Paleolítico en China

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Paleolítico en China

El territorio que actualmente ocupa la República Popular China ha estado poblado desde hace miles de años. Se han encontrado restos de homínidos, que constituyen los antepasados más remotos del hombre. Así lo demuestran los restos hallados pertenecientes al hombre de Renzidong, el hombre de Yuanmou, el hombre de Nihewan, el hombre de Lantian, el hombre de Nankín o el hombre de Pekín. Posteriormente surgirían otras culturas, como el hombre de Dali, el hombre de Maba, el hombre de Fujian o el hombre de Dingcun.

El Homo Sapiens hace su aparición unos 40 000 años atrás. Hace alrededor de unos 10 000 años se empieza a cultivar arroz en el río Yangtsé y poco después mijo en la provincia de Henan. En el VIII milenio a. C., las culturas de la zona del valle del río Amarillo se hicieron sedentarias. Un milenio después comenzaría la domesticación de animales.

Cráneo del Hombre de Pekín,
que data de hace entre 500 000 y 250 000 años.
Paleolítico Tardío, es la cerámica más temprana del mundo (17 000 a. C.), cerámica porosa, gruesa, cocida a baja temperatura. Durante el Pleistoceno Terminal las vasijas cerámicas fueron utilizadas para cocer mariscos y otros como el arroz. En China, la cerámica apareció por primera vez en cazadores recolectores con armas líticas.

Paleolítico Tardío, aparición de cerámica, los artefactos de borde pulido y las piedras de molienda de comunidades de cazadores-recolectores independientes entre sí. ​Esta tecnología no impactó en el asentamiento y subsistencia de las culturas del Paleolítico. ​No obstante dan cuenta de la incorporación de ciertos alimentos a la dieta Humana.

Holoceno (9000 a. C.), poblaciones de cazadores-recolectores se vuelven sedentarias. Alrededor de 9000 a 8000 a. C. se domestican animales, p. ej. perro. ​Los cazadores-recolectores incorporaron además productos como frutos secos y cereales. El sedentarismo no fue inmediato, se incrementó con el tiempo. ​Se sabe poco acerca de la movilidad logística que se desarrolló y que permitió el total sedentarismo. Solo hay patrones regionales de asentamiento y subsistencia.

Historia de América Parte 2 - Independencia

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Independencia

Independencia de Norteamérica y nacimiento de las repúblicas

Estados Unidos (1776 d.C.- 2018 d.C) En 1776 proclamó su independencia; después de unos cuantos años, en 1787, las Trece Colonias crearon un único Estado de naturaleza federal y fijaron sus atribuciones en la Constitución de 1787; tanto este cuerpo constitucional como la idea de una nación republicana, se transformarían en modelos y referentes para el resto del mundo. A finales del siglo XIX, siguiendo la Doctrina Monroe, Estados Unidos comenzó a crear una esfera de influencia en la región. A esto, el Presidente Theodore Roosevelt lo llamó el Gran Garrote. El ejemplo más visible fue la Separación de Panamá de Colombia y la cesión a Estados Unidos de una zona para construir un canal transoceánico en la región.


Estados Unidos Mexicanos (1810 d.C.- 2018 d.C) Francia intento invadir México (1864-1867, bajo el gobierno de Benito Juárez.

Canadá (1867 d.C.- 2018 d.C) En 1867, con la unión de tres colonias británicas norteamericanas, Provincia Unida de Canadá, Nuevo Brunswick y Nueva Escocia mediante la Confederación, Canadá se formó como un dominio federal de cuatro provincias. Estas cuatro provincias fundadoras de Canadá, junto con Nuevo Brunswick, Quebec (Canadá Este) y Ontario (Canadá Oeste). La Provincia Unida de Canadá cesó de existir a la formación de la Confederación Canadiense el 1 de julio de 1867, cuando fue subdividida en las provincias actuales canadienses de Ontario y Quebec. Canadá obtuvo mayor autonomía con el Estatuto de Westminster de 1931 y culminó en el Acta de Constitución de Canadá de 1982, que rompió los vestigios de la dependencia jurídica en el parlamento británico.​ Está gobernada como una democracia parlamentaria y monarquía constitucional con Isabel II como jefe de Estado.

Independencia de Latinoamérica

Provincias Unidas del Centro de América (1823 d.C.-1824 d.C) El 1 de julio de 1823, se reunió en Guatemala el congreso, bajo la presidencia del presbítero José Matías Delgado, y declaró que las provincias ahí representadas eran independientes de España, de México y de toda otra nación. El nuevo país tomó el nombre de Provincias Unidas del Centro de América. Al día siguiente, 2 de julio, los diputados se declararon constituidos en Asamblea Nacional Constituyente y proclamaron que en ella residía la soberanía nacional y pusieron en vigencia temporalmente la Constitución de Cádiz. En 22 de noviembre de 1824 la Asamblea Nacional Constituyente aprobó la Constitución de la República Federal de Centro América.

