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La Hoya (Laguardia)
Poblado Neolítico y Celtíbero de La Hoya en Alava
El poblado de La Hoya es un importante yacimiento arqueológico protohistórico prerromano que se encuentra en el paraje llamado El Torreón, cerca de la localidad alavesa de Laguardia, municipio al que pertenece, en la Rioja Alavesa en el País Vasco (España). Está considerado como uno de los yacimientos de la Edad del Hierro más importantes del norte de la península ibérica y el más importante del País Vasco. El sustrato abarca un extenso período de más de mil años, desde la Edad del bronce aproximadamente 1200 años a.C. siglo XII a. C. hasta finales de la Edad del Hierro en el 250 a.C siglo II a. C., siendo uno de los núcleos de población más importantes de la etnia celtibérica de los berones.
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| Poblado de la Hoya en Álava |
Fue descubierto en 1935 y ha sido objeto de amplios y prolongados programas de excavación, aproximadamente en el 15% de su extensión, que han aportado información sobre la evolución de esta comunidad, sus formas de vida y creencias. Tiene adosado un centro de interpretación en el que se explican las características del poblado y sus gentes, así como la arquitectura de las casas que se encontraban en este poblado o las tradiciones funerarias de aquella civilización.
Historia
Fue descubierto de forma causal por Alejandro Sampedro Martínez en 1935 al aparecer en sus terrenos, durante las labores de la branza, muchas restos de cerámica que le dio pie a realizar una prospección en la que halló restos de un antiguo poblado. Alejandro Sampedro comunicó el hallazgo a Carlos Sáenz de Tejada y Álvaro Gortazar, quienes realizaron un primer estudio sobre el yacimiento y publicaron el primer informe del mismo. Le dieron el nombre de "La Hoya".
En 1950 se realizó un estudio en el partición los arqueólogos Domingo Fernández Medrano, Máximo Ruiz de Gaona y Basilio Osaba. Cinco años después fue Gratiniano Nieto quien realizó excavaciones. En 1973, bajo la dirección de Armando Llanos, fue el Instituto Alavés de Arqueología realizó una importante campaña que fue continuada en 1989 obteniendo una gran cantidad de material arqueológico para estudio. Aun así, solo está excavado el 15% del yacimiento.
El yacimiento abarca unas cuatro hectáreas y estaba un poco más elevado, unos 2 metros, que los campos circundantes. Una muralla rodeaba todo el núcleo urbano formado por casa realizadas en adobe y con cubierta vegetal que contaban, normalmente, con tres estancias y estaban abierta a la calle, la cual estaba pavimentada. Se han localizado, además del perímetro amurallado, dos necrópolis en las cuales se depositaban los cadáveres incinerados junto a los ajuares correspondientes a los individuos fallecidos. De estos hallazgos se deduce que los guerreros eran un grupo social predominante. En el área urbana excavada se han encontrado unos 200 enterramientos de individuos menores de 5 años que eran inhumados dentro de las casa junto a los muros de las mismas.
| Piezas de cerámica halladas en el poblado de La Hoya. |
El suceso que marcó el final de la población fue un suceso violento que sucedió en el momento de mayor esplendor de la misma. Un ataque por algún grupo enemigo que asaltó, incendió y derrumbó la mayoría de los edificios matando a la mayor parte de la población. El hecho sucedió un día de mercado y permitió que permanecieran bajo los escombros de los edificios derruidos numerosos objetos y restos que han sido hallados en los diferentes campañas de excavaciones. Parte de los sobrevivientes intentaron la reconstrucción del poblado sin conseguir mantenerlo en el tiempo. No pasaron muchos años cuando decidieron trasladarse al cerro, mucho más elevado y fácil de defender, en el que había un manantial de agua potable, donde fundaron la localidad que daría origen a lo que hoy en día es Laguardia. Un testimonio de ello es el hallazgo del estanque celtibérico de la Barbacana, la mayor infraestructura de esas características y de esa época encontrada en Europa, que data de la Edad del Hierro. Para el siglo I el poblado de La Hoya, ya estaba abandonado puesto que no se ha encontrado ningún resto romano.
