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Tratado de Qadesh, el acuerdo de paz más antiguo del mundo

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Tratado de Qadesh, el acuerdo de paz más antiguo del mundo

En las paredes del templo de Karnak, cerca de Luxor (Egipto), y en el templo del faraón Ramsés II en Tebas, hay grabados que describen una gran batalla contra el Gran Rey de Khatti y un tratado de paz que se forjó con ellos. 

Los jeroglíficos, conocidos desde la antigüedad, fueron traducidos por primera vez por Jean-François Champollion a principios del siglo XIX, lo que desencadenó un renovado interés de los occidentales por el Antiguo Egipto.
 
En 1858 se identificó que el Gran Rey de Khatti eran los hititas que gobernaban en el centro de Anatolia, en la actual Turquía. Ocho años después, en 1906, el arqueólogo alemán Hugo Winckler descubrió y excavó la capital hitita, Hattusa, en las ruinas fortificadas de Boğazkale, en Turquía.
 
En los restos del palacio más grande, desenterraron 10.000 tablillas de arcilla con escritura cuneiforme que documentaban muchas de las actividades diplomáticas de los hititas. El hallazgo incluía también tres tablillas en las que estaba inscrito el texto de un tratado que se correspondía con los encontrados en las paredes de los templos egipcios. Winckler comprendió inmediatamente la importancia del descubrimiento. Escribió:

…una tabla maravillosamente conservada que inmediatamente prometía ser significativa. Una mirada a ella y todos los logros de mi vida se desvanecieron en la insignificancia. Aquí estaba – algo que podría haber llamado en broma un regalo de las hadas. Aquí estaba: Ramsés escribiendo a Hattusili sobre su tratado conjunto… la confirmación de que el famoso tratado que conocíamos por la versión grabada en las paredes del templo de Karnak también podría estar iluminado por lo demás. Ramsés es identificado por sus títulos reales y su pedigrí exactamente como en el texto del tratado de Karnak; Hattusili es descrito de la misma manera – el contenido es idéntico, palabra por palabra con partes de la versión egipcia y escrito en hermoso cuneiforme y excelente babilonio … Al igual que la historia del pueblo de Hatti, el nombre de este lugar fue olvidado por completo. Pero es evidente que el pueblo de Hatti desempeñó un papel importante en la evolución del antiguo mundo occidental, y aunque el nombre de esta ciudad y el del pueblo estuvieron totalmente perdidos durante tanto tiempo, su redescubrimiento abre ahora posibilidades que aún no podemos empezar a pensar. 
 
El tratado de paz egipcio-hitita, también conocido como Tratado de Qadesh, es el primer tratado de paz del que se tiene constancia. También es el único tratado del Próximo Oriente Antiguo del que se han conservado las versiones de ambas partes.
 
Se firmó para poner fin a la larga animosidad entre el Imperio Hitita y los egipcios, que habían luchado durante más de dos siglos para hacerse con el dominio de las tierras del Mediterráneo oriental. El conflicto culminó con un intento de invasión egipcia en 1274 a.C. que fue detenido por los hititas en la ciudad de Qadesh, en el río Orontes, en la actual Siria.
 
En la batalla de Qadesh, ambos bandos sufrieron muchas bajas, pero ninguno pudo imponerse de forma decisiva ni en la batalla ni en la guerra. El conflicto continuó de forma inconclusa durante unos quince años más antes de que se firmara el tratado. Aunque a menudo se le llama Tratado de Qadesh, en realidad se firmó mucho después de la batalla, y Qadesh no se menciona en el texto.
 
Se cree que el tratado fue negociado por intermediarios sin que los dos monarcas se reunieran en persona. Ambas partes tenían intereses comunes para lograr la paz; Egipto se enfrentaba a la creciente amenaza de los Pueblos del Mar, mientras que los hititas estaban preocupados por el creciente poder de Asiria al este. El tratado fue ratificado en el año 21 del reinado de Ramsés II (1258 a.C.) y continuó en vigor hasta que el Imperio Hitita se derrumbó ante los asirios, casi un siglo después.
 
El tratado de paz de Ramsés II y Hattusili III es notable porque conocemos su redacción exacta. Como cualquier acuerdo moderno, el tratado se divide en puntos y cada parte hace promesas de hermandad y paz a la otra en función de los objetivos. Acordaron que no cometerían actos de agresión entre sí, que repatriarían a los refugiados de la otra parte y que se ayudarían mutuamente.

