (Ñaupapacha) y reinaba sobre el ser humano en el mundo actual (Kaypacha). Inti era la divinidad popular más importante del imperio incaico siendo adorado en varios santuarios. Se le entregaban ofrendas de oro, plata y ganado, así como las llamadas Vírgenes del Sol. También se le hacían ofrendas humanas en el mes de los Capac hucha, la cual muchas veces consistía en reos de muerte, como dios más importante.

Mama Quilla (Luna)

Era la madre luna y esposa de Inti. Madre del firmamento, de ella se tenía una estatua en el Templo del Sol, en el que una Orden de Sacerdotisas le rendía culto. Los antiguos moche a diferencia de los incas, consideraban a la Luna la deidad principal.

Pacha Mama

Inti (Sol)
Llamada también Madre Tierra ya que era la encargada de propiciar la fertilidad en los campos. Se le tributaban ofrendas o pagos.

Pachacámac

Era una rendición de Viracocha, el cual era venerado en la Costa Central del imperio incaico. Era conocido como el dios de los temblores, y su culto hizo un aparente sincretismo con el actual Señor de los Milagros, el cual tiene rasgos de este antiguo dios pagano según la historiadora María Rostworowski.

Mama Sara

Era la Madre Maíz o del alimento, la más importante de las conopas (representaciones religiosas) de los alimentos junto con la coca y papa.

Mama Cocha

Madre del Mar, a quien se le rendía culto para calmar las aguas bravas y para la buena pesca. Era la madre que representaba todo lo que era femenino.

Dioses menores

Aparte del gran Wiracocha y su corte terrenal de Amauta, o sabios y primeros sacerdotes y administradores, el segundo cordón de clérigos, la nobleza militar y los Ayllus o gremios, regidos hasta en su más mínimo movimiento por la ley del Inca, el pueblo llano tenía su panteón con otros dioses menores, a los que -tal vez- le resultaba más sencillo y cercano dirigirse en busca de favores y soluciones.

La estrella rizada o de la mañana acompañaba al Sol, al igual que Illapa, dios del trueno y la batalla, como la imagen de la estrella de oro, la de la tarde, Venus o Chasca, hacía su guardia junto a la Luna, y Chuychú, el bello arco iris estaba por debajo de ambos grandes dioses. El arco iris fue luego elevado a dios de los nobles debido a que representaba la belleza que estaba reservada para los nobles.

Las constelaciones de la copa de la coca (Kukaa Manka) era una constelación que cuidaba de las hierbas mágicas, como la constelación de la copa de maíz (Sara Manca) lo hacía con los alimentos vegetales, y la del jaguar (Chinchay) se encargaba de los felinos. El Wasikamayuq era el dios tutelar del hogar, mientras que el Qhaxra-kamayuq se esforzaba por evitar que los ladrones entraran en esa misma casa, y los Auquis asumían la vigilancia de cada poblado. Había también un dios de las tormentas y otro dios del granizo; tras Pacha Mama, la diosa de la Tierra, estaban Apu katikil y Pikiru, como dioses tutelares de los gemelos; la serpiente Hurkaway era la divinidad de lo que estaba bajo tierra, mientras que el ávido Supay reinaba en el mundo de los muertos y no cesaba de reclamar más y más víctimas para su causa, lo que hizo que los españoles le dieran el nombre de diablo, aunque tenía cualidades benignas y malignas.

También estaba el dios Wakon o Kon, un hermano de Pachacamac expulsado por éste y que se llevó con él, al ser forzado a irse, la lluvia y dejó a la franja costera del Perú seca para siempre, un dios maligno y devorador de niños, de risa cruel y habilidad para rodar por las montañas; otros hermanos, Temenduare y Arikuté, dieron origen al diluvio con sus querellas conjurando a un temible monstruo de cientos de patas de agua.

En total y según algunas tradiciones orales el primer sol del mundo o tierra antigua (Ñaupa pacha) fue Viracocha, que creó su corte y tuvo cuatro hijos: Kon o Wakon dios de las sequías, Mallko (Temenduare?) dios de la ley, Vichama (Arikute?) dios de la guerra y la venganza y Pachacamac, quienes regentaron sucesivamente el mundo actual destruyéndolo sucesivamente. Estos guardan relación con los 4 hermanos del mito de los hermanos Ayar, uno de los mitos de la creación del imperio incaico. Pachakamac a su vez tuvo de hijos al sol y la luna del mundo actual o Kay Pacha. Pachakamac se autoexilió al mar desde donde domina los terremotos, dejando el mundo en mando a su hijo Inti o sol del mundo actual.

