El despertar de Al-Ándalus: detalles clave de la conquista árabe en la Península Ibérica

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El despertar de Al-Ándalus: detalles clave de la conquista árabe en la Península Ibérica


La conquista árabe de Hispania, un capítulo que redefinió la Historia de España. Desde estrategias militares ingeniosas hasta la formación de Al-Ándalus, exploraremos los eventos y personajes que dieron forma a este impactante periodo.

¡Oh, gentes! ¿Hacia dónde vais a huir si el mar está detrás de vosotros y el enemigo frente a vosotros? No os queda más que, por Allah, la firmeza y la perseverancia; en verdad yo seré quien se enfrente a su tirano por mí mismo y no abandonaré hasta que me encuentre con él o caiga antes muerto en el intento» (Ibn Habib, m. 853).
Con estas legendarias palabras, cargadas de tópicos retóricos y literarios, Tariq b. Ziyad habría arengado a sus tropas tras desembarcar en Gibraltar (Yabal Tariq, la «montaña de Tariq») en el año 711, y antes de enfrentarse a un ejército visigodo presuntamente muy superior en número.

Las tropas islámicas tenían, según el caíd bereber, pocas opciones: o regresar al mar, donde perecerían ahogados, o confiar en Dios y luchar hasta conseguir la victoria o el martirio, dos botines, ambos, muy preciados. El desenlace de esta historia es de sobra conocido: la conquista islámica de la península ibérica, que desde entonces pasaría a llamarse al-Ándalus.

Este acontecimiento, ocurrido como consecuencia de la expansión árabe-musulmana iniciada tras la muerte del profeta Mahoma en el año 632, daría lugar a la desaparición del reino visigodo de Toledo, y al nacimiento de una formación política islámica en el sur de Europa, realidad que se prolongaría durante ocho siglos. Por otro lado, esta pequeña anécdota protagonizada por Tariq y su arenga pone de relieve una serie de interrogantes a los que intentaremos responder en este texto: ¿cómo se produjo la entrada de las huestes islámicas en Hispania? ¿Cómo se desmoronó el reino visigodo? ¿Qué papel desempeñaron la guerra y la violencia en este proceso? ¿Cuál era la identidad de los conquistadores? ¿Cuáles eran sus motivaciones?

Antecedentes: la expansión Omeya en el Norte de África

Tras la constitución del califato omeya de Damasco en el año 661, esta dinastía árabe recuperó el impulso expansivo del islam.

Medina Sidonia fue capital de provincia del Reino visigodo


Uno de los objetivos de este programa de conquistas fue el Magreb, empresa compleja no tanto por la resistencia de las autoridades bizantinas que controlaban una región que correspondía, aproximadamente, a la actual Túnez, sino por la tenacidad de las poblaciones locales, más o menos romanizadas, que poblaban el Magreb central y occidental, y que las fuentes árabes llamarán, de manera homogeneizadora, bereberes.

Así, en el año 670, ‘Uqba b. Nafi (m. 683), general del ejército islámico, fundaba la ciudad de al-Qayrawan, y casi tres décadas más tarde, en el 698, uno de sus sucesores, Hassan b. al-Nu’man (m. 705), conquistaba y destruía Cartago, procediendo a la fundación de Túnez con el objetivo de que alojase unas atarazanas. Hasta ahora, las huestes musulmanas se habían enfrentado, en diversas batallas campales, a ejércitos bien fueran bizantinos o persas cuya derrota había supuesto el desmoronamiento de los diferentes poderes regionales.

Sin embargo, en la expansión por el norte de África combatieron a un enemigo fragmentado pero versátil y flexible, que frenó la fulgurante expansión árabe. De este modo, los musulmanes necesitaron más de medio siglo para avanzar desde el Nilo al Atlántico, y tuvieron que ir, poco a poco, integrando a esos grupos tribales bereberes dentro de los ejércitos de un imperio que funcionaba de forma centralizada desde Damasco.

La conquista de al-Ándalus no fue sino consecuencia de este proceso, al igual que las huestes que la llevaron a cabo. En el año 705, Musa b. Nusayr (m. c. 716) fue enviado por el califa al-Walid I (r. 705-715), quien acababa de acceder al poder, como gobernador de la nueva provincia de Ifriqiya, que abarcaba, por aquel entonces, desde la Tripolitania libia hasta el actual Marruecos.

Este mawla, cliente de la aristocracia árabe, tenía como objetivo organizar una provincia recientemente sometida, consolidar el dominio islámico y continuar, si era posible, con la expansión hacia el oeste. La integración de los grupos locales a la estructura militar omeya financiada por un sistema regular de estipendios en moneda otorgó a Musa un potencial bélico importante, por lo que no es de extrañar que, tras la anexión de Ceuta y Tánger, comenzase a planear una incursión al otro lado del Estrecho.

El salto del estrecho y la conquista de Hispania

Tras una primera razia de pillaje y, probablemente, de reconocimiento dirigida en el año 710 por un personaje al que las fuentes llaman Tarif (de donde procede el topónimo Tarifa), en el 711 se produjo la expedición, a la postre decisiva, liderada por Tariq b. Ziyad (m. c. 720), un liberto bereber al que Musa había confiado el mando de Tánger.

Mezquita de los Omeyas, construida por el califa omeya al-Walid I en el año 705

El ejército a cargo de Tariq estaba formado casi en exclusiva por bereberes recién islamizados. Esta ausencia de árabes entre las tropas expedicionarias fue algo novedoso en el contexto del califato omeya, circunstancia que probablemente ocurrió debido a una política deliberada de Musa quien, además de contar con un insuficiente número de soldados árabes para continuar la empresa de expansión, utilizó la integración del elemento norteafricano en las huestes islámicas como medio de pacificación de Ifriqiya.

Por las mismas fechas, la situación en el reino visigodo era turbulenta. En las dos décadas previas a la llegada de los árabes se documentan, al menos, dos rebeliones contra los monarcas Egica (687-702) y Witiza (702-710). Aunque ambas se saldaron en fracaso, dejan constancia de uno de los fenómenos que marcaron todo el periodo visigodo, como eran las luchas de distintas facciones por controlar el poder que emanaba de la corte toledana.

En el mismo año en el que Tarif exploraba las costas ibéricas, la muerte del rey Witiza precipitó los acontecimientos. Sus hijos fueron desplazados de la sucesión al trono por parte de Rodrigo, quien se aseguró la corona merced al apoyo de una parte de la élite de poder. Este, a su vez, se vio contrarrestado por los núcleos de resistencia «witizianos», quienes, según algunas fuentes, habrían llegado a pedir ayuda a los nuevos señores del Magreb.

Las fuentes literarias presentan la conquista de al-Ándalus como un proceso relativamente rápido. Asimismo, algunos cronistas se hacen eco de la colaboración de destacadas figuras del reino visigodo con los conquistadores. El primero fue un tal Yuliyan, más conocido en su forma romanceada como Julián.
 
Los textos no coinciden en la naturaleza de este personaje, al que atribuyen el rango de conde o la condición de hombre destacado, pero concuerdan en que era un personaje de alto rango afincado en Ceuta. Motivado por un presunto deseo de venganza contra el rey Rodrigo, habría sugerido a Tariq la conquista de Hispania.

Para ello, llegó a poner a su disposición sus propios barcos. Otros autores, como Ibn al-Qutiyya (m. 977) musulmán de antepasados visigodos, algo que podría explicar su visión de los hechos, atribuyen un papel decisivo a los hijos de Witiza, quienes, convocados por Rodrigo para luchar contra el ejército musulmán, llegaron a un acuerdo oculto con Tariq y combatieron a su lado.

El desembarco del ejército islámico, constituido, según parece, por entre 12 000 y 18 000 hombres transportados en embarcaciones de comercio de la zona, tuvo lugar en los alrededores de Gibraltar a finales de la primavera del 711. Rodrigo, que combatía a los vascones en el norte del reino, volvió a toda prisa a hacer frente a esta agresión, y sufrió una derrota completa a finales del mes julio, favorecida, si seguimos la interpretación de algunos textos, por esa deserción de los hijos de Witiza de la que hablaba Ibn al-Qutiyya.

Restos de las Termas de Antonino en Cartago (Túnez)

Esta batalla, donde es probable que el rey cristiano perdiera la vida, tuvo lugar en Wadi Lakko, Guadalete, cerca de Algeciras, y produjo el derrumbamiento en cadena de las estructuras políticas visigodas.

A este choque campal le siguieron una serie de expediciones contra los principales núcleos urbanos que articulaban la administración del reino, y que fueron cayendo, uno tras otro, en manos de los conquistadores. Córdoba y Toledo, por ejemplo, cayeron en esa primera expedición de Tariq, mientras que otras ciudades como Mérida que ofreció una importante resistencia o Sevilla caerían poco tiempo después, cuando el propio Musa, a principios del verano del 712, cruzó el Estrecho con un nuevo ejército para hacerse cargo de las operaciones.