Provincias Unidas de la Nueva Granada (1811 d.C. - 1816 d.C). Las Provincias Unidas de la Nueva Granada fue un país sudamericano que existió entre el 27 de noviembre de 1811 hasta el 29 de junio de 1816, durante el periodo de la historia colombiana preliminar a la independencia definitiva. Estuvo conformado por las provincias que hicieron parte del territorio central del Virreinato de la Nueva Granada (es decir, aquellas que no pertenecían a la Capitanía General de Venezuela o a la Presidencia de Quito, las cuales conformaron sus propios autogobiernos en dicho periodo, o a la Real Audiencia de Panamá, que permaneció fiel a la corona española).

El sistema de gobierno de las «Provincias Unidas» fue una federación con un sistema parlamentario. Las «Provincias Unidas de la Nueva Granada» volvieron a control español en 1816, durante la campaña de reconquista liderada por Pablo Morillo, apodado El Pacificador, quien era un general y marino español que ganó por título nobiliario el ser primer Conde de Cartagena y primer marqués de la Puerta.

Provincias Unidas del Río de la Plata (1810 d.C. - 1831 d.C) Provincias Unidas del Río de la Plata es el nombre utilizado por el estado que, tras el triunfo de la Revolución de Mayo de 1810, suplantó al Virreinato del Río de la Plata. El estado surgió el 25 de mayo de 1810, en el marco de la Invasión Napoleónica a España, cuando una asamblea del Cabildo de Buenos Aires destituyó definitivamente al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y lo remplazó por una Junta de Gobierno. Las nuevas autoridades afirmaban gobernar legítimamente en nombre de Fernando VII. Esto se conoció como la Máscara de Fernando VII, que estuvo parcialmente vigente hasta que en 1816 este estado se declaró independiente "del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli". Aunque su gobierno reclamaba jurisdicción sobre todo el territorio del virreinato, las Provincias Unidas del Río de la Plata nunca llegaron a controlar la totalidad del antiguo virreinato, el cual acabó por subdividirse en diversos países. En 1811 se independizó la actual República del Paraguay, en 1825 el Alto Perú se independizó formando la actual Bolivia y, en 1828, la Provincia Oriental obtuvo su independencia como estado, la actual República Oriental del Uruguay.

Imperio del Brasil (1822 d.C.- 1889 d.C) Cuando el rey Juan VI retornó finalmente a Portugal, a principios de la década de 1820, la mayoría de los privilegios que se habían concedido a Brasil fueron suprimidos, lo que provocó la ira de los nacionalistas. Pedro I de Brasil y IV de Portugal, que permanecía en el país como regente, se alió con los nacionalistas y apoyó el movimiento constitucionalista portugués para liderar una revuelta en Oporto en 1820. Presionado por la corte portuguesa para que retornara, Pedro se negó. Se le retiró el cargo de regente. Al conocer la noticia, el 7 de septiembre de 1822, desenvainó su espada y exclamó: «¡Independencia o muerte!» en lo que se llamó Grito de Ipiranga. Fue proclamado emperador del Brasil el 12 de octubre de 1822 y coronado formalmente el 1 de diciembre de ese mismo año.

Latinoamérica republicana

República Federal de Centro América (1824 d.C. -1839 d.C) La República Federal de Centro América fue una federación que surgió de la Asamblea Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América, el 22 de noviembre de 1824, a través de la Constitución de la República Federal de Centroamérica de 1824. Su capital fue Ciudad de Guatemala hasta 1834; después fue Sonsonate por un breve período y, por último, San Salvador, de 1834 a 1839, sin embargo, solo el poder ejecutivo fue el que se trasladó, mientras que los poderes legislativo y judicial mantuvieron su asiento en la Ciudad de Guatemala. La Federación estaba formada por cinco Estados: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica (Panamá fue parte de la Gran Colombia y Belice era una colonia británica). En 1838 se formó un sexto Estado, Los Altos, con capital en la ciudad de Quetzaltenango, con los territorios del occidente de Guatemala y el territorio del actual Soconusco de Chiapas (México). El territorio de la Federación también incluía la densa región selvática de Belice, aunque ya en esa época era fuerte la presencia británica en un establecimiento comercial en la costa del Atlántico desde donde se realizaba el contrabando inglés hacia el resto del istmo.