En caso de que un extranjero atacara a Egipto o a los hititas, el otro proporcionaría ayuda militar:
 
Si un enemigo extranjero marcha contra el país hitita y si Hattusili, el rey del país hitita, me envía este mensaje: «Ven en mi ayuda contra él», Reamasesa, mai-Amana, el gran rey, el rey del país egipcio, tiene que enviar sus tropas y sus carros a matar a este enemigo y a dar satisfacción al país hitita. Si un extranjero marcha contra el país de Egipto y si Reamasesa, el gran rey, el rey del país de Egipto, tu hermano, envía a Hattusili, el rey del país hitita, su hermano, el mensaje siguiente: «Ven en mi ayuda contra él», entonces Hattusili, rey del país hitita, debe enviar sus tropas y sus carros y matar a mi enemigo.

 

El tratado termina con una declaración en la que se llama a los dioses a dar testimonio, y en caso de quebrar el tratado, se recibiría un castigo de los dioses:

En cuanto a estas palabras que están en esta tablilla de plata de la tierra de Hatti y de la tierra de Egipto, al que no las guarde, mil dioses de la tierra de Hatti y mil dioses de la tierra de Egipto destruirán su casa, su tierra y sus siervos. Pero al que guarde estas palabras que están en esta tablilla de plata, sea de Hatti o sea de Egipto, y no las desatienda, mil dioses de la tierra de Hatti y mil dioses de la tierra de Egipto le harán quedar sano y vivir, junto con sus casas y sus tierras y sus siervos.

 

Después de formar una alianza con Hatti, Ramsés comenzó a dirigir su riqueza y sus energías hacia proyectos domésticos, lo que llevó a la realización de extensos proyectos de construcción, como la finalización de sus grandes templos de Abu Simbel excavados en la roca. También hay pruebas de que Ramsés trató de establecer vínculos familiares más fuertes con Hatti casándose con una princesa hitita.

El tratado en su forma final fue redactado en Qadesh en consulta con los embajadores egipcios. Cuando adquirió su forma definitiva, se inscribió en una tablilla de plata y se llevó a Egipto. Tras la aprobación de Ramsés, se redactó una contraparte en su propio nombre, tomando frases del original hitita y haciendo sólo algunas modificaciones menores.

Finalmente, la versión elaborada en nombre de Ramsés fue grabada en otra tablilla de plata, estampada con el sello del faraón y enviada a Hatti. Los escribas de Hatti prepararon entonces copias escritas en tablillas de arcilla para conservarlas en los archivos reales. Fueron estas copias las que descubrió Hugo Winckler. Las tablillas de plata originales se han perdido, probablemente saqueadas y fundidas hace mucho tiempo.

Dos de las tablillas de arcilla se exponen ahora en el Museo del Antiguo Oriente de Estambul, mientras que la tercera se exhibe en los Museos Estatales de Berlín (Alemania). Una copia del tratado está expuesta de forma destacada en una pared de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

Una copia de la versión egipcia, como decíamos al principio del artículo, está grabada en jeroglíficos en las paredes de dos templos del faraón Ramsés II en Tebas: el Ramesseum y el templo de Karnak.


Fuentes:

Langdon, S., & Gardiner, A. H. (1920). The Treaty of Alliance between Ḫattušili, King of the Hittites, and the Pharaoh Ramesses II of Egypt. The Journal of Egyptian Archaeology, 6(3), 179–205. doi.org/10.2307/3853914 | Wikipedia

 

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Hatshepsut

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Hatshepsut: La Reina Que Se Convirtió en Rey

Hatshepsut fue la mujer faraón con el reinado más duradero . Bajo su mandato, Egipto prosperó de forma notoria. Conocida como "la mujer rey," durante su reinado como faraón consiguió hacer florecer la economía egipcia. Dirigió la construcción y reparación de muchos edificios, monumentos y templos. Sin embargo, tras su muerte, sus sucesores trataron de borrar cualquier recuerdo de su persona. Su objetivo pudo haber sido intentar eliminarla de la memoria colectiva, pero estos intentos sólo alimentaron el deseo de las civilizaciones modernas de saber más sobre ella. Más de 3.000 años después de su muerte, varios arqueólogos, intrigados y desconcertados, trataron de localizar e identificar sus restos.
 