Así, entre el 711 y el 714, las tropas musulmanas ocuparon metódicamente la región, aparentemente sin grandes dificultades. En el año 713, en medio del proceso de conquista, Musa llegaba a Toledo para reunirse con Tariq, quien, después de sus victorias en el sur, se había dedicado a someter el norte de la península.

El gobernador de Ifriqiya habría colmado de reproches a su subordinado, quizá por no haberle esperado para proseguir con la conquista, privándole así de un importante botín. En este contexto se sitúa el legendario episodio de la llamada «Mesa de Salomón», símbolo de todos los tesoros que aguardaban en Hispania a sus nuevos señores. Poco después Musa sería convocado en Damasco y castigado por el califa Sulayman (r. 715-717), debido también a cuestiones relacionadas con el botín.

Aunque en el cuadrante nororiental hubo algunos focos de resistencia de los que tenemos noticia debido a la evidencia numismática  dado que conocemos monedas acuñadas por un tal Agila en Zaragoza, Gerona y Narbona, en el año 718 los conquistadores habían completado su dominio sobre toda la península, proyectándolo incluso más allá de los Pirineos durante varias décadas.

En el 716 la capital se había ya establecido en Córdoba, y habían comenzado a acuñarse una serie de monedas de oro (dinares) bilingües en latín y árabe donde por primera vez aparecía el nombre de al-Ándalus. Cuatro años antes, en el 712, habían aparecido ya unos sólidos áureos con el credo islámico escrito en latín (non deus nisi Deus) y fechadas por la era islámica (hégira).

Nave central de la sala de oración de la mezquita de Uqba

Como toda conquista, la de al-Ándalus tuvo un importante carácter violento, aunque este se manifestase en muchas ocasiones a través del importante factor coercitivo que la presencia militar impone. No obstante, esto no fue obstáculo para que los pactos entre conquistadores y miembros de la aristocracia indígena estuvieran muy extendidos.

De hecho, esta fue la regla más que la excepción. Por ejemplo, buena parte de los territorios del sudeste peninsular pasaron a ser conocidos en época andalusí con el nombre de Tudmir, como consecuencia del pacto firmado por un noble visigodo llamado Teodomiro con ‘Abd al-Aziz, hijo de Musa b. Nusayr. A cambio del pago de unos determinados impuestos, este aristócrata pudo mantener sus dominios.

Asimismo, parece que una hija de este Teodomiro se habría casado con un miembro del ejército árabe, dando origen a un linaje que habría de mantener una fuerte presencia en la región. Sin duda, la frecuencia de matrimonios mixtos y la creación de estos linajes con una potente implantación territorial es una de las claves que explican la conquista.

En este sentido, uno de los episodios más célebres pero también dudosos de la formación de al-Ándalus es el presunto matrimonio de ‘Abd al-Aziz b. Musa con la viuda del rey Rodrigo algunas fuentes dicen que con su hija, lo que le habría hecho apropiarse de símbolos de la realeza ajenos a la tradición islámica como la corona. En consecuencia, habría sido asesinado, en marzo del 716, por algunos jefes del ejército conquistador.

¿Una empresa fortuita o planificada?

A pesar de que la primera expedición, capitaneada por Tariq, se llevó a cabo con los medios marítimos disponibles, probablemente comerciales, esto no quiere decir que no existiese la intención de conquistar Hispania ni que esta empresa se produjese de forma fortuita.

De hecho, la llegada de Musa con un segundo ejército en apoyo de su subordinado parece que contó con una minuciosa planificación, e incluso hay fuentes que nos hablan de la utilización de una flota tunecina que, en principio, había sido fletada para combatir a los bizantinos en el Mediterráneo central. No es casualidad que, entre los años 710 y 720, se suspendieran las razias efectuadas desde Ifriqiya a Sicilia. Parece que todos los esfuerzos estaban puestos en la ocupación de al-Ándalus.

La emisión durante los años 709-711, en Tánger, de monedas de bronce (feluses) con leyendas relacionadas con el yihad, y que parecen acuñadas para pagar la soldada de las tropas que iban a tomar parte en la conquista de Hispania, es otro interesante indicio del carácter relativamente planificado de este proyecto, que sin duda hay que encuadrar en el marco imperial de la expansión del califato omeya.

Estas monedas, además del nombre de Mahoma, el enviado de Dios, llevaban inscritas la siguiente frase: «contribución en el camino de Dios». Esta sentencia puede vincularse a la idea de la lucha en la senda de Alá, lo que daría una pátina religiosa a la ocupación de al-Ándalus.

Derrota de las tropas de don Rodrigo en la batalla de Guadalete (711)

Las motivaciones de los conquistadores, no solo de Hispania sino de todo el territorio ganado para el islam, tendrían, sin duda, mucho que ver con cuestiones pragmáticas como el incremento de poder y de riquezas, pero es más que probable que el sentimiento religioso y el deseo de expansión de la fe entendida como verdadera desempeñasen un importante papel.

Por ejemplo, recientemente se han encontrado en la península arábiga grafitis, a caballo entre el siglo VII y VIII, que ya contenían claras referencias tanto a un yihad bélico como a la idea de martirio.

La conquista de al-Ándalus debe, por tanto, inscribirse en la fase de recuperación de la política de expansión del califato omeya de Damasco, contexto en el que también se produjo la expansión hacia Oriente. En el año 713, por ejemplo, se alcanzaría el delta del Indo.

Esta fase del Imperio omeya, llamada marwaní, se caracterizó por una centralización del poder y una alta eficacia de su administración, rasgos que se pueden observar en la ocupación de Hispania a través de elementos como las acuñaciones monetarias, y que se estaban produciendo, de manera similar, en todo el califato. Por otro lado, y al igual que en gran parte del orbe islámico, la conquista se produjo de manera rápida, y los pactos con las élites indígenas fueron más habituales que la aplicación de la fuerza.

Funeral vikingo

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Funeral vikingo


Gracias a la arqueología, las sagas y a la poesía en nórdico antiguo y al relato de Ahmad ibn Fadlan se sabe que los vikingos solían enterrar a sus muertos en barcos funerarios. Los rituales que tuvieron lugar en tierra han permitido a los arqueólogos estudiar las diversas tradiciones escandinavas de la época de los vikingos. Frecuentemente eran depositados en un barco o en un barco de piedra, y se les solía dejar ofrendas según el estatus y la profesión del difunto, entre las que podía incluirse el sacrificio de esclavos. En Escandinavia se conservan muchos túmulos en honor de reyes y jefes vikingos, además de piedras rúnicas y otros monumentos funerarios. Algunos de los más célebres se encuentran en el cementerio de túmulos de Borre, en Noruega, y en Lindholm Høje y Jelling en Dinamarca.

Ofrendas

Era común dejar regalos junto al cadáver. Incluso si el cuerpo era quemado en una pira, el difunto recibía presentes, cuya cantidad y valor no dependían del sexo sino únicamente de su posición social. Era importante realizar el ritual correctamente para que el difunto conservase en la otra vida el estatus vital que había poseído en la vida terrenal, y para evitar que se convirtiera en un alma errante condenada a vagar eternamente.

Entierro de hombre con ajuar

La tumba habitual para un esclavo era, probablemente, poco más que un agujero en la tierra. Se le enterraba probablemente de forma que no regresara para atormentar a sus amos y para que pudiera serles de utilidad cuando éstos hubieran muerto. Incluso en ocasiones se les sacrificaba para que cumplieran esa función en la otra vida. A los hombres libres se les enterraba con armas y equipo de monta. Los artesanos podían ser enterrados junto a todas sus herramientas. A las mujeres se las enterraba con sus joyas y a veces con instrumentos para uso doméstico o parte del ajuar. El enterramiento vikingo más suntuoso descubierto hasta el momento (2008) es el Barco de Oseberg, que era para una mujer (probablemente una reina o una sacerdotisa) que habría vivido en el siglo ix.

Monumentos funerarios

Un funeral vikingo podía suponer un gasto considerable, pero la tumba y las ofrendas no se consideraban un desperdicio. Además de rendir homenaje a los muertos, la tumba constituía un monumento a la posición social de los descendientes. Algunos clanes nórdicos especialmente poderosos podían hacer alarde de su posición mediante cementerios monumentales. El cementerio vikingo de Borre en Vestfold por ejemplo, está ligado a la dinastía Yngling, y alojaba grandes túmulos que contenían barcos de piedra.​

Jelling en Dinamarca es el memorial real más grande de la época vikinga. Fue realizado por Harald Blåtand en recuerdo de sus padres Gorm y Tyra, y en honor a sí mismo. Se trata de uno solo de los dos grandes túmulos que contenían una cámara mortuoria, pero ambas tumbas, la iglesia y las dos piedras de Jelling testifican lo importante que era marcar la muerte ritualmente durante la era pagana y los inicios de la era cristiana.​

En tres lugares de Escandinavia hay grandes cementerios que fueron usados por toda la comunidad Birka en Mälaren, Hedeby en Schleswig y Lindholm Høje en Ålborg.​ En las tumbas de Lindholm Høje aparece una gran variedad de formas y tamaños. Hay barcos de piedra y una mezcla de tumbas triangulares, cuadradas y circulares. Estos cementerios han sido usados durante muchas generaciones y pertenecen al pueblo.