Confederación Argentina (1835 d.C.- 1852 d.C) fue una confederación de provincias que existió durante la organización de la actual República Argentina. Las provincias formaron una confederación de estados soberanos que delegaban la representación exterior y algunos otros poderes en el gobierno de una de ellas. Es uno de los nombres oficiales de la República Argentina conforme al artículo 35 de la Constitución de la Nación Argentina, junto con el de República Argentina y Provincias Unidas del Río de la Plata.

República del Perú (1821 d.C.- 2018 d.C) Al inicio del proceso, los criollos buscaban simplemente obtener ventajas sociales y económicas, pero la dura represión organizada por Fernando VII los llevó a la rebelión abierta y a la independencia. España trató de recuperar sus colonias y se produjo el Combate del Callao entre España contra Chile y Perú en 1865-1866.

Gran Colombia (1819 d.C.- 1831 d.C) La Gran Colombia fue un país de América creado en 1819 por el Congreso de Angostura mediante la Ley Fundamental de la República (ratificada después por su contraparte reunida en Cúcuta en 1821) por la unión de Venezuela y la Nueva Granada en una sola nación bajo el nombre de República de Colombia,​ Luego se adhirieron Panamá (1821) y Ecuador (1822). Esta república existió jurídicamente entre 1821 y 1831 y se configuró a partir de la unión de las anteriores entidades coloniales del Virreinato de la Nueva Granada, Capitanía General de Venezuela, Presidencia de Quito y la Provincia Libre de Guayaquil.​ La disolución de la Gran Colombia se debió a las diferencias políticas que existían entre partidarios del federalismo y el centralismo, así como por las tensiones regionales entre los pueblos que integraban la república.

Haití Aquí François Dominique Toussaint-Louverture lideró la Revolución haitiana que es recordada por ser el primer caso en que los esclavizados abolieron el sistema esclavista de forma autónoma y perdurable en el tiempo entre 1791 y 1804, sentando un precedente definitivo para el fin de la esclavitud en el Mundo.

Estados Unidos del Brasil (1889 d.C.- 1968 d.C) El emperador Pedro II fue depuesto el 15 de noviembre de 1889 por un golpe militar liderado por el general Deodoro da Fonseca, que proclamó la República y se convirtió en el primer presidente del país.

República Federativa de Brasil (1968 d.C.- 2018 d.C)

Historia de América Parte 1

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Historia de América

De manera completamente independiente al desarrollo histórico en Afro-Eurasia, surgieron y se desarrollaron en América una serie de civilizaciones, agrupadas en grandes troncos: las civilizaciones mesoamericanas, las civilizaciones andinas sudamericanas, las civilizaciones en América del Norte (como la cultura Anasazi, la confederación iroquesa o la cultura inuit), las islas caribeñas (caribes), las civilizaciones en las llanuras del este sudamericano (como los asentamientos de terra preta en la Amazonia y los tupí-guaraní en el sur del continente.

Mesoamérica hasta 1492 d. C.

Olmeca. En el Sureste del estado de Veracruz, México existió la cultura olmeca considerada como la primera cultura mesoamericana. Se les acredita como los primeros en desarrollar el calendario, la escritura y la epigrafía en América. Ellos prosperaron en la costa del Golfo de México entre 1200 a. C. y los albores de la era cristiana, aproximadamente, teniendo como centros sucesivos los asentamientos de San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes. Dos grandes núcleos culturales recibieron y prolongaron su legado: la cultura de los mayas y la cultura de Teotihuacan y Monte Albán.

Teotihuacán
Los mayas prosperaron en la región que actualmente corresponde a Guatemala, Belice, Honduras y los estados Mexicanos de Yucatán, Campeche, Chiapas, Quintana roo, al este del antiguo mundo Olmeca. Se organizaron en la jungla, en torno a un modelo de asentamiento conocido como centro ceremonial. Nunca fueron un estado unido. En su defecto, cada centro ceremonial se constituyó como una teocracia militar. Los más fuertes fueron Tikal, Calakmul, Palenque, Copán y Uaxactún, entre otros. Estos asentamientos alcanzaron su apogeo en el llamado Período Maya Clásico, entre 300 y 900 d. C. aproximadamente y fueron abandonados por razones aún no del todo aclaradas.

Teotihuacan El Valle de México fue controlado, entre 250 y 750 d. C. aproximadamente, por Teotihuacan, ciudad que era una de las más pobladas de la Tierra en su minuto. La influencia cultural de Teotihuacan llegó, a través de las rutas comerciales, tan lejos como el actual sur de Estados Unidos, en donde florecieron asentamientos como Cahokia o Snaketown, incluso siglos después del hundimiento de la ciudad madre. En paralelo al Valle de México, en el Valle de Oaxaca, floreció Monte Albán, la gran ciudad de la cultura zapoteca. Hacia el año 1000, el área mesoamericana fue sacudida por invasiones y cambios en el poder político.