Existen otras "huacas" o dioses, como Catequil, poderoso dios oráculo. Huallallo Carhuincho, dios de fuego con rasgos malignos; Wari, dios gigante de la guerra referido a la cultura del mismo nombre; Amaru, la serpiente mitológica divina, entre muchos otros nombrados en sin número de tradiciones orales recopiladas recientemente por aficionados como Toro Montalvo y los miembros de la asociación Dragones de sur.

Cultura material e inmaterial

Arquitectura

Machu Picchu es uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura inca.
La arquitectura incaica se caracteriza por la sencillez de sus formas, su solidez, su simetría y por buscar que sus construcciones armonicen el paisaje. A diferencia de sociedades costeñas como la chimú, los incas utilizaron una decoración bastante sobria. El principal material utilizado fue la piedra. En las construcciones más simples era colocada sin tallar, no así en las más complejas e importantes. Los constructores incaicos desarrollaron técnicas para levantar muros enormes, verdaderos mosaicos formados por bloques de piedra tallada que encajaban perfectamente, sin que entre ellos pudiera pasar ni un alfiler. Muchas veces esos bloques eran tan grandes que resulta difícil imaginar su colocación, las mejores muestras de esta habilidad se encuentran en la zona del Cuzco. Se sabe que los mejores talladores de piedra eran collas, provenientes del Altiplano y que muchos de ellos fueron llevados al Cuzco para servir al estado.

Formas arquitectónicas incaicas

  • Kanchas
  • Kallankas
  • Ushnu
  • Tambos
  • El Acllahuasi

Centros administrativos provinciales

Conforme se iba expandiendo el imperio, se fueron construyendo centros provinciales desde los cuales se administraban las diferentes regiones conquistadas. La planificación estatal implicaba el uso de maquetas de barro en las que se representaba desde valles enteros hasta un edificio, antes de empezar a construirlo. En la costa, la piedra usualmente era sustituida por el tapial o el adobe.

  • Tambo Colorado
  • Huánuco Pampa
  • Tomebamba
  • Cajamarca
  • Quito

Construcciones de carácter religios

  • Vilcashuamán
  • Coricancha

Construcciones militares y conmemorativas

  • Inca Huasi
  • Sacsayhuaman

Arquitectura de élite

  • Ollantaytambo u Ollantaytampu
  • Písaq
  • Machu Picchu


JMS

Historia-Imperio Inca 8/10

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IMPERIO INCA

Fuentes históricas

Ganadería

Sistemas de trabajo incaico
En los Andes prehispánicos, los camélidos desempeñaron un rol verdaderamente importante en la economía. Particularmente fueron la llama y la alpaca (los únicos camélidos domesticados por el hombre andino) las que, criadas en hatos de gran escala, fueron utilizadas para diferentes propósitos dentro del sistema de producción de los incas. Igualmente, fueron utilizadas otras dos especies de camélidos sin domesticar: la vicuña y el guanaco. La primera de estas era cazada mediante los chacos (cacerías colectivas) para ser esquiladas (con herramientas de ganadería como piedras, cuchillos, hachas de piedra y hachas de metal como cobre )y luego puestas en libertad; así se aseguraban que su cantidad se mantuviese. Los guanacos en cambio, eran cazados por su carne, que era muy apreciada. Los cronistas señalan que se comía la carne de todos los camélidos, pero debido a las restricciones que existían para su matanza su consumo debió haber sido todo un lujo. Probablemente la población tenía acceso a carne fresca sólo en el ejército o en ocasiones ceremoniales, cuando se hacía una amplia distribución de los animales sacrificados. En la época de la colonia, los pastos fueron desapareciendo o empobreciéndose debido exclusivamente a la presencia masiva de los animales introducidos por los españoles y los hábitos alimenticios que estos tenían. El medio ambiente andino sufrió un cambio considerable con los animales domésticos que llegaron con la presencia hispana.

Trabajo

El trabajo representó la principal actividad del imperio incaico y presentó las siguientes formas: mita, minca y ayni.
  • La Mita era un sistema de trabajo a favor del Estado, donde se movilizaban multitudes de indígenas a trabajar por turno de tres meses en labores de construcción de caminos, puentes, fortalezas, centros administrativos, templos, acueductos, explotación de minas, etc. Existía una mita para servicios especiales como las labores de cargueros del Sapa Inca, músicos, chasquis y danzantes, los obligados a cumplir esta labor eran los adultos hombres casados, pero no las mujeres, comprendían entre los 18 y 50 años.