Rituales

La muerte siempre ha sido un momento de crisis para los afligidos, de ahí que esté rodeada de tabúes. La vida familiar tiene que ser reorganizada y, para superar esa situación, las personas recurren a rituales. Las ceremonias eran ritos de transición en los que se pretendía dar paz al difunto en la nueva vida y, al tiempo, consolar a los parientes afligidos para continuar con sus vidas.

Entierro de hombre con ajuar

A pesar de las costumbres belicosas de los vikingos, había un elemento de respeto rodeando a la muerte y a lo que va asociado a ella. Si el muerto no era enterrado correctamente o no se le proveían de medios para la otra vida, era posible que no llegase a encontrar la paz en el más allá. La persona muerta podría visitar a sus parientes vivos como un draugr (fantasma) para atormentarlos. Era una visión horrorosa y ominosa, que se interpretaba como una señal de que más miembros de la familia morirían. Cuando las comunidades eran afectadas por desgracias, sobre todo en tiempos de hambruna, empezaban a aparecer historias de fantasmas. Las sagas mencionan drásticos remedios para librarse de estos fantasmas una vez que habían aparecido. El muerto tenía que volver a morir; se podía atravesar el cadáver con una estaca, o se le cortaba la cabeza para que el difunto no encontrara el camino de vuelta al mundo de los vivos.

Relato de Ibn Fadlan

En el siglo x, un escritor árabe, Ahmad ibn Fadlan, realizó una descripción de un funeral de un jefe escandinavo, probablemente sueco, que viajaba en la ruta comercial del Volga. El relato es una fuente única acerca de las ceremonias que tenían lugar en los funerales vikingos de un jefe o un rey.​

El jefe muerto fue colocado en una tumba temporal, la cual fue cubierta durante diez días hasta que fueron cosidas para el difunto ropas nuevas. Una de sus esclavas se ofreció voluntaria para irse con él a la otra vida, por lo que fue custodiada día y noche y se le dio gran cantidad de bebida para intoxicarla mientras cantaba alegremente. Cuando llegó la hora de la cremación, pusieron el barco del jefe en tierra, le depositaron en una plataforma de madera y le hicieron una cama en el barco. Mientras, una mujer anciana conocida como el «ángel de la muerte» puso cojines en la cama. Ella era la responsable del ritual.

Barco funerario de Oseberg

Entonces desenterraron al jefe y le vistieron con las ropas nuevas. En su tumba depositaron bebidas alcohólicas, frutas y un instrumento de cuerda. El jefe fue puesto en la cama con todas sus armas y ofrendas situadas a su alrededor. Luego dejaron que dos caballos corrieran sudorosos, a los que a continuación hicieron pedazos para arrojarlos luego al barco. Finalmente, sacrificaron un gallo y una gallina.

Entre tanto, la esclava iba de tienda en tienda manteniendo relaciones sexuales con los hombres. Cada uno de ellos le decía: «Dile a tu amo que esto lo hice por amor a él». Mientras, por la tarde, llevaban a la chica a algo que parecía el marco de una puerta, donde ella era levantada por las palmas de los hombres tres veces. Cada vez que era alzada, ella decía lo que veía: la primera vez vio a su padre y a su madre, la segunda a todos sus parientes, y la tercera a su amo en el más allá. Allí todo era verde y hermoso y junto a él, vio hombres y chicos jóvenes. Vio que su amo la llamaba por señas.​

Después, la esclava fue llevada al barco. Se quitó los brazaletes y se los dio a la anciana. A continuación se quitó los anillos de los dedos y se los dio a las hijas de la anciana, que la habían custodiado. Después fue llevada a bordo del barco, pero no se le permitió acceder a la tienda donde el jefe yacía. La chica bebió varios vasos de bebidas alcohólicas, cantaba y se despedía de sus amigos.

Entonces la chica fue llevada a la tienda y los hombres empezaron a golpear sus escudos para que sus gritos no se oyeran. Seis hombres la acompañaban y mantuvieron relaciones sexuales con ella, tras lo cual la pusieron en la cama del jefe. Dos hombres agarraron sus manos y otros dos sus muñecas. El ángel de la muerte puso una cuerda alrededor de su cuello y mientras dos hombres tiraban de la cuerda, la anciana la apuñaló entre las costillas con un cuchillo. Después, los parientes del jefe muerto llegaron con una antorcha encendida y quemaron el barco. Según las creencias, el fuego facilitaba el viaje al reino de la muerte.

Después, levantaron sobre las cenizas un túmulo redondo y, en el centro del montículo, izaron un poste de abedul donde grabaron con runas los nombres del jefe muerto y su rey. Tras ello se fueron en sus barcos.

Otro explorador árabe, Ahmad ibn Rustah confirma la detallada descripción de Ibn Faldlan y el hecho de que al muerto se le haya asignado la compañía de una mujer:

«Cuando muere uno de la clase principal, lo llevan a un sepulcro semejante a una vivienda espaciosa, lo depositan dentro y ponen a su lado vestiduras, ajorcas de oro, una provisión de alimentos, vasijas con bebidas, monedas y, finalmente, a su esposa favorita, que allí encierran viva. Tapan luego la entrada y la mujer muere después en aquella clausura.»
El historiador Al-Masudi se expresa en términos parecidos:

«Queman a sus muertos y echan en la misma pira sus armas, sus caballos y sus joyas. Cuando alguien muere, su mujer es quemada viva con él; pero si quien fallece es la mujer, entonces el marido no corre aquella suerte. Cuando fallece un hombre soltero, se le casa después de muerto. Las mujeres desean vivamente ser quemadas con sus maridos, para poder así seguirlos al paraíso.»

Sacrificios humanos

Los esclavos podían ser sacrificados durante el funeral para servir a su amo en la siguiente vida. En el relato de Ibn Fadlan hay una descripción de una esclava que va a ser sacrificada y que pasa por varios ritos sexuales. Cuando el jefe había sido puesto en el barco, ella iba visitando las tiendas para acostarse con los guerreros y mercaderes. Cada hombre le decía que esto lo hacía por devoción al difunto. Por último, ella entraba en una tienda que se había montado en el barco y en la que seis hombres mantenían relaciones sexuales con ella antes de ser estrangulada y apuñalada. Los ritos sexuales con la esclava muestran que ella era considerada un recipiente para la transmisión de energía vital para el jefe difunto.


En el poema Sigurðarkviða hin skamma hay varios versos en los que se cuenta que la valquiria Brunilda da instrucciones sobre el número de esclavas que iban a ser sacrificadas para el funeral del héroe Sigurd, y cómo sus cuerpos debían ser dispuestos en la pira, como aparece en la siguiente estrofa.

Því at hánum fylgja
fimm ambáttir,
átta þjónar,
eðlum góðir,
fóstrman mitt
ok faðerni,
þat er Buðli gaf
barni sínu.
69. "Cinco mujeres atadas
le seguirán,
y ocho de mis esclavas,
bien nacidas,
desde niñas conmigo,
y mías fueron
como regalo que Buthli
a su hija dio"

 Cremación

Era frecuente quemar los cadáveres y las ofrendas en una pira, en la cual la temperatura alcanzaba los 1400 °C; mucho más alta que en un crematorio moderno. Lo único que quedarían serían unos fragmentos de metal y algunos huesos animales y humanos. La pira era construida de forma que la columna de humo fuera lo más grande posible para elevar al difunto a la otra vida. El simbolismo se describe en la saga Ynglinga:

Entonces él (Odín) estableció por ley que todos los varones muertos debían ser incinerados, y sus pertenencias puestas sobre la pila, y las cenizas lanzadas al mar o enterradas. Así, dijo él, todos vendrán a Valhalla con las riquezas que portara consigo en la pila; y disfrutaría cuanto él hubiera enterrado. Un montículo se levantará en memoria de los hombres trascendentes y para todos los guerreros que se han distinguido por su virilidad se erigirá un monolito; costumbre que perduró mucho después de la era de Odin.

La cerveza funeraria y la transmisión de la herencia

En el séptimo día tras la muerte de la persona se celebraba la fiesta del sjaund, o fiesta de la cerveza funeraria, así llamada porque implicaba la libación ritual. La cerveza funeraria era una forma social de demarcar el caso de la muerte. Solo tras la ceremonia podían los herederos legalmente reclamar la herencia. Si la persona fallecida se trataba de una viuda o del dueño de una granja, el legítimo heredero podía hacerse con la propiedad y, por tanto, marcar el cambio de autoridad.​

Excavación del barco funerario de Oseberg

Muchas de las grandes piedras rúnicas escandinavas notifican una herencia,​ como la piedra rúnica de Hillersjö, que explica cómo una dama llegó a heredar no solo a sus hijos sino también sus nietos​ y la piedra rúnica de Högby Ög 81, que narra cómo una joven fue la única heredera tras la muerte de todos sus tíos.​ Se trata de importantes documentos de propiedad de una era en las decisiones legales no se transcribían en papel. Una interpretación de la piedra rúnica Tune de Østfold sugiere que la larga inscripción rúnica tiene que ver con la cerveza funeraria en honor del hacendado y declara a tres hijas como legítimas herederas. Data del siglo v y es, por tanto, el documento legal escandinavo más antiguo que reconoce el derecho sucesorio femenino.