Los Toltecas En el Valle de México, el declive de Teotihuacan fue acompañado por el ascenso de Tula, capital de la cultura tolteca; cuando estos a su vez fueron derrotados por los chichimecas, una facción suya emigró hacia el Yucatán, en donde se fusionaron con emigrantes de la cultura maya para consolidar el poder de ciudades como Chichén Itzá y Mayapán.

Los Mixtecas Por su parte, en el Valle de Oaxaca, Monte Albán debió cederle su lugar a los recién llegados mixtecas. Durante el siglo XIV, el Valle de México vivió un período de relativa paz bajo el control de Azcapotzalco, pero cuando este se desplomó en 1428, fue reemplazado por una nueva potencia: los tenochas de Tenochtitlán, creadores del Imperio azteca, la última gran potencia regional, antes de ser abatido por los invasores españoles en la guerra de 1519 a 1521.

En Costa Rica se desarrolló una compleja cultura ubicada al menos desde el 6000 a. C.. Se han descubierto objetos e influencias artesanales tanto de mayas (de Guatemala), olmecas y aztecas (de México, muy lejos desde el norte) como de chibchas (de Colombia), quechuas e incas (desde Perú, muy lejos en el sur). Por ejemplo existió una escuela de sukías llamada Guayabo, ubicada en Turrialba de Cartago.

El mundo andino hasta 1492 d.C.

Caral En América, una de las primeras civilizaciones conocidas en aparecer en el 3000 a. C. fue la de Caral-Supe la actual provincia de Barranca ubicada en el área central costera del Perú. Otras civilizaciones también se desarrollaron en Mesoamérica, la Cordillera de los Andes centrales (civilizaciones andinas) y algunos historiadores sostienen que también en la Amazonia.

Chavín de Huantar La primera de las grandes potencias que parecen haber dominado la región, es aquella que se consolidó alrededor de Chavín de Huantar. Es posible que los habitantes de América no conocieran el uso del hierro con anterioridad a la cultura chavín (900 a. C.),​ pero se sabe que los mochicas disponían de armaduras, de cuchillos y de vajillas de metal.

Esferas de piedra de Costa Rica,
más de 300 esferolitos precolombinos
de gran perfección.

Tiahuanaco, ciudad que controló casi todo el mundo andino gracias a una vasta red de comercio y que tuvo su contraparte en la ciudad de Huari, emplazada en las cercanías del Océano Pacífico. Otras potencias relevantes a lo largo de la historia del mundo andino, son el reino de los moche, Paracas, Nazca y Chimú. La influencia cultural andina rebasó, las actuales fronteras peruanas y se esparció hacia Chile en una dirección y hacia Colombia en la otra. En Chile surgieron culturas urbanas tales como la de los atacameños y los diaguitas. En Colombia, por su parte, prosperó la cultura de los muiscas, que pronto se reunieron en señoríos militares, siendo el del Zipa de Bacatá el más poderoso de todos.

Imperio incaico En el siglo XV, en el Valle del Cuzco, se consolidó el poder militar de los quechuas. Su rey el Inca Pachacútec, que salvó a Cuzco de ser conquistada por los chancas en 1438, emprendió una larga serie de guerras contra los reinos vecinos, sentando así las bases del Imperio incaico; su labor no sólo fue militar, sino que también se dedicó a construir fortalezas y organizar la administración y la religión, creando para esto último el templo de Coricancha. Los incas, que tenían poco recursos para conseguir metales, recurrían al relevo de sus arados, al menos durante la conquista de los Chimú.​ La investigación arqueológica en Perú ha sido poco desarrollada pero es posible que el acero ya existiera en esa zona antes que en Europa.​ El orden fundado por Viracocha resistió casi un siglo entero, hasta que en 1527, la guerra civil azotó al Imperio incaico, enfrentando dos núcleos imperiales: Quito al norte y Cuzco al sur.

En 1547, en Los anales sur-americanos, Francisco Pizarro el conquistador del Perú declaró: «Escuché que los altos señores de este imperio [Perú] se reúnen cada cuatro años en el País de las Bolas, donde al parecer reciben consejos de grandes sabios».

Colonización de Norteamérica

Las trece colonias (1607 d.C. - 1776 d.C.). Las Trece Colonias eran un grupo de colonias británicas en la costa este de América del Norte, fundadas en los siglos XVII y XVIII que declararon su independencia en 1776 y formaron los Estados Unidos. Eran (de norte a sur): Massachusetts, Nuevo Hampshire, Rhode Island, Connecticut, Nueva York, Pensilvania, Nueva Jersey, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia.