La arquitectura
El poblado de La Hoya tiene elementos comunes a los asentamientos de su misma época, entre ellos la muralla defensiva que lo rodea. Esta muralla se realizó al menos en tres periodos diferentes. Se ha hallado una construcción realizada en madera, con vigas y vayas en el parte oeste y de piedra, hacia el este que se estima que es de un primer periodo del asentamiento, pero se desconoce si ambos tramos son o no de la misma época. Luego hay dos partes diferenciadas, la parte este y norte está realizado con dos muros paralelos hechos de piedra caliza cuyo espacio entre ellos se rellena de piedras y tierra. La parte oeste y norte está realizado mediante el amontonamiento de piedras, poniendo la mayores en la parte baja y las menores sobre ellas, está técnica se cree que es de influencia celta. Esta área de la muralla está bastante bien conservada. Las murallas llegan a alcanzar en algunos lugares los 3 metros de altura. En la parte sur se ha hallado una forma triangular compatible con una torre de defensa situada en la entrada principal de la población.
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| Poblado de la Hoya en Álava |
La cultura
La gran cantidad de objetos recuperados en el yacimiento permiten determinar cómo Vivian los habitantes del poblado. Han aparecido muchos tipos de moldes, formas, calidades y ornamentos. En la cerámica se distinguen dos periodos diferenciados correspondientes a las piezas halladas en los diferentes extractos de las excavaciones, hay una cerámica que baja calidad realizada con arcilla oscura a la que le añaden pequeños cantos rodados para evitar que se agriete. Se modeló en tornos manuales y se coció en hornos, todo ello trabajado y pulido con cuidado y espero. Su forma es de base y cuellos estrechos con cuerpos y bocas anchas. Están adornados con motivos realizados con cuerdas o directamente con los dedos. El de un nivel superior están estar mejor elaborado en general, son vasijas pequeñas, quizás utilizadas como tazas. La técnica es más compleja, se utilizan tornos más rápidos y se realizan piezas mayores, se cuecen en mejores hornos que logran oxidar el barro. Las piezas son de su propio color, amarillo y fueron decorados con rayas negras y patrones geométricos. Han aparecido muchas vasijas y utensilios de este período: tazas, ollas, antoxinas o cajas de cerámica decoradas a modo de ataúdes, pesas textiles, bolitas de arcilla utilizadas como monedas o monedas, sacos de cuero, cuchillos, pulseras, entre otros. Muchos o la mayoría de ellos, tanto de arcilla como de metal, se hicieron allí, ya que también aparecieron moldes para trabajar el metal.
La alimentación estaba basada en la agricultura y ganadería, comían trigo, cebada, frutas y bellotas así como carne de oveja, cabra, ganado vacuno y porcino así como venados y jabalíes. En cuanto al vestido no ha aparecido ningún resto que permita saber cómo era, hay algunas imágenes datadas en la Edad del Bronce que muestran trajes con sombrero, chaqueta ajustada y una especie de vestido. Tampoco es tarea fácil saber qué tipo de creencia o culto tenían estos habitantes de La Hoya, ya que no hay muchos rastros que puedan arrojar luz sobre esto. Sin embargo, hay suficientes pistas para decirles a algunos animales que tenían una devoción especial: figuras de serpientes, en las pulseras que usaban; ganado, en lápidas y en las orejas para atar vestidos; cuernos de venado en la base de la pared.
Al parecer, también tenían una devoción especial por el cráneo. Así lo indican, al menos, las calaveras encontradas en el interior de una casa y las piezas talladas de calaveras que han aparecido en otros lugares, ya sea como decoración o utilizadas en algún lugar. Los rituales relacionados con la muerte se distinguen por la edad de los individuos fallecidos, los individuos menores de 5 años se enterraban dentro de la vivienda, al lado de alguna pared. Los individuos mayores eran incinerados y sus cenizas depositadas junto al ajuar del difunto en necrópolis definidas (se han hallado 2 necrópolis).
Producto del asalto que sufrió la población y que le puso fin, se han encontrado 5 cadáveres de adultos y estaban bajo los escombros en la calle, uno de ellos tenía el cuello y el brazo rotos. También se han encontrado restos de animales domésticos, algunos de ellos con las patas atadas dispuesto a la venta.