El barco y la flecha

Junto a los cascos con cuernos también aparece en el ideario popular el funeral con un barco en llamas tras lanzar una flecha ardiente desde la orilla. En muy raras ocasiones los vikingos quemaban sus naves para homenajear o pagar un tributo a un caudillo prominente. Las evidencias arqueológicas han descartado la existencia de esta costumbre y los estudiosos consideran que algo así probable y prácticamente no pasó nunca, es un mito que surgió durante el romanticismo del siglo xix respaldado por la leyenda de la muerte de Balder y su funeral en un barco en llamas mientras se aleja hacia un rojizo ocaso.

 

Así era y se vivía en el barco más importante del Imperio español

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Así era y se vivía en el barco más importante del Imperio español

El galeón fue la embarcación por excelencia del imperio durante más de tres siglos.
España fue la mayor potencia del mundo entre los siglos XVI y XVIII. La clave de su éxito estuvo en el control de los mares y para ello necesitó un despliegue descomunal de navíos. Entre ellos, destacó el galeón español, un modelo de barco característico de España que cubría todas las necesidades de la nación en cuanto al comercio y la defensa de sus posesiones. Si tuviéramos que hacer una historia de España según los instrumentos y medios utilizados a lo largo de los siglos, el galeón encabezaría la lista de los más importantes.

Replica con el que podemos observar la estructura de un galeón.

¿Cómo eran los galeones españoles?


El Descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón en nombre de la monarquía hispana supuso un cambio de rumbo en la historia del mundo. Las riquezas extraídas del Nuevo Mundo fueron explotadas por España hasta posicionarse como la nación más importante de la Cristiandad. Para continuar su expansión, mantener el control de sus conquistas y transportar sus preciados metales, España tuvo que crear un navío versátil que cumpliera con los requisitos necesarios para llevar a cabo estos menesteres cruciales. Fue así como se le acabó dando forma al galeón español, una adaptación del galeón estándar y su poderío en combate, pero con un tamaño menor y procurando la velocidad y agilidad de las carabelas portuguesas. Esta embarcación fue decisiva para conformar el Imperio español desde que empezaron a construirse en la década de 1530.

Sin embargo, la velocidad a la que podía navegar el galeón fue disminuyendo en favor de aumentar el tamaño de los barcos y, por tanto, su capacidad para transportar más mercancía, que osciló en portes de entre 500 y 1200 toneladas. Conforme los metales preciosos iban llegando a Europa en mayor cantidad, el Atlántico se convirtió en un lugar peligroso, por lo que el casco de los galeones ganó en grosor para soportar mejor las posibles andanadas disparadas desde naves enemigas.

Lo habitual es que estas embarcaciones tuvieran entre 30 y 50 metros de eslora, y 12 o 15 metros de manga, pero hubo grandes galeones de hasta 60 metros de proa a popa. En España destacaron los astilleros vascos y andaluces, que tuvieron sus homólogos en La Habana y Filipinas a medida que el comercio de las Indias se fue expandiendo. Se estima que hicieron falta unos 2000 árboles para adquirir la madera necesaria para un galeón, cuya construcción podía alargarse durante dos años.

La estructura consistía en dos o tres cubiertas con una proa en forma de pico, donde se colocaba el mascarón, y un castillo de popa alto. Aunque el término “galeón” proviene de “galera”, este barco no se propulsaba con remos, sino que su avance depende de las velas, cuadradas o triangulares, repartidas entre los tres o cuatro mástiles que se levantaban sobre la cubierta principal del navío. La distribución de la combinación de velas y la pericia de la tripulación eran capaces de que un galeón navegase a 8 nudos, es decir, unos 14 kilómetros por hora. En los extremos más altos de cada mástil ondeaban en el aire banderas con el escudo de armas de la monarquía española.

Un barco para la guerra y el comercio

La versatilidad del galeón español se demuestra con las dos vertientes para los que se utilizó. Su eficacia militar estuvo fuera de dudas. Este barco pertrechado con unos 40 cañones se convertía en una rocosa pieza de artillería en la mar que trajo de cabeza a las demás potencias europeas y a los temerarios piratas que intentaron asaltar barcos españoles. Los galeones de guerra fueron la principal escolta de la Flota de Indias, la organización naval con la que se transportaban dos veces al año la plata, el oro, las piedras preciosas y las especias desde América al puerto de Sevilla. La protección era similar en el conocido como Galeón de Manila, una flota ideada como la que navegaba por el Atlántico, pero en el Pacífico, donde conectaba comercialmente América con Filipinas y China.

Un cargamento tan valioso y cuantioso como el que podían cargar estas embarcaciones, resultaba un bocado demasiado tentador. Sin embargo, ni las potencias rivales de España ni la edad de oro de la piratería supusieron un gran problema para el Imperio español. Tal y como se puede leer en el libro El oro de América:

“Hollywood miente. Es hora de decirlo a las claras. Las fuerzas de la naturaleza y el inmenso y oscuro mar, más que los piratas o los buques de las naciones con las que se mantenían conflictos, fueron los auténticos enemigos de los barcos cargados de tesoros que cubrían la Carrera de Indias, la extraordinaria ruta marítima que unía los territorios de la monarquía a través del océano Atlántico”.

A bordo de un galeón

Sevilla y su puerto en el siglo XVI:
salida y llegada de la Flota de Indias.
 
El cine y las novelas también han romantizado la vida a bordo de los barcos la Edad Moderna con aires de libertad y aventura en lo que realmente era una lucha por la supervivencia en un entorno implacable. Entre 120 y 300 personas podían navegar a bordo de estos galeones sumando la tripulación y los pasajeros, lo que suponía una falta total de intimidad y comodidad en viajes que se alargaban durante meses.

“Las condiciones de hacinamiento y la poca posibilidad de bañarse adecuadamente significaban que un galeón estaba plagado de todo tipo de pasajeros altamente indeseables. Las ratas en la bodega, las cucarachas en las cubiertas, los gusanos en la sopa, los insectos en la ropa de cama y los piojos en el cuerpo eran parte del viaje marítimo”.
Es por ello que infinidad de hombres y mujeres que subieron a bordo de algún galeón sufrieron alguna enfermedad contraída a bordo por la falta de higiene y una dieta que empeoraba con el paso de los días en alta mar ante el deterioro de los alimentos. No debe ser fácil imaginar desde nuestro confortable siglo XXI el alivio que debía sentir un marinero al pisar tierra firme cuando su barco llegaba a buen puerto.

Isabel contra Juana: la guerra por el trono de castilla

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Isabel contra Juana: la guerra por el trono de castilla


A la muerte de su tío Enrique IV, Isabel la Católica se embarcó en una guerra civil contra la hija del soberano, su sobrina Juana la Beltraneja, que marcaría para siempre la historia de España.

En 1474, Enrique IV de Castilla murió tras doce años de conflicto provocado por la herencia de la corona: las dos candidatas eran su hija Juana e Isabel, su media hermana por parte de padre. La decisión dividía a la nobleza castellana, ya que no se trataba solo de escoger a la nueva reina sino también las alianzas internacionales y las aspiraciones del país. La elección de Juana, casada con el rey de Portugal, significaba consolidar el control sobre la costa atlántica de África, disputada entre ambos reinos; mientras el matrimonio de Isabel con el heredero de la corona de Aragón que sería conocido como Fernando el Católico era una apuesta por la influencia en el Mediterráneo.

Isabel I de Castilla representada en una parte del cuadro apodado "La Virgen de la mosca", de 1520 y de autor desconocido.

La enfermedad final del rey Enrique precipitó este conflicto sucesorio: Isabel, apoyada por la mayoría de la nobleza y por el reino de Aragón, había sido designada sucesora por su hermano. Por su parte, Juana contaba con el respaldo de las vecinas Portugal y Francia, que temían que la unión de los reinos de Castilla y Aragón diera como resultado un adversario demasiado poderoso en sus respectivas pugnas por la costa africana e Italia. Sin embargo, sobre ella pesaba la sospecha de no ser hija natural del rey, sino de su valido Beltrán de la Cueva, por lo cual ha pasado a la historia con el nombre de Juana la Beltraneja.

La Guerra de Sucesión Castellana enfrentó a los partidarios de los Reyes Católicos y a aquellos que apoyaban a Juana "la Beltraneja", sobrina de Isabel.