Virreinato de Nueva Francia (1607 d.C. - 1776 d.C.) Fue la entidad territorial del Imperio colonial francés que comprendía todas las colonias francesas de Norteamérica, desde la desembocadura del río San Lorenzo hasta el delta del Missisipi, pasando por el territorio del valle de Ohio. Su existencia se puede enmarcar en el período que se extiende desde la exploración del río San Lorenzo por Jacques Cartier en 1534 hasta la cesión de estos territorios a Gran Bretaña tras el Tratado de París de 1763.

Virreinato de Nueva España (1535 d.C. - 1821 d.C.) El virreinato de Nueva España se creó oficialmente el 8 de marzo de 1535. Su primer virrey fue Antonio de Mendoza y Pacheco y la capital del virreinato fue la Ciudad de México, establecida sobre la antigua Tenochtitlan. El virreinato de Nueva España llegó a abarcar los territorios de España en Norteamérica, Centroamérica, Asia y Oceanía.

Reino de Guatemala (1542 d.C. - 1820 d.C.). Capitanía General de Guatemala es el nombre por el cual se conoce a la entidad territorial (integrante del Imperio español, y a su vez de la Corona española en su período de dominio americano) llamada Reino de Guatemala que era administrada por la Real Audiencia de Guatemala (la cual estaba encabezada por un presidente que era designado por el monarca español y que además ostentaba el cargo de gobernador y capitán general) y que estaba constituido por el territorio de las actuales Repúblicas de Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, además del estado mexicano de Chiapas y las actuales provincias panameñas de Chiriquí y Bocas del Toro.

Su capital se situó en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y, desde 1776, en Nueva Guatemala de la Asunción.

Gobernaciones de Sudamérica

Gobernación de Nueva Castilla (1529 d.C. - 1542 d.C). Se llamó Nueva Castilla a una de las dos gobernaciones creadas en 1529 por la Corona de Castilla (la reina Juana I de Castilla, regida por su hijo Carlos) sobre la costa del océano Pacífico en América del Sur. La gobernación fue adjudicada a Francisco Pizarro para que llevara adelante la conquista del Imperio inca y su incorporación a la Corona de Castilla.

Gobernación de Nueva León (1529 d.C. - ? d.C). Por la Capitulación de Toledo firmada por el rey de Castilla el 26 de julio de 1529 se concedió a Francisco Pizarro 200 leguas hacia el sur contando desde la boca del río Santiago (1° 20'N a 9° 57'S) para constituir la gobernación de Nueva Castilla. Desde el paralelo en el que terminaba la jurisdicción dada a Pizarro se le otorgaban a Simón de Alcazaba y Sotomayor otras 200 leguas hacia el sur (llegaba hasta los 21° 6,5' S), nombrándolo gobernador, capitán general, adelantado y alguacil mayor de la gobernación de Nueva León. Sin embargo Alcazaba y Sotomayor no pudo hacer efectiva la expedición y el rey proyectó (entre 1530 y 1531) entregar los territorios desde Chincha hasta el estrecho de Magallanes a la Familia Fugger de Alemania.

Gobernaciones españolas en América del Sur 
(1534-1539)
Gobernación de Nueva Toledo (1534 d.C. - 1542 d.C). La Gobernación de Nueva Toledo fue una de las cuatro divisiones administrativas creadas en América del Sur por el emperador Carlos V en 1534, en reemplazo de las gobernaciones creadas en 1529 para Francisco Pizarro y Simón de Alcazaba y Sotomayor. La Gobernación de Nueva Toledo fue creada para Diego de Almagro, quien no había resultado favorecido en el anterior reparto.

Gobernación de Nueva Andalucía (1534 d.C. - 1566 d.C). La gobernación del Río de la Plata y del Paraguay hacia 1544 conocida originalmente como gobernación de Nueva Andalucía fue una provincia o división territorial del Imperio español en la zona de la cuenca del Río de la Plata en América del Sur y cuya capital era Asunción. Fue creada a partir de la capitulación del 21 de marzo de 1534 entre Pedro de Mendoza y el emperador Carlos I de España como parte de un grupo de gobernaciones contratadas en que se dividió la exploración y conquista de la Sudamérica española iniciada por la Corona de Castilla.

Colonización de Sudamérica

Virreinato del Perú (1542 d.C. - 1824 d.C). El Virreinato del Perú fue una entidad territorial situada en América del Sur, integrante del Imperio español que fue creada por la Corona Española durante su dominio en el Nuevo Mundo, entre los siglos XVI y XIX.