Prehistoria
Jose MS
miércoles, mayo 13, 2020
Altamira
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Atapuerca
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España
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Hominidos
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Homo
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Neolitico
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Paleolitico
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Prehistoria
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Prehistoria
La presencia de homininos en la península ibérica se remonta al menos a 1,3 o 1,2 millones de años, datación de la mandíbula encontrada en la Sima del elefante, uno de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca (provincia de Burgos). Corresponde a un Homo aún por determinar, próximo a los más primitivos Homo africanos y al hombre de Dmanisi pero con algunas características derivadas propias. De esta edad sería también el yacimiento con industria lítica propia del Paleolítico inferior arcaico (Pre-Achelense) de Fuente Nueva 3, en la cuenca de Guadix-Baza (provincia de Granada).
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Homo heidelbergensis: cráneo nº 5 de la Sima de los huesos de la Sierra de Atapuerca, de unos 500 000 a 350 000 años de antigüedad, el llamado «Miguelón». |
De hace unos 900 000 años son los restos del yacimiento de la Gran Dolina, también en Atapuerca, que definen una especie clave para entender la evolución humana, bautizada como Homo antecessor. El siguiente hallazgo, datado en unos 430 000 años, es la ingente cantidad de restos de Homo heidelbergensis (especie precursora del Homo neanderthalensis) hallados en la Sima de los huesos de Atapuerca, yacimiento que ha proporcionado, entre una variedad ósea excepcional, numerosos cráneos muy bien conservados. Son numerosos los yacimientos con industria lítica Achelense de esta época en la península, como los de Torralba y Ambrona (provincia de Soria) o los de las terrazas del Manzanares (provincia de Madrid).
En el Paleolítico medio se sitúa la presencia del hombre de Neanderthal, asociado a la cultura Musteriense, datando en unos 60 000 años sus primeros restos en Gibraltar. En la Cueva de Nerja (Málaga), se han datado en 42 000 años de antigüedad algunos restos orgánicos asociados a unas pinturas de focas que podrían ser la primera obra de arte conocida de la historia de la humanidad.
En el Paleolítico superior se sitúa la llegada a la península del Homo sapiens, el hombre «moderno», hace unos 35 000 años, manifestada por los restos de la cultura Gravetiense hallados en Cantabria. Cohabitan la península durante varios millares de años con los neandertales, hasta la extinción de las últimas poblaciones de neandertales en el sur hace unos 27 000 años. Hace unos 16 000 años, la cultura Magdaleniense estaba presente en Asturias, Cantabria y parte del País Vasco, cuya aportación más notable lo representan las pinturas rupestres de las Cuevas de Altamira.
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Uno de los bisontes de la Gran Sala de la Cueva de Altamira. La datación no ha sido establecida con precisión (se proponen cifras de entre 14 000 y 40 000 años de antigüedad). |
El arte rupestre se desarrolló en dos zonas estilística y cronológicamente bien diferenciadas: el arte franco-cantábrico y el arte levantino.
La revolución neolítica, que la teoría difusionista entiende como una difusión cultural a partir de su inicio en el Creciente Fértil de Oriente Próximo, apoyándose en la difusión simultánea de la cerámica cardial, alcanza la costa mediterránea en torno al 6000 a. C., provocando el abandono del tradicional modo de vida cazador-recolector por un estilo de vida sedentario, enfocado en la agricultura y la ganadería, extendido al resto de la península durante los siguientes dos milenios. En torno al 5000 a. C. aparece la cultura megalítica en el tercio occidental de la península.
Las culturas que usaron los metales (Edad de los Metales) aparecieron en la península ibérica en torno a los años 3000 a 2500 a. C. Su distribución geográfica es mayor y se considera que la búsqueda de los metales trajo flujos migratorios importantes, destacando Los Millares en Almería, con una gran fortificación, y en el curso del río Tajo en la zona portuguesa actual.
J. M. S.
Revolución neolítica
Jose MS
sábado, febrero 29, 2020
Glaciacion
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Holoceno
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Mesopotamia
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Neolitico
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Paleolitico
,
Uno
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Revolución neolítica
Se denomina revolución neolítica a la primera transformación radical de la forma de vida de la humanidad, que pasó de nómada a sedentaria, al concretarse una economía productora basada en la agricultura y la ganadería. Esta expresión se debe a Vere Gordon Childe (1941).