Nacida en el año 1508 antes de Cristo, Hatshepsut fue la única hija del rey egipcio Tutmosis I y de su principal esposa, la reina Ahmose. Cuando Hatshepsut tenía doce años, su padre falleció, así que se casó con su hermanastro Tutmosis II y asumió el papel de esposa principal y reina. Permaneció como reina consorte hasta que éste murió quince años después, dejando a Hatshepsut viuda a los 27 años de edad. Hatshepsut y Tutmosis II tuvieron una hija llamada Neferure. A su vez, Tutmosis II también tuvo un hijo, Tutmosis III, nacido de una concubina. Tutmosis III era sólo un bebé a la muerte de Tutmosis II, por lo que Hatshepsut se encargó de reinar como regente. Eventualmente asumió el papel de faraón. 

Esto fue algo muy inusual para aquella época. Los dioses de Egipto habían decretado que el papel del rey no podía cumplirse por parte de una mujer. Pero Hatshepsut se negó a someterse y sobre el 1437 antes de Cristo, ella misma se autocoronó faraón, cambiando su nombre a partir de la versión femenina de Hatshepsut - que significa “la más importante de las Damas Nobles” - en la versión masculina, Hatshepsu.

Durante su reinado como faraón, Hatshepsut se representó a menudo bajo forma masculina, con barba y luciendo la tradicional corona real. Esto probablemente se debiera a la falta de palabras o símbolos para retratar a una mujer como faraón y no debido a un deseo de engañar al pueblo haciéndole creer que se trataba de un hombre.
 
Como faraón, Hatshepsut restableció rutas comerciales que habían sido interrumpidas desde la ocupación de Egipto por los Hyksos, durante el Segundo Período Intermedio (1650-1550 a. C.). También fue responsable del primer intento conocido de trasplantado de árboles extranjeros, cuando ordenó traer treinta y un árboles de mirra desde Punt. Asimismo encargó cientos de proyectos de construcción en todo el Alto y Bajo Egipto. Sus edificios eran mucho más grandes que los de sus predecesores y sus sucesores intentaron reclamarlos como propios. El mayor edificio construido por Hatshepsut fue el templo funerario ubicado en el complejo de Deir el-Bahri, en la orilla occidental del Nilo. Dicha construcción está considerada como una de las maravillas arquitectónicas del antiguo Egipto. 

Templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari
Veintidós años después de asumir su reinado como faraón, alrededor del 1458 a. C., Hatshepsut murió, cuando contaba cerca de 40 años. Fue enterrada en el Valle de los Reyes, en las colinas situadas tras Deir el-Bahari. Su cuerpo fue colocado dentro del sarcófago de su padre, trasladado allí para que yacieran juntos eternamente. Después de su fallecimiento, su hijastro Tutmosis III reclamó el papel de faraón, gobernando durante 30 años. Fue Tutmosis III quien exigió que fuese borrada toda evidencia del reino de Hatshepsut. Eliminó su imagen como faraón de templos y monumentos. Es probable que Tutmosis III quisiera eliminar cualquier pista que condujese hacia la historia de esa brava mujer que gobernó a los egipcios durante tantos años. Por esta razón los investigadores encontraron tan pocas referencias sobre la existencia de Hatshepsut hasta que en 1822 d.C. lograron traducirse los jeroglíficos escritos sobre los muros de Deir el-Bahari.
 
Tras el descubrimiento de su existencia, se especuló mucho al tiempor que se disparó la ilusión por descubrir sus restos. En 1902, el arqueólogo Howard Carter descubrió el sarcófago de Hatshepsut, pero estaba vacío. Muchos años más tarde el Dr. Zahi Hawass comenzó la búsqueda de la momia de Hatshepsut. En primer lugar buscó en el Valle de los Reyes, en su tumba, la conocida como KV20. Es la misma tumba que había sido descubierta muchos años antes por Howard Carter. Al no encontrar nada en ella se trasladó a otra tumba ubicada en Deir el-Bahari, cerca del famoso templo funerario de Hatshepsut, conocida como la DB320. Esta tumba no se remonta hasta el reinado de Hatshepsut pero en ella fueron enterradas muchas momias reales después de que sus tumbas hubiesen sido saqueadas durante las dinastías XXI y XXII. Tutmosis I, II y III fueron todas descubiertas en el enterramiento DB320, pero Hatshepsut no apareció por ningún sitio. 
 