El inmenso virreinato abarcó gran parte de Sudamérica, incluida Panamá y algunas islas de Oceanía. Quedó fuera de él, también como bien realengo, Venezuela, así como la costa atlántica de Brasil, que pertenecía al Imperio de Portugal.

Nuevo Reino de Granada (1550 d.C. - 1717 d.C). El Nuevo Reino de Granada o Reino de la Nueva Granada fue la denominación otorgada a una entidad territorial, integrante del Imperio español, establecida por la Corona española durante su periodo de dominio americano, ubicada al norte de Suramérica, que corresponde al núcleo principal de la actual República de Colombia.

Nueva Granada correspondió al territorio bajo la jurisdicción de la Real Audiencia de Santafé de Bogotá (1550-1718) y posteriormente correspondiente al Virreinato de Nueva Granada (1718-1819) cuya sede fue Santafé de Bogotá.

Virreinato de Nueva Granada (1717 d.C. - 1723 d.C y 1739 d.C. - 1810 d.C) Fue un virreinato establecido por la Monarquía Española. Fue creado por el rey Felipe V en 1717 dentro de la nueva política de los borbones y suspendido en 1723, por problemas financieros, siendo reinstaurado en 1739 hasta que el movimiento independentista lo disuelve de nuevo en 1810. El territorio fue reconquistado por el ejército del rey Fernando VII en 1815, siendo nuevamente restaurado, hasta que el ejército libertador logró la independencia definitiva del poder español en 1819. La capital del virreinato fue Santafé.

Virreinato del Río de la Plata (1776 d.C. - 1814 d.C) A lo largo del siglo XVIII, las reformas borbónicas; transformaron las dependencias americanas, hasta entonces "reinos" relativamente autónomos, en colonias enteramente dependientes y supeditadas a las decisiones tomadas en España.​ Se creó a consecuencia de aquellas reformas políticas, primero en forma provisional, el 1 de agosto de 1776, y, luego, de manera definitiva, el 27 de octubre de 1777, por orden del rey Carlos III de España y tuvo su capital en la ciudad de Buenos Aires.​ Nació de una escisión del Virreinato del Perú e integró los territorios de las gobernaciones de Buenos Aires, Paraguay, Tucumán y Santa Cruz de la Sierra, el corregimiento de Cuyo de la capitanía general de Chile y los corregimientos de la provincia de Charcas. La triunfante Revolución de Mayo en 1810, ocurrida en Buenos Aires, -que había sido precedida por las fracasadas revoluciones de Chuquisaca y La Paz, ambas de 1809 en la provincia de Charcas,- desató el inicio de la guerra de la Independencia Argentina que culminó con la segregación del virreinato respecto del poder español y su posterior división. El 18 de noviembre de 1811 abandonó el cargo el último virrey, Francisco Javier de Elío, dejando el mando al entonces gobernador de Montevideo, Gaspar de Vigodet, quien pasó a ser la máxima autoridad española como capitán general y gobernador de las provincias del Río de la Plata. Vigodet continuó en su cargo hasta que la rendición de Montevideo, el 23 de junio de 1814, supuso el final del dominio español en el Río de la Plata.

Ubicación de Nueva Granada
Capitanía General de Venezuela (1777 d.C. - 1823 d.C) Fue una entidad territorial integrante del Imperio español, establecida por la Corona española en 1777. Fue gobernada por distintos capitanes generales exceptuando un breve período cuando gobernó la Junta Suprema de Caracas tras la renuncia de Vicente Emparan hasta marzo de 1811.

"Reino" de Chile (1540 d.C. - 1818 d.C). La Capitanía General de Chile fue una entidad territorial de carácter colonial integrante del Imperio español, que abarcó parte del extremo sudoccidental de América del Sur, principalmente en lo que hoy corresponde a Chile y las regiones occidentales de Argentina. Su capital era la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura (o de Chile), con excepción del período entre 1560 y 1575, cuando lo fue Concepción.

Brasil

Principado de Brasil (1501 d.C. - 1808 d.C) En cuanto a los nativos, la inmensa mayoría de ellos pereció, víctimas de la guerra, la explotación económica y las epidemias. En numerosas regiones, sin embargo, sobrevivieron muchas etnias indígenas de sangre casi pura; al mismo tiempo, especialmente en las ciudades hispanoamericanas, se formó un estamento social mestizo entre los indígenas y los europeos de sangre pura. En los inicios del Imperio español hubo una dura discusión filosófica y legal sobre el estatuto que debían tener los indios y el trato que debía dárseles, lo que se llamó las Polémicas de Indias; finalmente se aceptó que por el bien de los indígenas (según el concepto cristiano europeo), debía protegérseles y evangelizárseles, lo que se buscó llevar a cabo mediante el sistema de la encomienda. Los resultados de esta operación política son discutidos hasta el día de hoy en la historiografía sobre el tema. Además, se sumó un vasto contingente de población negra, traída como esclavos desde África. Esta red de trata de negros que los europeos montaron en el Atlántico, esta operación de tráfico de esclavos se extinguió alrededor el siglo XIX.