Este proceso tuvo lugar hace más de 9000 años (VIII milenio a. C.) como respuesta a la crisis climática que se produce en el comienzo del Holoceno, tras la última glaciación, y que, en términos relacionados con la historia de la cultura, corresponde al paso del período Paleolítico (piedra tallada) al Neolítico (piedra nueva), y de ahí su nombre. En primer lugar, los cambios que vienen de señalarse afectaron a una amplia zona que, debido a su apariencia en el mapa, ha recibido el nombre de creciente fértil o media luna fértil, incluyendo desde la parte egipcia del valle del Nilo hasta Mesopotamia (el territorio entre los ríos Tigris y Éufrates), y también pasando por la franja costera del Levante mediterráneo y la región montañosa del sureste de la actual Turquía. Dentro de esta zona, los lugares donde se han encontrado las pruebas arqueológicas más antiguas de neolitización, es decir, de la sustitución de la piedra tallada por la piedra pulida para la confección de armas y herramientas, no proceden precisamente de las llanuras aluviales de los grandes ríos, sino de yacimientos situados en una zona más estrecha en torno a ellos (Jericó o Chatal Huyuk). Ello no tiene nada de extraño, ya que en las llanuras aluviales del Nilo, del Tigris, y del Éufrates, la piedra es más escasa.
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| Hacha de piedra pulida |
Algo más tarde se produjeron cambios similares en la India (ríos Indo y Ganges) y en el Extremo Oriente (ríos Huang He y Yangtze en China). La expansión por el resto del Viejo Mundo (Europa, Asia y África) se produjo por difusión de estos primeros focos, aunque en algunas zonas se descubrió localmente la domesticación de animales o plantas autóctonas. De forma autónoma se produce la revolución neolítica en América, con los focos mesoamericano y andino. La difusión de la agricultura y la ganadería por Oceanía en algunos casos es simultánea a la ocupación humana (las migraciones de las islas del Pacífico eran tanto de los grupos humanos como de sus cultivos y ganado) y en otros los usos del suelo continuaron siendo muy arcaicos hasta la llegada de los europeos (aborígenes australianos, en su mayoría cazadores-recolectores, cuya ocupación del continente es muy antigua, quizá desde hace 40 000 años).
Las evidencias históricas y arqueológicas muestran que previamente a la revolución neolítica, los seres humanos en general no mostraban signos ni síntomas de enfermedades crónicas y que, coincidiendo con el desarrollo de la agricultura y la inclusión de los cereales en la dieta, se produjo una serie de consecuencias negativas sobre la salud, muchas de las cuales continúan presentes en la actualidad. Entre ellas cabe destacar múltiples deficiencias nutricionales, tales como la anemia ferropénica, los trastornos minerales que afectan tanto a los huesos (osteopenia, osteoporosis, raquitismo) como a los dientes (hipoplasias del esmalte dental, caries dentales), y también una alta incidencia de trastornos neurológicos, así como las enfermedades psiquiátricas, la obesidad, la diabetes tipo 2, la ateroesclerosis, y otras enfermedades crónicas o degenerativas. Algo similar podría haber ocurrido con animales que fueron evolucionado paralelamente al hombre, conviviendo y compartiendo los cambios en los hábitos alimenticios, como los perros y los gatos domésticos.
Teoría de los cambios ambientales para la introducción a la agricultura.
Hipótesis del oasis según Gordon Childe
Luego de muchos estudios, planteó una de las hipótesis más convincentes sobre el origen de la agricultura. Como se menciona en el texto de Redman, Los orígenes de la civilización desde los primeros agricultores hasta la sociedad urbana en el Próximo Oriente, "...Consideraba que el cultivo intencionado de plantas y la domesticación de animales constituyeron la mayor revolución económica posterior al control del fuego".
Gordon Childe propone la hipótesis del oasis, la cual hace referencia a una crisis climática que afectó negativamente a la agricultura naciente. La misma plantea que, a partir de esos cambios climáticos, más precisamente, en Próximo Oriente, y a finales de la última glaciación, se pasó de un clima húmedo y frío, a otro seco y caluroso. Esto produjo que los ríos se secaron, o disminuyeron su caudal, y por su parte, las praderas y los bosques comenzaron a convertirse en desiertos donde predominaban los suelos áridos. Por esto mismo, los seres vivos —como plantas, animales y seres humanos (cazadores-recolectores)— que habitaban en esas zonas, se vieron obligados a buscar un lugar más apto para la supervivencia. Por esa razón, en el caso de las plantas, sólo sobrevivían aquellas que se encontraban cerca de los ríos y los oasis. Lo mismo ocurrió con los animales, que tuvieron que permanecer cerca de los ambientes acuáticos. Aquellas áreas que aún contenían caudal de agua, sin duda eran los valles del Nilo, del Tigris, y del Éufrates, entre otros oasis que no se habían secado.