JUEGO DE TRONOS EN CASTILLA

Apenas muerto el monarca anterior, en diciembre de 1474, los partidarios de Isabel la proclamaron reina; los de Juana, por su parte, buscaron el apoyo del rey Alfonso V de Portugal, invitándole a casarse con ella y reclamar la corona conjunta de Castilla y Portugal en mayo de 1475. Como resultado estalló la Guerra de Sucesión Castellana, que determinaría no solo el rumbo de los reinos implicados sino también de la historia mundial.

A pesar de que ambos bandos disponían de un poderío militar notable, el bando juanista no contaba con suficientes apoyos en Castilla y concentró sus esfuerzos en la zona fronteriza con Portugal, sin poder avanzar para unir fuerzas con el ejército de Francia: Luis XI había enviado tropas para intentar forzar su entrada en la península a través del Reino de Navarra, pero estas fueron rechazadas; el rey francés, ocupado en su propia guerra contra el Ducado de Borgoña, renunció a intervenir de nuevo en el conflicto.
La propaganda isabelina propagó la historia de que su sobrina Juana no era hija de Enrique IV, sino de su valido Beltrán de la Cueva, lo que la desposeía de toda legitimidad para heredar el trono.
En marzo de 1476, el ejército de Alfonso V se encontró frente a frente con los isabelinos en las afueras de Toro, no muy lejos de la frontera con Portugal: aunque la batalla terminó sin una victoria militar decisiva para ninguno de los bandos, el rey portugués pudo comprobar la falta de apoyos a su causa y tres meses después decidió retirarse a su país junto con su ejército y la propia aspirante al trono, tras firmar una tregua con Isabel y Fernando. Esta retirada tuvo un impacto decisivo en la moral de los juanistas: buena parte de las ciudades y nobles que habían apoyado a Juana se pasaron al bando isabelino, con lo que la guerra en Castilla podía considerarse perdida.

La batalla de Toro aseguró el trono en manos de Isabel y la unión de las coronas de Castilla y Aragón. Arriba, la lucha recreada en una pintura de 1900.

A pesar de la desintegración progresiva del bando juanista, la guerra continuó oficialmente hasta 1479, aunque reducida a enfrentamientos en la frontera portuguesa y en el Atlántico, principalmente en la costa de Guinea. El golpe final no lo dieron los cañones, sino el Papa: ambas aspirantes al trono se habían casado con sus primos, para lo cual se necesitaba una bula papal; Isabel y Fernando habían conseguido que su boda fuese finalmente legitimada, mientras que la de Juana y Alfonso fue anulada.

EL PRECIO DE LA PAZ

Viendo definitivamente frustradas sus aspiraciones al trono de Castilla, el rey portugués intentó obtener el acuerdo más beneficioso posible para su país. El pacto al que se llegó, materializado en el Tratado de Alcáçovas, daba seguridad a ambos bandos: Isabel y Fernando renunciaban a cualquier aspiración al trono portugués –sobre el que Isabel podía tener algún derecho, aunque remoto, por parte de su madre–, mientras que Alfonso renunciaba al de Castilla para él y sus sucesores, asegurando de facto la consolidación de Castilla y Aragón para los descendientes de los Reyes Católicos.

Más importante aún para Portugal fue obtener la tan anhelada supremacía en el Atlántico, garantizando su acceso a la costa de Guinea, donde conseguía oro y esclavos; mientras que solo las islas Canarias quedaron bajo control castellano. Finalmente, se acordó la boda de la infanta Isabel, primogénita de los Reyes Católicos, con el infante Alfonso de Portugal, entregándola junto con una rica dote que sufragaba el gasto que la corona portuguesa había invertido en la guerra.

El Tratado de Alcáçovas puso fin a la guerra. Juana la Beltraneja renunció a todos sus títulos y posesiones en Castilla y se exilió en Portugal hasta el fin de sus días.
Quien se llevó la peor parte fue, en cambio, Juana la Beltraneja: fue obligada a renunciar a todos sus títulos y posesiones castellanas –aunque siguió firmando hasta el final de su vida como “Yo la reina”–, a exiliarse a Portugal y se le dio a escoger entre dos alternativas humillantes para ella: casarse con el infante Juan, segundo hijo de los Reyes Católicos, cuando este alcanzase la mayoría de edad, o retirarse en un convento. Abandonada por sus partidarios, herida por lo que consideraba una afrenta a su dignidad y traicionada por su antiguo esposo, el cual consideraba que la había vendido a cambio de condiciones de paz más favorables para Portugal, decidió ingresar en el convento de Santa Clara en Coímbra hasta su muerte en 1530.

Registro de la notificación que los Reyes Católicos hicieron a su asistente en marzo de 1480 sobre el Tratado de Alcáçovas, que puso fin a la guerra de sucesión castellana.

El final de la Guerra de Sucesión Castellana tendría a medio plazo un impacto mucho mayor del esperado: privados del acceso a las riquezas de la costa africana, los Reyes Católicos empezaron a explorar nuevas rutas marítimas. Pocos años después, un navegante de nombre Cristóbal Colón presentó, primero a la corte de Portugal y después a la de Castilla, un ambicioso proyecto: llegar a las costas asiáticas cruzando el Atlántico, obteniendo acceso directo a los productos del Lejano Oriente sin tener que pasar por la mediación de los otomanos. Tanto Isabel la Católica como Juan II –sucesor de Alfonso V en el trono portugués– fueron reticentes a sus demandas, que además podían suponer por parte de Castilla una ruptura del Tratado de Alcáçovas por lo que se refería a la supremacía portuguesa en el Atlántico. Finalmente fueron los consejeros de Fernando el Católico quienes allanaron el camino para que Colón partiera en agosto de 1492, como almirante de una pequeña expedición que dos meses más tarde tocaría, sin saberlo aún, suelo caribeño.

Las mayores rebeliones de esclavos de la historia

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Las mayores rebeliones de esclavos de la historia

Desde Espartaco en Roma a la independencia de Haití, estos fueron los momentos más violentos en los que los esclavos lucharon por su libertad.

La esclavitud ha sido una práctica permitida hasta el siglo XIX. Es decir, durante prácticamente toda la historia de la humanidad han existido esclavos. Y, claro está, la búsqueda de la libertad ha sido una constante por parte de aquellos que vivían sometidos, más aún para quienes el maltrato formaba parte del día a día. Es por ello que a lo largo de la historia no han faltado revueltas de esclavos. Repasamos aquí algunas de las más destacadas.

La rebelión de Espartaco

Espartaco fue un gladiador que lideró la rebelión de esclavos con más éxito de la historia de la antigua Roma. De hecho, se enmarca dentro de un proceso más largo en el que se dieron tres revueltas de esclavos durante la etapa de la República romana conocido como las guerras serviles (135-71 a. C.). Aunque hoy día muchos perciban a Espartaco como un héroe que luchó contra el sistema opresivo de esclavitud romana, esta es una imagen más propia del cine o de interpretaciones más actuales. Podemos afirmar que el origen de la famosa rebelión de Espartaco fue más mundano: el gladiador simplemente pretendía escaparse para ser libre, pero al ser descubierto solo tuvo la opción de luchar para evitar ser ejecutado. Claro que este inicio no impide reconocer los logros que obtuvo Espartaco en su intentona.

“En el año 73 a.C., Espartaco y algunos otros conspiradores idearon un plan para escapar del recinto y dirigirse hacia el norte más allá de los Apeninos para encontrar su libertad. Este plan incluía alrededor de otros 200 esclavos y, con tantos involucrados, no es sorprendente que la información se filtrara a las autoridades. Espartaco sabía que serían torturados antes de que los mataran y, por lo tanto, dirigió a 78 de sus compañeros esclavos a una rebelión. Hicieron una incursión en la cocina y se armaron con cuchillos y espetones y luego asesinaron a sus instructores y captores. Una vez libres, encontraron más armas en los almacenes y un carro de transporte y después huyeron de la escuela hacia el campo cercano donde acamparon en algún lugar de las pendientes del monte Vesubio. Allí eligieron como líderes a Espartaco, a Enomao y a Crixo”.


Pero, como la mayoría de las rebeliones de esclavos de la historia, no tiene un final feliz. Aunque Espartaco y los suyos lograron derrotar a ejércitos enviados por Roma, la respuesta no tardó en ser más contundente y nombraron comandante a Marco Licinio Craso, cuyas fuerzas militares derrotaron a Espartaco.

Rebelión Zanj

Alí ibn Mohammed lideró una revuelta de esclavos contra el califato abasí entre los años 869 y 883. Se originó en el sur de la actual Irak y la protagonizaron esclavos del imperio islámico que habían sido capturados en la costa de África Oriental, aunque durante el proceso se sumaron a la rebelión hombres libres y esclavos de otras procedencias.


Las condiciones de vida de estos zanj eran muy miserables. Según las fuentes que han tratado el tema, se estima que llegaron a participar más de 500 000 esclavos. Es por ello que el califato desplegó una potente fuerza militar para sofocar la rebelión y, tras varios enfrentamientos, lograron capturar y ejecutar a varios de los líderes rebeldes. En el año 883 lograron acabar con Mohammed y acabar con la revuelta.