Reino del Brasil (1808 d.C.- 1815 d.C) El Reino del Brasil es el nombre que recibe el Estado a la llegada de la familia real portuguesa y su Corte, luego de la ocupación napoleónica de Portugal en 1808.

Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve (1815 d.C.- 1822 d.C). Tras los acuerdos del Congreso de Viena en 1815, Brasil quedó reconocido como reino por las potencias europeas de entonces, lo cual se refrendó al año siguiente; su monarca era al mismo tiempo el rey de Portugal.

Historia de China

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Origen de China

La historia de China, una de las civilizaciones más antiguas del mundo con continuidad hasta la actualidad, tiene sus orígenes en la cuenca del río Amarillo donde surgieron las primeras dinastías Xia, Shang y Zhou. La existencia de documentos escritos hace cerca de 3500 años ha permitido el desarrollo en China de una tradición historiográfica muy precisa, que ofrece una narración continua desde las primeras dinastías hasta la edad contemporánea. La cultura china, según el mito, se inaugura con los tres emperadores originarios: Fuxi, Shennong y finalmente el Emperador Amarillo Huang, este último considerado como el verdadero creador de la cultura. Sin embargo, no existen registros históricos que demuestren la existencia real de estas personalidades, las que de acuerdo con la transmisión oral de generación en generación, habrían vivido hace unos 5000 a 6000 años.

La enorme extensión geográfica del estado actual de la República Popular China hace que inevitablemente la historia de todo este territorio abarque, en sentido amplio, a un gran número de pueblos y civilizaciones. Sin embargo, el hilo conductor de la narración tradicional de la historia china se centra, en un sentido más restringido, en el grupo étnico de los chinos, y está íntimamente asociada a la evolución de la lengua china y su sistema de escritura basado en los ideogramas. Esta continuidad cultural y lingüística es la que permite establecer una línea expositiva de la historia de la civilización china, que, tanto desde los textos más antiguos del I milenio a. C., como desde los clásicos confucianos, pasando por las grandes historias dinásticas promovidas por los emperadores, ha continuado hasta el presente. Los descubrimientos arqueológicos del siglo XX, muy en especial los de los huesos oraculares, que recogen las primeras manifestaciones escritas en lengua china, han contribuido en las últimas décadas a un conocimiento mucho más detallado de los orígenes de la civilización china.

La narración tradicional china de la historia se basa en el llamado ciclo dinástico, mediante el cual los acontecimientos históricos se explican como el resultado de sucesivas dinastías de reyes y emperadores que pasan por etapas alternas de auge y declive. Este modelo del ciclo dinástico ha sido criticado por muchos autores por dos razones fundamentales: En primer lugar, por su simplismo, ya que el modelo adopta un patrón recurrente según el cual los primeros emperadores son heroicos y virtuosos, mientras que los últimos son débiles y corruptos. Esta visión está sin duda influida por la interpretación de las propias dinastías reinantes, las cuales encontraban en la degradación de la dinastía precedente una legitimación de su propio ascenso al poder. En segundo lugar, el modelo dinástico ha sido también criticado por presentar una visión nacionalista artificial, pues lo que en una interpretación alternativa podría verse como una sucesión de diferentes estados y civilizaciones en un mismo territorio, aparece como una mera alternancia de regímenes de gobierno en el marco imperturbable de una entidad nacional única.

A pesar de estas críticas el modelo del ciclo dinástico permite ver los acontecimientos históricos que han llevado a la formación de la China actual como una estructura lineal de fácil comprensión, lo cual ha mantenido su vigencia entre los historiadores hasta la actualidad. Otra razón principal por la que el estudio de las dinastías y sus emperadores ha sido fundamental entre los chinos en el análisis de su propia historia es el sistema tradicional de datación de fechas, según el cual cada emperador establecía sus periodos de reinado como marco para contabilizar los años. Así, el año cristiano de 1700 se corresponde según el sistema tradicional chino con el año 38 de la era Kangxi, mientras que el año 1750 sería el año 15 de la era Qianlong. Incluso hoy en día, en Taiwán el año 2017 se designa en contextos formales como año 106 de la República. Este uso de las dinastías y sus emperadores para la propia datación de los años ha hecho imprescindible el dominio de la cronología dinástica en la tradición cultural china para adentrarse en el estudio de la historia.