Como el desierto fue avanzando, los hombres y los animales tuvieron que comenzar a convivir en zonas cada vez más reducidas. Los seres humanos, que también se vieron obligados a permanecer en las cercanías de los ríos y los oasis, observaron pues a los animales y las plantas de una manera más cercana, es decir, empezaron a convivir con ellos y analizar la forma en que se comportaban. De esta manera, se fueron dando cuenta de que tal vez podían domesticarlos o servirse de ellos de alguna forma. En los hechos, esto significó una relación simbiótica cada vez más estrecha, en la dependencia entre sí de los animales y las plantas por un lado, y los seres humanos por otro lado.
Terminología
Sobre el término revolución
El término revolución es una de las categorías más utilizadas para describir procesos importantes, y no solo en las ciencias sociales, que no necesariamente tiene que ser un proceso brusco y violento: la Revolución francesa fue una revolución violenta, pero su trascendencia no fue por este hecho, sino por el desarrollo de una nueva forma de gobierno republicano (aunque ya había surgido en la Edad Antigua con características distintas) que dio origen al establecimiento de Constituciones que acabaron a mediano plazo con los regímenes absolutistas, al menos en Europa y parte de América. La identificación de una revolución industrial casi simultánea a la Revolución francesa es el precedente que permitió al historiador australiano extender el uso del término a un proceso ya no secular, sino milenario. Se suele considerar que Revolución Neolítica y Revolución Industrial han sido los dos cambios más trascendentales de la historia de la humanidad, y a pesar de no ser acontecimientos de cambio en el tiempo histórico de corto plazo, merecen el uso del término. Y en la actualidad, después de la segunda revolución industrial (La tercera ola de Alvin Toffler), una enorme revolución tecnológica y científica, no violenta en sí misma, ha venido a dotar a los seres humanos de una capacidad nunca vista para crecer y mejorar en el campo de la ciencia y la tecnología, que está cambiando aceleradamente nuestra percepción del mundo y de la historia. Así, para evitar la palabra «revolución» y sus implicaciones, tanto en lo temporal como en su carácter violento, o incluso para evitar comparaciones con el término evolución, algunos autores prefieren utilizar otros términos.
Sin embargo, el empleo de nombres distintos no le quita ningún grado de validez al empleo del término revolución, al menos en este caso.
Sobre el término neolítico
«Neolítico» se utiliza como denominación de un periodo de la prehistoria definido en términos de cultura material. Académicamente se definía como el periodo en el que se encuentran útiles de piedra pulimentada, frente al paleolítico, en que los útiles eran de piedra tallada. Lógicamente, la integración de esta perspectiva de la tecnología lítica con el proceso descrito por Gordon Childe, y la comparación de lo que a partir de entonces se denomina modo de vida paleolítico (depredador) y el modo de vida neolítico (productor) pasó a ser un tema cultural y una de las tareas más importantes de la prehistoria y la arqueología como ciencias.
Consecuencias
Las variaciones ligadas a la Revolución Neolítica significan un enorme salto en el desarrollo de la humanidad, la cual comenzó a crecer con mayor rapidez al comenzar a cosechar alimentos que podían conservarse durante bastante tiempo. La necesidad de conservar los alimentos generó el desarrollo de nuevas técnicas y artesanías como la cerámica, la cestería y muchas otras. La aparición de excedentes permitió la especialización y división del trabajo, la aparición del comercio, la acentuación de las diferencias sociales, y con el tiempo, el origen de la historia. Pero eso sería un proceso posterior denominado revolución urbana, también según la expresión de Gordon Childe.
Como revolución, la difusión de la agricultura también supuso consecuencias negativas:
- Alteración de los ecosistemas, que progresivamente se convierten en paisaje humanizado de tipo agrícola, ganadero y forestal (paisaje agrario). Esa pérdida de diversidad biológica y simplificación de las cadenas tróficas, sometidas al gusto humano, tuvo a su vez una consecuencia muy interesante: para cada uno de los cultivos, la actividad de distintos grupos humanos a lo largo de todo el mundo durante milenios permitió una prolongada selección artificial de especies, que ha dado lugar a una enorme variabilidad genética en las semillas que en la actualidad se está perdiendo como consecuencia de la globalización, que impone procesos agrícolas y semillas estandarizadas, reducidas en número a las más demandadas por el mercado. El peligro de desaparición de este patrimonio de la humanidad acumulado y conservado en las comunidades rurales dispersas por todo el mundo es objeto actualmente de la atención de programas internacionales de protección.