El Dr. Hawass visitó entonces otra tumba más dentro del Valle de los Reyes, la conocida como KV60, donde dos momias habían sido descubiertas, también por Howard Carter. Después de varias pruebas y exploraciones sin éxito, el Dr. Hawass no sabía cómo proceder con la identificación de las mismas. Entonces recordó la existencia de una pequeña caja que podía tratarse, en realidad, de uno de los vasos canopos, pudiendo contener algún órgano de las momias. Al escanear la caja, descubrió que no sólo había en ella restos de un órgano, sino que además, se acompañaba de un diente. Los investigadores revisaron los resultados de los estudios practicados a las momias femeninas y descubrieron que una de ellas presentaba un alveolo vacío: el diente descubierto combinaba a la perfección. Otras pruebas se llevaron a cabo y por medio del poder de la ciencia forense moderna, en 2007, la momia fue identificada positivamente como la de Hatshepsut.
 
La identificación de la momia de Hatshepsut supuso todo un hito arqueológico. Su hijastro había hecho todo lo posible para borrar su memoria de las páginas de la historia, pero la ciencia moderna ha podido evitarlo.
 
Autor: M R Reese
 

Papiro Edwin Smith

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Papiro Edwin Smith, el primer tratado de cirugía de la Historia

Seguramente más de uno recordará la novela (o su versión cinematográfica) Sinuhé el egipcio, del finlandés Mika Waltari.

En ella se cuenta la vida del médico del faraón, su auge y caída a causa de una mujer fatal, sus viajes por los mundos vecinos y su implicación final en la revolución monoteísta que Akenatón llevó a cabo y que acabó con su derrocamiento. Para muchos, sin embargo, lo más interesante es el proceso de aprendizaje que lleva a cabo Sinuhé en la Casa de la Vida, la escuela donde se enseñaba la profesión a lo largo de diez años. 
 
La Casa de la Vida estaba reservada para sacerdotes y escribas porque, al fin y al cabo, eran los que sabían leer y escribir. Se cree que había una sede de esta institución en cada ciudad y los alumnos contaban con una importante colección de fondos documentales en papiro para estudiar. Algunos de ellos han conseguido sobrevivir al paso de los milenios y hoy son auténticos tesoros que nos ilustran acerca de la medicina en el Antiguo Egipto. 
 
El Papiro Edwin Smith es un documento médico que data de la Dinastía XVIII de Egipto, y se cree que fue escrito por escribas de la época. Está redactado en escritura hierática. Contiene tratamientos para heridas de guerra y descripciones anatómicas, y está expuesto en la Academia de Medicina de Nueva York.

Características del documento 

El documento, un papiro de 468 cm de largo por 36 cm de ancho, datado a principios de la dinastía XVII, parece estar escrito por escribas de diferentes épocas; es copia de textos más antiguos, como lo evidencia su vocabulario y gramática arcaica.
 

Contenido

Es un antiguo texto, escrito en papiro, de cirugía traumática, que describe observaciones anatómicas, el examen, diagnóstico, tratamiento y pronóstico de numerosas heridas con detalles primorosos. Es una compilación de 48 casos de heridas de guerra, con los tratamientos que las víctimas habían recibido. Los tratamientos son racionales, y en un solo caso se recurre a remedios mágicos. El papiro contiene las primeras descripciones de suturas craneales, de la meninge, la superficie externa del cerebro, del líquido cerebroespinal y de las pulsaciones intracraneanas.

Los procedimientos quirúrgicos en el papiro Edwin Smith eran bastante racionales para la época. El papiro muestra que el corazón, el hígado, bazo, riñones, uréteres y la vesícula eran conocidos y, además, supieron que los vasos sanguíneos partían del corazón. También contenía un conjuro mágico contra la pestilencia y una prescripción para curar arrugas utilizando urea, sustancia que todavía se utiliza en cremas para la cara.
 
Los pasos utilizados en la medicina egipcia son similares a los actuales:
 
      ✱ Síntomas: espasmos, inmovilidad desde las cervicales, ojos enrojecidos.
 
     ✱ Diagnóstico: rotura al nivel del cuello.
 
     ✱ Veredicto: enfermedad que no conozco.
 
     ✱ Tratamiento: puede consultar a un mago o curandero, pues no le hará ningún mal.
 
Se afirma que Imhotep fue el fundador de la medicina egipcia y el autor original del papiro, aunque las evidencias sugieren que fue redactado y escrito, al menos, por tres autores diferentes.

Historia del documento

Edwin Smith nace en 1822, el año en que fueron descifrados los jeroglíficos egipcios. Fue egiptólogo, y el que compró en 1862 los fragmentos del antiguo manuscrito, en Luxor, Egipto. Aunque él reconociera la importancia del manuscrito y procurara traducirlo, nunca publicó nada acerca de él. Murió en 1906, heredando el papiro su hija, que lo donó a la Sociedad de Historia de Nueva York.