Revolución de Haití

En 1791 tuvo lugar la única revolución de esclavos con éxito de la historia. Después de un duro y sangriento proceso, en 1804 se proclamó la independencia de Haití, que hasta entonces había sido territorio colonial y esclavista de Francia en el Caribe. Supuso la primera república negra del mundo y marcó un punto de inflexión para el inicio del fin de la esclavitud en el mundo.

A finales del siglo XVIII, Francia utilizaba mano esclava con más de 500 000 africanos dedicados a la producción de algodón, añil, café y azúcar. La esperanza de vida en aquellas plantaciones rondaba los 10 años en cuanto ponías un pie en la isla como esclavo. Sin embargo, las ideas de la revolución francesa también cruzaron el Atlántico y François Dominique Toussaint encabezó un ejército de esclavos dispuesto a luchar por su libertad.


Lograron derrotar las fuerzas que los colonos blancos enviaron como represión y se sucedieron los éxitos. Francia abolió la esclavitud en 1794 y en 1804 se declaró la independencia de la colonia, que recuperó el nombre de que los nativos tenían para la isla antes de la llegada de los españoles: Haití.

Insurrección de Southampton

También conocida como la rebelión esclava de Nat Turner, tuvo lugar en el condado estadounidense de Southampton en agosto de 1831. Recibe su nombre por el líder del movimiento, Nat Turner, un esclavo cuya actuación fue el caso de resistencia más importante contra el sistema esclavista de Estados Unidos antes de la guerra de Secesión.

Turner aprendió a leer y desarrolló un profundo sentimiento religioso por el que decía recibir mensajes de Dios y por ello llegó a conocer por el resto de los esclavos como El Profeta. En febrero de 1831 presenció un eclipse y lo interpretó como un mensaje para revelarse contra los amos esclavistas. Lejos de los números mencionados en las demás rebeliones de este artículo, en este caso se llevó a cabo a manos de unos cincuenta hombres, que fueron internándose plantación por plantación para liberar a los esclavos y matar a los blancos.


Sin embargo, el intento no duró más de dos días, pues los esclavistas lograron sofocar la revuelta y poner en huida a Turner a quien capturaron dos meses después en un pantano. El 5 de noviembre de 1831 fue condenado a muerte y lo ahorcaron una semana más tarde. Aún faltaban 35 años para que Estados Unidos aboliera la esclavitud.

Historia de las matemáticas

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Historia de las matemáticas


La historia de las matemáticas es el área de estudio de investigaciones sobre los orígenes de descubrimientos en las matemáticas, de los métodos de la evolución de sus conceptos y también en cierto grado, de los matemáticos involucrados. El surgimiento de la matemática en la historia humana está estrechamente relacionado con el desarrollo del concepto del número, proceso que ocurrió de manera muy gradual en las comunidades humanas primitivas. Aunque disponían de una cierta capacidad de estimar tamaños y magnitudes, no poseían inicialmente una noción de número. Así, los números más allá de dos o tres, no tenían nombre, de modo que utilizaban alguna expresión equivalente a "muchos" para referirse a un conjunto mayor.​

El siguiente paso en este desarrollo es la aparición de algo cercano a un concepto de número, aunque muy básico, todavía no como entidad abstracta, sino como propiedad o atributo de un conjunto concreto.​ Más adelante, el avance en la complejidad de la estructura social y sus relaciones se fue reflejando en el desarrollo de la matemática. Los problemas a resolver se hicieron más difíciles y ya no bastaba, como en las comunidades primitivas, con solo contar cosas y comunicar a otros la cardinalidad del conjunto contado, sino que llegó a ser crucial contar conjuntos cada vez mayores, cuantificar el tiempo, operar con fechas, posibilitar el cálculo de equivalencias para el trueque. Es el momento del surgimiento de los nombres y símbolos numéricos.​

Antes de la edad moderna y la difusión del conocimiento a lo largo del mundo, los ejemplos escritos de nuevos desarrollos matemáticos salían a la luz solo en unos pocos escenarios. Los textos matemáticos más antiguos disponibles son la tablilla de barro Plimpton 322 (c. 1900 a. C.), el papiro de Moscú (c. 1850 a. C.), el papiro de Rhind (c. 1650 a. C.) y los textos védicos Shulba Sutras (c. 800 a. C.).

Tradicionalmente se ha considerado que la matemática, como ciencia, surgió con el fin de hacer los cálculos en el comercio, para medir la Tierra y para predecir los acontecimientos astronómicos. Estas tres necesidades pueden ser relacionadas en cierta forma a la subdivisión amplia de la matemática en el estudio de la estructura, el espacio y el cambio.

Las matemáticas egipcias y babilónicas fueron ampliamente desarrolladas por la matemática helénica, donde se refinaron los métodos (especialmente la introducción del rigor matemático en las demostraciones) y se ampliaron los asuntos propios de esta ciencia.​ La matemática en el islam medieval, a su vez, desarrolló y extendió las matemáticas conocidas por estas civilizaciones ancestrales. Muchos textos griegos y árabes de matemáticas fueron traducidos al latín, lo que llevó a un posterior desarrollo de las matemáticas en la Edad Media. Desde el renacimiento italiano, en el siglo xv, los nuevos desarrollos matemáticos, interactuando con descubrimientos científicos contemporáneos, han ido creciendo exponencialmente hasta el día de hoy.

Prehistoria

Mucho antes de los primeros registros escritos, hay dibujos que indican algún conocimiento de matemáticas elementales y de la medida del tiempo basada en las estrellas. Por ejemplo, los paleontólogos han descubierto rocas de ocre en la Cueva de Blombos en Sudáfrica de aproximadamente 70.000 años de antigüedad, que están adornados con hendiduras en forma de patrones geométricos.​ También se descubrieron artefactos prehistóricos en África y Francia, datados entre el 35.000 y el 20.000 a. C.,​ que sugieren intentos iniciales de cuantificar el tiempo.​

Hay evidencias de que las mujeres inventaron una forma de llevar la cuenta de su ciclo menstrual: de 28 a 30 marcas en un hueso o piedra, seguidas de una marca distintiva. Más aún, los cazadores y pastores empleaban los conceptos de uno, dos y muchos, así como la idea de ninguno o cero, cuando hablaban de manadas de animales.​ El hueso de Ishango, encontrado en las inmediaciones del río Nilo, al noreste del Congo, puede datar de antes del 20.000 a. C. Una interpretación común es que el hueso supone la demostración más antigua conocida​ de una secuencia de números primos y de la multiplicación por duplicación.

Edad Antigua

Babilonia

La matemática babilónica (también conocida como matemática asirio-babilónica) es el conjunto de conocimientos matemáticos que desarrollaron los pueblos de Mesopotamia, actual Irak, desde la temprana civilización sumeria hasta la caída de Babilonia en el 539 a. C. Se llaman matemáticas babilónicas debido al papel central de Babilonia como lugar de estudio, que dejó de existir durante el periodo helenístico. Desde este punto, las matemáticas babilónicas se fundieron con las matemáticas griegas y egipcias para dar lugar a las matemáticas helenísticas. Más tarde, bajo el Imperio árabe, Mesopotamia, especialmente Bagdad, volvió a ser un importante centro de estudio para las matemáticas islámicas.

Los textos de matemática babilónica son abundantes y están bien editados;​ se pueden clasificar en dos períodos temporales: el referido a la Antigua Babilonia (1830-1531 a. C.) y el correspondiente al seléucida de los últimos tres o cuatro siglos a. C. En cuanto al contenido, hay apenas diferencias entre los dos grupos de textos. La matemática babilónica permaneció constante, en carácter y contenido, por aproximadamente dos milenios.​ En contraste con las escasas fuentes de matemática egipcia, nuestro conocimiento de la matemática babilónica se deriva de unas 400 tablillas de arcilla, desenterradas en 1850. Trazadas en escritura cuneiforme, las tablillas se grababan mientras la arcilla estaba húmeda, y luego eran endurecidas en un horno o calentándolas al sol.

Las evidencias más tempranas de matemáticas escritas datan de los antiguos sumerios, que constituyeron la civilización primigenia en Mesopotamia. Los sumerios desarrollaron un sistema complejo de metrología desde el 3000 a. C. Desde alrededor del 2500 a. C. en adelante, los sumerios escribieron tablas de multiplicar en tablillas de arcilla y trataron ejercicios geométricos y problemas de división. Las señales más tempranas de los numerales babilónicos también datan de ese periodo.La mayoría de las tabletas de arcilla recuperadas datan del 1800 al 1600 a. C. y abarcan tópicos que incluyen fracciones, álgebra, ecuaciones cuadráticas y cúbicas y el cálculo de primos gemelos regulares recíprocos (véase Plimpton ).​ 

Las tablillas también incluyen tablas de multiplicar y métodos para resolver ecuaciones lineales y ecuaciones cuadráticas. La tablilla babilónica YBC 7289 da una aproximación de √2 con una exactitud de cinco posiciones decimales. También la matemática abarca muchas ramas empezando por la clasificación de los números. Las matemáticas babilónicas fueron escritas usando un sistema de numeración sexagesimal (base 60). De ahí se deriva la división de un minuto en 60 segundos y de una hora en 60 minutos, así como la de un círculo en 360 (60 × 6) grados y las subdivisiones sexagesimales de esta unidad de medida de ángulos en minutos y segundos. Los avances babilónicos en matemáticas fueron facilitados por el hecho de que el número 60 tiene muchos divisores. También, a diferencia de los egipcios, griegos y romanos, los babilonios tenían un verdadero sistema de numeración posicional, donde los dígitos escritos a la izquierda representaban valores de orden superior, como en nuestro actual sistema decimal de numeración. Carecían, sin embargo, de un equivalente a la coma decimal y así, el verdadero valor de un símbolo debía deducirse del contexto.