  • La Minca, minka, o minga, es el trabajo que se realizaba en obras a favor del ayllu y del Sol (Inti), una especie de trabajo comunal en forma gratuita y por turno, era una forma de beneficio para el Estado, donde concurrían muchas familias portando sus propias herramientas, comidas y bebidas. Las familias participaban en la construcción de locales, canales de riego, así como la ayuda en la chacra de las personas incapacitadas huérfanos y ancianos. Cuando el ayllu convocaba al trabajo de la minca, nadie se negaba, pero las personas que no asistían al trabajo eran expulsados del ayllu y perdían su derecho a la tierra.

  • El Ayni era un sistema de trabajo de reciprocidad familiar entre los miembros del ayllu, destinado a trabajos agrícolas y a las construcciones de casas. El ayni consistía en la ayuda de trabajos que hacía un grupo de personas a miembros de una familia, con la condición que esta correspondiera de igual forma cuando ellos la necesitaran, como dicen: "hoy por ti, mañana por mi" y en retribución se servían comidas y bebidas durante los días que se realicen el trabajo. Esta tradición continúa en muchas comunidades campesinas del Perú, ayudándose en las labores de cocina, pastoreo y construcción de viviendas.

Administración incaica

La base contractual verbal de la administración de bienes y servicios se basaban frecuentemente en dos principios básicos: la reciprocidad y la redistribución.

Reciprocidad y redistribución

  • La reciprocidad es el intercambio de trabajo o bienes, o trabajo recíproco, tanto era la tradición de este concepto que, entre los incas, no era visto como un intercambio de favores sino como una responsabilidad con los miembros del ayllu, razón por la cual esto se practicaba dentro de un ayllu y salvo contadas excepciones entre ayllus vecinos. Al ser el clan o ayllu la estructura económica básica y por estar cimentado en los lazos familiares, el soberano formaba lazos con los curacas (jefes de ayllu), dándole en matrimonio a sus hijas o casándose con las hijas de los curacas, de cualquier forma, el Sapa Inca estaba emparentado con todo su imperio, con lo cual se convertía en una especie de Curaca Máximo. Señalamos esto último para entender la reciprocidad simétrica y la reciprocidad asimétrica.
La base que sustentaba la reciprocidad simétrica, o apoyo mutuo y recíproco entre parientes en el interior del ayllu, estaba dada por la posesión en común de la tierra, explotada comunitariamente para la producción especializada y en los pastos, y en forma familiar en las partes dedicadas al cultivo de subsistencia. La tierra del ayllu se dividía en un cierto número de sectores, teniendo en cuenta sus condiciones ecológicas y los ciclos rotativos de los cultivos, teniendo cada familia derecho a tener acceso a tierras en cada uno de los sectores, lo que determinaba un esfuerzo por controlar el máximo de pisos ecológicos.

El parentesco representaba el sistema regulador de la organización de las relaciones de producción, distinguiendo entre parientes cercanos y lejanos. Entre los primeros la reciprocidad en las relaciones de producción y distribución era generalizada, mientras que entre los segundos era más específica porque las prestaciones que se intercambiaban eran contabilizadas para ser devueltas en la misma forma y cantidad.

La reciprocidad asimétrica se daba de los miembros del ayllu con el Inca, a cambio de la recaudación de excedentes, el Inca brindaba a sus súbditos seguridad externa y asistencias en caso de desgracias. Consistía en la distribución de excedentes por parte del Estado incaico. En caso de sequía o plagas, por ejemplo, los funcionarios del imperio abastecían las regiones afectadas con los excedentes de regiones favorecidas, los productos se almacenaban en los llamados "Tambos" para disponer de ellas en caso de necesidad.

  • La redistribución suponía el reconocimiento, por parte de los campesinos, de los diferentes niveles de autoridad que existían en la sociedad. Los ayllus entregaban los tributos a los curacas, y los bienes tributados se acumulaban en depósitos reales que estaban en aldeas, caminos y ciudades.
Cuando algunos pueblos del Imperio no podían satisfacer sus necesidades básicas porque las regiones en las que vivían habían sido afectadas por malas cosechas u otras catástrofes, el Estado incaico redistribuía una parte de los alimentos, materias primas y productos manufacturados almacenados.

También utilizaba los bienes acumulados para costear los gastos de las constantes expediciones militares, y para premiar los servicios realizados por algunos funcionarios, generalmente nobles.

Red vial (Qapaq Ñan)

Actualmente se está postulando la teoría de la construcción incaica de un camino que conecta al Cuzco con la costa atlántica del Brasil en el estado de Sao Paulo, este camino tiene como nombre Peabirú (nótese la coincidencia en las dos últimas sílabas con el vocablo "Birú" nombre primigenio del Perú).