En 1920, la Sociedad pidió a James Breasted que lo tradujera, tarea que concluyó por 1930, ampliando nuestro conocimiento de la historia de la medicina, y mostrando que los cuidados médicos egipcios de heridas producidas en el campo de batalla se basaban en el conocimiento de la anatomía y la experiencia observada, en absoluto contraste con los modos, a menudo mágicos, de curación descritos en otras fuentes médicas egipcias, tal como el papiro Ebers. 
 
En 1938 el papiro de Smith fue donado al Museo de Brooklyn, y en 1948 transferido a la Academia de Medicina de Nueva York, donde permanece. Posteriormente, el papiro fue expuesto en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, del 13 de septiembre de 2005 al 15 de enero de 2006. Coincidiendo con la exhibición, James P. Allen, el conservador del museo, preparó una traducción íntegramente nueva del papiro, que se incluyó en el catálogo de la exposición. 

 
 
 

Makuria

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Makuria

Makuria, Macuria, Makurra o Mukurra (del árabe: مقرة; al-Mukurra o al-Muqurra) fue un reino medieval existente en lo que en la actualidad es la parte norte de Sudán y el sur de Egipto. Su capital tradicional era la ciudad de Vieja Dongola, nombre que a veces recibe el reino. Fue uno de un grupo de reinos de Nubia que aparecieron en los siglos posteriores a la caída del Reino de Kush, que había dominado la región desde 800 a. C. a 350. Makuria cubría originalmente el área del Nilo desde la tercera catarata a algún lugar entre la quinta y la sexta. Controlaba las rutas de comercio, minas y oasis al este y el oeste.

A finales del siglo VI los monarcas de Makuria se convirtieron al cristianismo, pero en el siglo VII Egipto fue conquistado por los ejércitos islámicos, y Nubia quedó aislada del resto de la Cristiandad. En 651 un ejército árabe intentó la invasión, pero fue repelido y se firmó un tratado llamado baqt, que creó una paz entre los dos bandos que resitió hasta el siglo XIII. Makuria se expandió, anexionándose el reino del norte, Nobatia, o en tiempos de la invasión árabe o durante el reinado del rey Merkurios. El periodo desde aproximadamente 750 a 1150 fue próspero para el reino, y recibe el nombre de «Edad Dorada».​ Las agresiones desde Egipto y las discordias internas llevaron al colapso del estado en el siglo XIV.

Reino Unido de Makuria y Nobatia

Mural de Faras que representa al Rey
 Moisés George (r. 1155–1190),
 quien probablemente gobernó tanto sobre Makuria
 como sobre Alodia y que se enfrentó a Saladino
 a principios de la década de 1170.
Durante el reinado (675 a 710) de Mercurios de Makuria, la unificación de Makuria con Nobatia se concretó plenamente. Una inscripción de la época señala que Mercurios hizo edificar dos grandes iglesias en Nobatia, una en la ciudad de Faras y otra en la ciudad de Taifa. Un documento del 759 denomina al rey Ciríacos (quien gobernó probablemente entre 759 y 768) «señor de la Makuria y Nubia —Nobatia—».

Coptos e invasión árabe

La prédica del cristianismo en Makuria parece tener el mismo origen que en la Nobatia.

En el 640 el general árabe Ahmed ibn al-Aziz conquistó el Egipto hasta entonces bizantino; en esas fechas, la mayoría de la población egipcia profesaba una variante del cristianismo, la monofisita, llamada luego Iglesia copta. El patriarca «melquita» («ortodoxo») Giorgios de Alejandría debió refugiarse en Constantinopla, por lo que quedó vacante la sede patriarcal de Alejandría durante aproximadamente un siglo. En el ínterin, los cristianos coptos alcanzaron un pacto con los árabes por el cual los segundos aceptaban que en el territorio egipcio y en Nubia ejerciera el control religioso un patriarca monofisita. Parece que en el siglo vi hubo nueve obispados coptos en Makuria-Nobatia y otros seis en Aloa.

En el 651 el reino de Makuria-Nobatia (o simplificando, Nobatia) pudo rechazar un intento de invasión árabe y logró establecer una paz mediante un tratado de baqt (pago de tributo) a los árabes. Pese a tal tributo, el reino cristiano de Makuria y Nobatia tuvo un período de prosperidad que se extendió aproximadamente desde el 750 al 1150. Hacia la segunda mitad del siglo ix, el rey de Makuria intentó recuperar la región septentrional de Nobatia (la zona de Asuán) que había quedado en poder de los árabes, pero fue derrotado por los musulmanes de la dinastía fatimí; en tal lid muchos combatientes makurios cayeron prisioneros y la región de la Nobatia septentrional quedó bajo dominio islámico hasta la desaparición de la mencionada dinastía fatimita en el 1169. Este último acontecimiento lo aprovechó el rey de Makuria, que pudo recuperar la región de Asuán (estratégica, ya que era y es la puerta de entrada a Nubia).