- Una alteración en los propios seres humanos, que condujo a un empeoramiento de las condiciones de vida por reducción de la variación de la dieta, a pesar de garantizar un suministro más continuo de comida. La mayoría de las poblaciones durante la revolución neolítica sufrían malnutrición crónica y debutó un gran número de enfermedades crónicas o degenerativas, que continúan presentes en la actualidad. El sedentarismo y el aumento espectacular de la densidad de población también produjo peores condiciones sanitarias y endemizó las enfermedades. La presión de la selección natural sobre la especie humana, desde entonces y hasta hoy, ya no se efectúa en las mismas circunstancias que en los cientos de miles de años anteriores al posibilitarse la supervivencia y reproducción de individuos que con un modo de vida paleolítico no las habrían alcanzado. La dinámica de poblaciones se vuelve enteramente distinta.
- Las primeras civilizaciones urbanas surgen hacia el 3000 a. C. en diversos lugares de África y Asia: en los valles del Tigris y el Éufrates (Ur, Uruk), en el valle del Nilo (Menfis, Giza, Tebas, Abidos), en la llanura del valle del río Hoang-ho (Huixia, Anyang, Gaocheng), y en el valle del Indo (Harapa, Mohenjo-Daro).
Especies vegetales
Los cereales fueron las especies vegetales decisivas para la Revolución Neolítica en la mayor parte del mundo, y siguen siendo la base de la alimentación humana en la actualidad. centeno, trigo y cebada son originarios de la zona del Creciente Fértil, aunque quizá no fueron las primeras especies vegetales en pasar de la recolección al cultivo (recientemente se han hallado frutos de higuera que demuestran una selección intencionada en la zona de Medio Oriente hace 11 400 años). Las legumbres, concretamente las lentejas, también tienen un cultivo muy antiguo, y algo menos los diferentes árboles frutales (cítricos —China—, manzanos, ciruelos) o los plátanos (Sureste de Asia). En la Amazonia la domesticación de especies vegetales se basó inicialmente en la mandioca amarga y comenzó hace unos 5000 años.
Impacto sobre la salud de la inclusión de los cereales en la dieta
El ser humano pasó de una alimentación basada en la caza y la recolección a una dieta con un alto contenido en cereales. Este cambio drástico de la dieta se ha producido a un ritmo muy rápido en un plazo de tiempo muy corto desde el punto de vista evolutivo, puesto que la humanidad existe desde hace unos 2,5 millones de años y los cereales se introdujeron hace unos 10.000 años. No obstante, nuestro genoma y fisiología no se han modificado apenas durante los últimos 10.000 años y nada en absoluto en los últimos 40-100 años, dando como resultado una dieta "desadaptativa". Algunos autores opinan que esta hipótesis de la discordancia evolutiva ha proporcionado un marco teórico valioso, pero se trata de una visión incompleta que no refleja la flexibilidad, la variabilidad y la adaptabilidad en el comportamiento alimentario humano y la salud en el pasado y el presente.
La evidencia histórica y arqueológica muestra que, previamente a la revolución neolítica y el desarrollo de la agricultura, los seres humanos en general no mostraban signos ni síntomas de enfermedades crónicas. Diversos estudios etnológicos y arqueológicos revelan que coincidiendo con la inclusión de los cereales en la dieta, se produjo una serie de consecuencias negativas sobre la salud, entre las que destacan reducciones de la estatura, disminución de la esperanza de vida, aumento de las enfermedades infecciosas, de la mortalidad infantil, las enfermedades neurológicas y psiquiátricas, múltiples deficiencias nutricionales, incluyendo anemia ferropénica, trastornos minerales que afectan tanto a los huesos (raquitismo, osteopenia, osteoporosis) como a los dientes (hipoplasias del esmalte dental, aumento de las caries dentales), y otras deficienicas de minerales y vitaminas.