Sistemas de abastecimiento

Tambo (arquitectura)

Chasqui tocando el pututu
En el Imperio inca un tambo (del quechua tanpu, que significa alojamiento temporal) era un recinto situado al lado de un camino importante usado por personal estatal itinerante como albergue y como centro de acopio para fines administrativos y militares.​ Su importancia está en que los tambos son las edificaciones de mayor presencia a lo largo del Imperio inca. El camino del Inca (Qhapaq Ñan) tenía tambos distantes 20 o 30 km (una jornada de camino a pie) entre sí. Su principal función era la de albergar a los chasquis (emisarios) y a los funcionarios incas que transitaban estos caminos. No se tiene información si albergaban a hombres comunes y corrientes. Personas de las comunidades cercanas eran reclutadas para servir en los tambos como parte del sistema de trabajo denominado mita.

Además de servir de refugio, se sabe que los tambos eran centros de acopio de alimentos, lana, leña u otros materiales básicos para la alimentación. De este modo, en épocas de penurias climáticas o desastres naturales los tambos alimentaban y proveían de algunos materiales para la población de las aldeas más cercanas. Como la agricultura era la principal fuente de alimentación de los habitantes del Imperio inca, la administración estableció estos lugares como una bodega donde se podía guardar alimento en caso de emergencia, asegurando así el buen vivir de la población.

Los chasquis

Chasqui (quechua: chaski (postillón) o también chaski (correo, persona de relevo​) era un corredor joven que llevaba un mensaje o recado en el sistema de correos del Tahuantinsuyo, desplazándose a la carrera de una posta a la inmediata siguiente.

Era el mensajero personal del inca, que utilizaba un sistema de postas para entregar mensajes u objetos. Fundamentalmente transportaban la información en los Quipu que había sido elabora por los Quipucamayoc.

Los chasquis eran viejos diestros y preparados físicamente desde temprana edad, y recorrían a través de un sistema de postas (tambos), los extensos caminos construidos por el estado inca, pues de ellos pudiera depender una orden de suspensión de una acción bélica a tiempo o llegaran los refuerzos a una batalla. Eran hijos de curacas, gente de confianza.
Llevaba siempre un pututu, trompeta de caracol, para anunciar su llegada y alertar a su relevo; por armas portaba una porra y una huaraca, un quipu, donde traía la información, un atado a la espalda, donde conducía objetos y encomiendas, una vara, y en la cabeza, un penacho de plumas blancas a modo de identificador visual. "Dicen que un caracol de Colombia llegaba vivo al inca, en el Cuzco."

Además, el chasqui se convirtió en el receptor del saber ancestral, recibido de parte de los hamawt'a (sabios ancianos), para ser entregado a un nuevo relevo, y así transmitir los conocimientos en forma hermética, a fin de preservar los principios esenciales de la cultura andina ante el avasallamiento de la civilización occidental.

Los españoles que invadieron el ya fraccionado territorio de los incas, desde 1532, quedaron tan impresionados con la eficiencia del sistema de chasquis que los corredores se mantuvieron en el Virreinato del Perú. Pedro Cieza de León, cronista español, habría escrito:

Los incas inventaron un sistema de postas que era lo mejor se pudiera pensar o imaginar… las noticia no podría haber sido transmitida a través de una mayor velocidad que con los caballos más veloces.
También servían de espías al imperio a la nobleza para tener estrategias bélicas de batalla contra los otros pueblos y culturas de la América latina en los tiempos precolombinos.

Era tal la importancia que se le daba al servicio de correos que quienes iban a ser destinados para ser chasquis eran entrenados desde niños para que pudieran realizar su oficio a la perfección. Debían conocer perfectamente cada uno de los caminos y sus atajos y eran diestros nadadores; También eran capaces de realizar sus labores durante las noches si esto fuese necesario .

Ejército

Soldados incaicos en batalla
El ejército fue una institución muy importante cuya principal tarea fue la conquista de nuevos territorios para anexarlos al imperio, aunque también tuvo un papel destacado en mantener bajo el dominio del Cuzco a los grupos étnicos recientemente conquistados, tales como los Guallas, Sahuasiray, Antasayas, etc.

Al parecer el mando era dual, pues a la cabeza estaban jefes representantes de las mitades hanan y urin. Existían cuadros permanentes en manos de los miembros de los linajes incaicos, incluyendo al Inca y sus parientes más cercanos La formación de los miembros de la élite tenía un fuerte componente militar, sus ceremonias de iniciación concedían mucha atención a las aptitudes militares y resistencia física.

A partir del inca Tupac Yupanqui se empezaron a formar militares profesionales, desligados por completo de las tareas productivas. Es el caso de la guardia personal del Inca además de castas guerreras y hereditarias.


JMS