El historiador árabe Al-Makrizi menciona que el reino de Makuria (llamado por los árabes Mukarra o Mukarrah) se extendía desde Asuán hasta el reino de Alodia (en árabe: Alwa o Al-Uah). Generalmente los historiadores árabes se referían al reino de Makuria llamándole Nubiyyah (Nubia, denominación derivada del antiguo reino de Nobatia) o Dunqulah (Dongola, la capital de Makuria), si bien quedan constancias en una misiva de Kasr Ibrahim al patriarca monofisita Marcos III de Alejandría (1166-1169) de los nombres Nobatia, Alodia y Mukurra o Makuria.

Invasiones de ayubitas y mamelucos

En 1173 el general de Saladino Shams al-Dawba Turanshah atacó desde el Yemen (es decir, desde la retaguardia) a los reinos cristianos de Nubia; esto facilitó que el norte de Makuria (principalmente la zona de Nobatia) quedara ocupado por la dinastía egipcia musulmana de los ayubitas. Como respuesta, en 1272 el rey David de Makuria intentó capturar el puerto egipcio de Aidhab —en las costas del mar Rojo, en la zona actualmente fronteriza entre Egipto y Sudán—; esto empero provocó una reacción de los mamelucos, que conquistaron la capital de Makuria, la ciudad de Dongola, en 1274, obligando a la población a pagar fuertes tributos o a convertirse por la fuerza al islam. Tras esto hubo un periodo muy convulso entre 1276 y 1290 con frecuentes cambios de rey, debidos a las presiones de los mamelucos. Algunos territorios se escindieron del reino de Makuria hacia el 1290 y formaron los pequeños reinos de Dau (o Daw) y el de la región montañosa llamada en árabe Yébel Adda.

Restos arqueológicos de la antigua ciudad de Makuria
En 1293 el rey de Makuria seguía tributando a los mamelucos, lo mismo que su sucesor, si bien en 1304 la mayor parte del país recuperó la independencia. Pero, entre los años 1315 y 1317, ocurrieron dos sucesos nefastos para Makuria: una gran oleada de beduinos se estableció en las regiones del Kordofán y del Darfur, quedando así flanqueado por el oeste y suroeste el reino;, y luego de esto, los mamelucos invadieron desde el norte nuevamente el país e instalaron en el trono a uno de sus protegidos llamado Bershambo, quien se convirtió al islam con el nombre de Saif-al-Din Abdallah (1318). Este, como los «reyes» que le sucedieron, fue un mero instrumento de los mamelucos y perdió todo poder a mediados del siglo xiv. En 1377 la «tribu» nubia islamizada —y sometida a los mamelucos— de los kanuz controló la región de Asuán, pero una hambruna originada por un descenso de las aguas del Nilo hizo que gran parte del territorio fuera abandonada. El último rey de Makuria del que se hace mención se llamaba Nasir, soberano nominal hasta 1397, año en que desapareció el reino. En 1410 otra tribu nubia islamizada, la de los Hawwara, derrotó y expulsó definitivamente a los kanuz al tiempo que hacía desaparecer todo Estado sucesor del reino cristiano de Makuria. En 1504 el sultanato de Sennar, tras haber destruido el reino cristiano de Alodia, pasó a controlar el antiguo territorio de Makuria, con lo que desaparecieron casi totalmente los vestigios de los antiguos reinos cristianos de Nubia.

Cultura y arte

Tras siglos de devastación, es poco lo que hoy resta —o al menos se ha hallado— del arte makurio e incluso de elementos culturales —costumbres etc.— típicamente makurios; se sabe que el arte (por ejemplo la arquitectura y la pintura religiosa) makurio derivó principalmente del del reino de Nobatia y que poseía, asimismo, influjos del arte copto y del axumita, aunque a partir del siglo xi se produjo una acelerada arabización de la cultura makuria.

Se han hallado las ruinas de un importante monasterio bizantino en Al Ghazali (al norte del actual Sudán), en lo que fue el territorio de Makuria, con numerosas vasijas y objetos funerarios.


J.M.S