Parte de estos efectos negativos han sido compensados por el progreso de la higiene, el desarrollo de la Medicina y la complementación de las dietas basadas en cereales con otras fuentes de nutrientes, consiguiendo una reducción de la mortalidad infantil y una esperanza media de vida más larga. No obstante, la mayor parte de las consecuencias negativas continúa presente en la actualidad: el cambio de la alimentación basada en la caza y la recolección a las dietas con alto contenido en cereales y el estilo de vida occidental, está asociado a la alta incidencia de la obesidad, la diabetes tipo 2, la ateroesclerosis, las enfermedades psiquiátricas, los trastornos neurológicos y otras enfermedades crónicas o degenerativas.
En qué medida ha ocurrido lo mismo en el caso de animales domésticos, como los perros (cuyos ancestros los cánidos existen desde hace 34 millones de años) y los gatos, y hasta qué punto el perfil de nutrientes de la dieta de sus antepasados (claramente carnívoros) es el óptimo, son objeto de estudio. Estos animales han evolucionado conjuntamente con los humanos, compartiendo la exposición a las mismas condiciones ambientales y la modificación de la alimentación ancestral, pasando a dietas ricas en cereales. Los alimentos comerciales para estas mascotas contienen sustancias que no pueden digerir o no digieren completamente, tales como tejidos animales de baja calidad (por ejemplo, huesos), fibras de origen vegetal y proteínas indigestas, que son un sustrato para la fermentación por la flora intestinal. También contienen altas cantidades de almidón procedente de los cereales y, si bien se ha demostrado que el perro doméstico ha desarrollado una mayor capacidad digestiva y de absorción del almidón que sus ancestros, no se conoce el impacto sobre la salud y la esperanza de vida de esta alta cantidad constante de glucosa absorbida por el perro. La capacidad del gato para digerir el almidón es menor que la del perro. Muchas de las enfermedades inflamatorias e inmunológicas que desarrollan los perros son provocadas por alteraciones de la flora intestinal como consecuencia de una dieta inadecuada o el uso de antibióticos, tales como enfermedades digestivas crónicas, alergias respiratorias, asma, enfermedades de la piel (especialmente dermatitis atópica) y trastornos autoinmunes. Junto a los humanos, los perros domésticos tienen la mayor diversidad fenotípica y enfermedades naturales conocidas de todos los mamíferos. Aproximadamente 400 enfermedades hereditarias similares a las de los humanos se caracterizan en los perros, incluidos trastornos complejos como cánceres, enfermedades cardiovasculares, enfermedades autoinmunes y trastornos neurológicos. Entre estos últimos, destaca especialmente la enfermedad de Alzheimer. Los perros muestran muchas similitudes con el deterioro cognitivo humano, incluyendo la acumulación en el cerebro de placas amiloides.
Especies animales
La domesticación de animales a excepción de la del perro, seguramente muy anterior, propia de sociedades cazadoras— fue simultánea a la de las especies vegetales. Las más extendidas hoy, ovino, bovino y caprino, proceden también de la zona del Creciente Fértil. La siguiente, decisiva para el desarrollo histórico, fue la del caballo en las estepas de Asia Central, papel que en otras zonas correspondió a los camélidos (dromedarios, camellos, llamas y alpacas). Las demás especies importantes se seleccionaron de entre todos los grupos zoológicos: mamíferos (destacándose el cerdo), aves, las más usuales denominadas de corral, como gallinas y patos, y otras como las palomas para alimentación y uso colombofílico y las rapaces utilizadas en cetrería, e incluso insectos (abeja apicultura y gusano de la seda sericicultura). La utilización ganadera de reptiles (como iguanas y cocodrilos) ha tenido menos extensión.
Algunas de las domesticaciones más recientes en términos históricos fueron la del gato que se debió a la mutua utilidad para felinos y humanos de su presencia en los graneros del Antiguo Egipto, vulnerables a los roedores y la del elefante con fines económicos y bélicos en sus variedades asiática y africana, aunque el uso de esta última se ha perdido desde la Edad Antigua.
Especies microbianas
El aprovechamiento controlado de especies de tamaño microscópico que no pueden considerarse animales ni vegetales se produjo desde épocas muy tempranas, en las que se daba una biotecnología inconsciente pero eficaz: la ganadería microbiana de fermentos, levaduras y bacterias, que existe desde que existen el pan, los productos lácteos y las bebidas alcohólicas.
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