Egipto

La matemática egipcia es la matemática desarrollada en el Antiguo Egipto o escrita en las lenguas egipcias. Constituyeron la rama de la ciencia que más se desarrolló en el Antiguo Egipto. Desde el periodo helenístico, el griego sustituyó al egipcio como el lenguaje escrito de los escolares egipcios y desde ese momento las matemáticas egipcias se fundieron con las griegas y babilónicas para dar lugar a la matemática helénica. El estudio de las matemáticas en Egipto continuó más tarde bajo el influjo árabe como parte de las matemáticas islámicas, cuando el árabe se convirtió en el lenguaje escrito de los escolares egipcios.

El texto matemático más antiguo descubierto es el papiro de Moscú, que data del Imperio Medio de Egipto, hacia el 2000-1800 a. C. Como muchos textos antiguos, consiste en lo que hoy se llaman problemas con palabras o problemas con historia, que tienen la intención aparente de entretener. Se considera que uno de los problemas es de particular importancia porque ofrece un método para encontrar el volumen de un tronco: «Si te dicen: una pirámide truncada [de base cuadrada] de 6 de altura vertical, por 4 en la base [base inferior] y 2 en lo alto [base superior]. Haces el cuadrado de 4 y resulta 16. Doblas 4 y resulta 8. Haces el cuadrado de 2 y resulta 4. Sumas el 16, el 8 y el 4 y resulta 28. Tomas un tercio de 6 y resulta 2. Tomas 28 dos veces y resulta 56. Mira, es 56. Encontrarás lo correcto.» Otro conjunto de reglas presente en el papiro es para determinar el volumen de una esfera.

El papiro de Rhind (hacia 1650 a. C.) es otro texto matemático egipcio fundamental, un manual de instrucciones en aritmética y geometría. En resumen, proporciona fórmulas para calcular áreas y métodos para la multiplicación, división y trabajo con fracciones unitarias. También contiene pruebas de otros conocimientos matemáticos,​ incluyendo números compuestos y primos, media aritmética, geométrica y armónica, y una comprensión simple de la criba de Eratóstenes y la teoría de números perfectos (a saber, del número 6). El papiro también muestra cómo resolver ecuaciones lineales de primer orden,​ así como series aritméticas y series geométricas. ​

Además, tres elementos geométricos del papiro de Rhind sugieren los rudimentos de la geometría analítica: cómo obtener una aproximación de {\displaystyle \pi } con un error menor del 1%; un antiguo intento de cuadrar el círculo; y el uso más antiguo conocido de un tipo de cotangente. El papiro también anuncia «Reglas para estudiar la naturaleza y para comprender todo lo que existe, todo misterio, todo secreto.»

Finalmente, el papiro de Berlín (hacia 1300 a. C.)​ muestra que los antiguos egipcios podían resolver una ecuación cuadrática. ​Paradójicamente, los papiros más recientes atestiguan, más que un progreso, una degradación de conocimientos, que se reducen a algunos procedimientos prácticos de cálculo y medida. Este debía ser el estado de las matemáticas egipcias en el momento en que los griegos entraron en contacto con ellas.


👉👉👉👉 Jose Martin Santamaria 

¿cómo y cuándo nació israel como país?

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LA SEMILLA DEL CONFLICTO


La idea de establecer un lugar donde los judíos pudiesen vivir y practicar su religión libremente se venía gestando desde siglos atrás.


Por encontrarse en el origen de las tres religiones monoteístas, hay una región en Oriente Medio que ha sido el escenario de mitos y leyendas fascinantes, pero también de los conflictos más atroces: el territorio comprendido entre el río Jordán y el mar Mediterráneo -donde se encuentra Jerusalén- es, para los cristianos, la cuna del cristianismo, para los judíos, la tierra prometida, y para los musulmanes, el lugar desde el cual Mahoma ascendió a los cielos.


La inestabilidad del territorio, sin embargo, no solo está relacionada con lo determinado por los textos sagrados, sino también con una serie de decisiones políticas que han ido definiendo, en función de acontecimientos como la Primera y la Segunda Guerra Mundial, a quién pertenece la también conocida como Tierra Santa.


Así, el 14 de mayo de 1948, el sionista David Ben-Gurión proclamó la independencia de Israel en ese territorio, si bien ya existía entonces una población que había vivido en esta región, Palestina, durante siglos. Y aunque la creación de un Estado judío prometía resolver los problemas que enfrentaba la diáspora en una Europa antisemítica, lo cierto es que condujo al inicio de una cruel guerra que continúa viva a día de hoy.

¿CUÁNDO NACIÓ EL ESTADO DE ISRAEL? UNA IDEA GESTADA DURANTE SIGLOS

Aunque el anhelo sionista se cumplió pocos años después del final de la Segunda Guerra Mundial, la idea de establecer un territorio donde los judíos pudiesen vivir y practicar su religión libremente comenzó a incubarse siglos atrás. Y una de las principales causas de que esto ocurriese fue el antisemitismo europeo, que al contrario de lo que se suele pensar por la proximidad de fechas, no comenzó con la llegada al poder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán de Adolf Hitler: las manifestaciones de rechazo hacia los fieles de la Torá se remontan a la Edad Media, cuando fueron perseguidos y expulsados de reinos como Inglaterra (1290), Francia (1394) o España(1492).

En ese contexto general de aversión, se fue desarrollando en Europa un movimiento denominado sionista, que empezó a tomar fuerza durante el siglo XIX. Con Theodor Herzl como líder, esta corriente abogaba por el establecimiento de un Estado judío en Palestina como solución al antisemitismo. Y es que Herzl estaba seguro, tal y como proponía en su libro El Estado judío, de que la integración de los judíos en la sociedad cristiana era imposible.

Pero, ¿por qué a Palestina? Aunque se barajaron distintas opciones -entre ellas, algunos puntos de América del Sur, como la Guyana-, la elección de esta región de Oriente Medio tiene que ver con el Antiguo Testamento, que indica que es la Tierra Prometida por Dios al primer patriarca, Abraham, y a sus descendientes: «Yo soy Jehová, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia» (Génesis 28:13).


Tras fracasar en el intento de convencer a varios gobernantes sobre la necesidad de apoyar su idea, Herzl redirigió sus esfuerzos hacia los judíos de a pie. Para hacerlo, estableció contacto con sionistas de otros países y comenzó a propagar sus convicciones a través del períodico Die Welt. Mientras se expandía el movimiento sionista, el auge del antisemitismo en el Este de Europa -principalmente en la Rusia zarista, Ucrania y Polonia- provocó las dos primeras aliot (plural de aliyá) o migraciones judías hacia Palestina, entre 1881 y 1903, y entre 1904 y 1914.

¿CÓMO NACIÓ ISRAEL? DE THEODOR HERLZ A LA RESOLUCIÓN 181

Los pogromos a la población judía en Europa continuaron, a su vez que lo hicieron las migraciones hacia Palestina. Entonces la región formaba parte del Imperio otomano, pero tras la Primera Guerra Mundial, los territorios otomanos fueron repartidos entre las potencias vencedoras del conflicto.

Así, en 1922, la Liga de Naciones oficializó el Mandato Británico sobre Palestina, apelando a la Declaración Balfour, por la cual el gobierno británico había anunciado durante la guerra su apoyo a la causa abanderada por los sionistas: "El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío", expone el texto escrito en 1917 por Arthur Balfour, entonces ministro de Exteriores británico.

La Declaración, que no tenía en cuenta a los árabes que habitaban Palestina, dio impulso al movimiento sionista y a la emigración judía a Palestina. En 1933, la llegada de los nazis al gobierno alemán favoreció la quinta y más masiva aliyá, que hizo aumentar la tensión entre los árabes palestinos y los refugiados judíos. Con esto, se instaló entre la población palestina un sentimiento nacionalista que alcanzó su apogeo durante la Gran Revuelta Árabe, la cual se extendió desde 1936 hasta 1939.

Al conflicto entre árabes y judíos en Palestina y a la presión de las organizaciones sionistas sobre Gran Bretaña para que facilitase la creación de un estado judío se le sumó la entrada en escena de una recién fundada Organización de las Naciones Unidas, que tras la Segunda Guerra Mundial -con el antecedente del Holocausto y la posición de Estados Unidos y la Unión Soviética favorable a la creación de un estado judío en Palestina- propuso en 1947 la "solución de los dos Estados", posteriormente conocida como Resolución 181, la cual optó por "dividir Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, con un régimen internacional especial para Jerusalén".


En 1948, Israel declaró su independencia. Y ese mismo día, los ejércitos de los países árabes vecinos atacaron el nuevo Estado judío y dieron comienzo a la primera guerra árabe-israelí.

El 15 de mayo -es decir, un día más tarde- el Imperio británico declaró la expiración del Mandato y se retiró oficialmente de Palestina, pero esa no fue la única consecuencia del conflicto, que duró un año y dos meses, aproximadamente: la que fue la Guerra de Liberación para los israelíes y la Nakba ("tragedia") para los palestinos terminó con la victoria de los primeros, lo que condujo al desplazamiento de más de 700.000 refugiados palestinos hacia las zonas que les fueron concedidas -la Franja de Gaza y Cisjordania- y hacia otros países árabes como Siria o el Líbano.

Con esto, y a pesar de los múltiples intentos por establecer la paz en la región, este acontecimiento plantó la semilla de un conflicto que sigue vigente a día de hoy, y que registra un enfrentamiento en la actualidad: el pasado 7 de octubre de 2023, tras cumplirse 50 años de la Guerra del Yom Kipur, la organización islamista palestina Hamás atacó por sorpresa a Israel desde la Franja de Gaza.

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Astronomía de la Antigua Grecia

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Astronomía de la Antigua Grecia


La astronomía griega recibió importantes influencias de otras civilizaciones de la antigüedad, principalmente la India y Babilonia. Durante la época helenística y el imperio romano, muchos astrónomos trabajaron en el estudio de las tradiciones astronómicas clásicas, en la Biblioteca de Alejandría y en el Museion.

Uno de los primeros en realizar un trabajo astronómico fue el científico Aristarco de Samos (310-230 a. C.) quien calculó las distancias que separan a la Tierra de la Luna y del Sol, y además propuso un modelo heliocéntrico del sistema solar en el que, como su nombre lo indica, el Sol es el centro del universo, y alrededor del cual giran todos los otros astros, incluyendo la Tierra. Este modelo, imperfecto en su momento, pero que hoy sabemos se acerca mucho a lo que hoy consideramos como correcto, no fue acogido debido a que chocaba con las observaciones cotidianas y la percepción de la Tierra como centro de la creación. Este modelo heliocéntrico está descrito en la obra El arenario de Arquímedes (287-212 a. C.).

El modelo geocéntrico fue una idea original de Eudoxo de Cnido (390-337 a. C.) y años después recibió el apoyo decidido de Aristóteles y su escuela. Este modelo, sin embargo, no explicaba algunos fenómenos observados, el más importante de ellos era el comportamiento diferente del movimiento de algunos astros cuando se comparaba este con el observado para la mayoría de las estrellas. Estas parecen siempre moverse todas en conjunto, con la misma rapidez angular, lo que hace que, al moverse, mantengan «fijas» sus posiciones unas respecto de las otras. Por esta razón se les conoció siempre como «estrellas fijas». Sin embargo, ciertos astros visibles en el firmamento nocturno, si bien se movían en conjunto con las estrellas, parecían hacerlo con menor velocidad (movimiento directo). De hecho, se observa cierto retraso diario respecto de ellas; pero, además, y solo en ciertas ocasiones, parecen detener el retraso e invertir su movimiento respecto de las estrellas «fijas» (movimiento retrógrado), para luego detenerse nuevamente, y volver a retomar el sentido del movimiento de ellas, pero siempre con un pequeño retraso diario (movimiento directo). Debido a estos cambios aparentemente irregulares en su movimiento a través de las estrellas «fijas», a estos astros se les denominó estrellas planetas (estrellas errantes) para diferenciarlas de las otras.

Ilustración del sistema ptolemaico

Ptolomeo fue el autor de un tratado sobre astronomía conocido como el Almagesto (en árabe «Al», seguido de un superlativo griego que significa 'grande'). Aquí puede encontrarse el catálogo de estrellas de Hiparco, en los libros VII y VIII. Aunque Ptolomeo afirmaba ser su observador, muchas evidencias apuntan a Hiparco como su verdadero autor. El catálogo contiene las posiciones de 850 estrellas en 48 constelaciones. Las posiciones de las estrellas se dan en coordenadas eclípticas universales. En este trabajo propuso un modelo geocéntrico del sistema solar, que fue aceptado como modelo en el mundo occidental y los países árabes durante más de 1300 años. El Almagesto también contiene un catálogo de 1025 estrellas y una lista fija de 48 constelaciones.

Fue Ptolomeo quien se dio a la tarea de buscar una solución para que el sistema geocéntrico pudiera ser compatible con todas estas observaciones. En el sistema ptolemaico la Tierra es el centro del universo y la Luna, el Sol, los planetas y las estrellas se encuentran fijas en esferas de cristal girando alrededor de ella; para explicar el movimiento diferente de los planetas ideó un particular sistema en el cual la Tierra no estaba en el centro exacto y los planetas giraban en un epiciclo alrededor de un punto ubicado en la circunferencia de su órbita o esfera principal (conocida como 'Deferente').

Los epiciclos habían sido una idea original de Apolonio de Perge (262-190 a. C.) y mejorada por Hiparco de Nicea (190-120 a. C.). Como el planeta gira alrededor de su epiciclo mientras el centro de este se mueve simultáneamente sobre la esfera de su deferente, se logra, por la combinación de ambos movimientos, que el planeta se mueva en el sentido de las estrellas 'fijas' (aunque con cierto pequeño retraso diario) y que, en ocasiones, revierta este movimiento (de retraso) y parezca (por cierto período de tiempo) adelantarse a las estrellas fijas, y con esto se logra explicar el movimiento retrógrado de los planetas respecto de las estrellas (ver figura a la derecha). El esquema ptolemaico, con todo y sus complicados epiciclos y deferentes, fue aceptado por muchos siglos por variadas razones pero, principalmente, por darle a la raza humana una supremacía y un lugar privilegiado o 'central' en el universo.

Representación moderna de la complejidad del sistema ptolemaico

Otros estudios importantes durante esta época fueron la composición de la tierra, la compilación del primer catálogo de estrellas, el desarrollo de un sistema de clasificación de las magnitudes de los brillos estelares basado en la luminosidad aparente de las diferentes estrellas, la determinación del ciclo de Saros para la predicción de los eclipses solares y lunares, entre muchos otros.

Astronomía griega arcaica

Referencias para la identificación de estrellas y constelaciones aparecen en los escritos de Homero y Hesíodo (los ejemplos de literatura griega más antiguos que se conocen). En la Odisea, Homero describe cómo las estrellas pueden utilizarse para orientarse y servir de guía en la navegación. En «Los trabajos y los días», Hesíodo se apoya en la salida y la puesta de constelaciones a lo largo del año para indicar el momento oportuno para los trabajos agrícolas.​

En la Ilíada y en la Odisea, Homero hace referencia a los siguientes cuerpos celestes:

▊ La constelación de Bootes

▊ El cúmulo estelar Híades

▊ La constelación de Orión

▊ El cúmulo estelar Pléyades

▊ La estrella Sirio

▊ La constelación Osa Mayor

Ninguno de ellos escribió un trabajo científico, aunque elaboraron una rudimentaria cosmología, en la que decían que la tierra era plana y estaba rodeada del Océano. Afirmaban que muchas estrellas caían al Océano y desaparecían, mientras otras eran siempre visibles.

Especulaciones sobre el cosmos fueron comunes en la filosofía presocrática, durante los siglos VI y V a. C.

Anaximandro decía que la Tierra tenía forma cilíndrica, se encontraba suspendida en el centro del cosmos y que estaba rodeada de anillos de fuego.

Anaximandro

Filolao, principal referente conocido del sistema astronómico pitagórico, describía al cosmos con estrellas, planetas, el Sol, la Luna, la Tierra y Antichton, que giraban alrededor de un fuego central.

Los planetas en la astronomía temprana

La palabra planeta viene de término griego πλανήτης, planētēs, que significa errante. Recibieron este nombre porque muchos astrónomos notaban ciertas luces que se movían en el firmamento. Los cinco planetas que podían ser observados a simple vista eran Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. A veces se contaban también a la Luna y al Sol, totalizando siete cuerpos celestes. Muchos planetas recibían nombres de dioses griegos. Los nombres de los dioses romanos, equivalentes a los nombres de los dioses griegos, son la base de los nombres de los planetas del Sistema Solar.

Calendarios

Los calendarios de los antiguos griegos estaban basados en los ciclos lunares y solares. El calendario helénico incorporó esos ciclos. Un calendario lunisolar basado en ambos ciclos es difícil de aplicar, por lo que muchos astrónomos se dedicaron a la elaboración de un calendario basado en los eclipses. Luego los calendarios se basaron en datos más precisos.