El Ostracismo en la Antigua Grecia

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El Ostracismo en la Antigua Grecia

El ostracismo es, en la Antigua Grecia, el destierro al que se condenaba a los ciudadanos que se consideraban sospechosos o peligrosos para la soberanía popular.

Etimología

La palabra griega ὀστρακισμός (ostrakismós) significa exactamente "destierro por mal gobierno/desempeño/conducta".

La palabra ὄστρακον (óstrakon) quiere decir cáscara de huevo, caparazón de tortuga, caparazón en general, incluso las que están hechas de barro. También se refiere a un trozo de terracota en forma de concha donde se escribía el nombre de aquellos ciudadanos de la antigüedad que serían desterrados después de una votación.

En la Antigua Grecia

La ley del ostracismo en Atenas, data del año 510 a. C., por Clístenes y se puso en práctica en el año 487 a. C. como lucha contra la tiranía. Primero fue condenado el político Hiparco, más tarde Megacles V, Jantipo (padre de Pericles) y en el 482 a. C., Arístides, por sus enfrentamientos sociales a favor de los campesinos y en contra de las flotas marítimas. El último condenado se sabe que fue un demagogo ateniense llamado Hipérbolo, en el año 417 a. C.

Para aplicar la ley se reunían cada año durante la sexta pritanía (entre enero y febrero) en asamblea y votaban sobre si se debía proceder a un ostracismo.

La votación se realizaba a mano alzada, no había un debate y los nombres de los candidatos no se revelaban. Si el resultado era positivo, volvían a tener una votación pública dos meses más tarde, en la siguiente pritanía: se reunían nuevamente, pero esta vez en asamblea solemne (catekkelesía) con un quorum de 6000 votantes, y cada ciudadano que deseaba votar, inscribía sobre un fragmento de cerámica o eventualmente en una concha de ostra (de ahí la palabra ostracon), el nombre del sujeto cuyo destierro le parecía necesario para el bien público. Siempre que había una mayoría absoluta de votos, la persona cuyo nombre aparecía debía abandonar la ciudad en el plazo máximo de diez días y permanecer exiliado durante diez años.

ostrakon, ὄστρακον
El exilio no era permanente y, además, la persona exiliada no perdía sus derechos como ciudadano e incluso podía ser perdonado por una nueva votación de la asamblea. Durante el periodo de destierro, la ekklesía conservaba los ostraca en los que figuraban los nombres de los ostraquizados.

Esta votación se hacía al pie de la colina en la que se ubicaba el Cerámico, el barrio de alfareros de Atenas. Al pie de dicha colina se arrojaban los productos de alfarería defectuosos, rompiéndose en trozos cóncavos que recordaban la forma cóncava e irregular de una concha de ostra (ostracon).

Era un mecanismo de autodefensa popular, un simple voto de confianza política: no constituía una pena judicial, ni un condena penal.

Por Aristóteles se sabe que también el gobierno democrático de Argos practicaba el ostracismo.​ En un escolio a Aristófanes se cita a Megara y a Mileto como ciudades donde asimismo se aplicaba el ostracismo.

En Atenas

El ostracismo fue sobre todo utilizado como arma política en las rivalidades entre las heterías políticas (facciones aristocráticas) en el primer cuarto del siglo V a. C. Plutarco refiere como Hipérbolo fue ostraquizado mediante un acuerdo entre Nicias y Alcibíades, que anteriormente habían estado enfrentados y que deberían haber sido los protagonistas de la «ostracoforia», ya que estaban propuestos por la asamblea, ese mismo año de 417 a. C.: «como el pueblo estaba a punto de votar el ostracismo de uno de los dos, tras ponerse de acuerdo las facciones de ambos, instaron el ostracismo de Hipérbolo».

Plutarco mismo, escribe en tono jocoso una anécdota sobre el ostracismo de Arístides:

Se cuenta que un analfabeto, tras entregar su óstrakon a Arístides, le pidió que escribiera el nombre de Arístides. Este asombrado le preguntó si Arístides le había causado algún daño. «En absoluto», respondió, «ni conozco a ese hombre, pero me molesta oírle llamar por todas partes el Justo». Después de escucharle, no replicó, escribió su propio nombre y le devolvió el óstrakon.
Su ostracismo tuvo lugar en la primavera de 482 a. C., aunque a propuesta de Temístocles se aprobó un decreto de amnistía.​ Aristóteles y Cornelio Nepote discrepan en el año. Cf. Arístides.

La desaparición del ostracismo se explica por la posibilidad de utilizar otros métodos menos duros (sin necesidad de cuórum), para eliminar a los adversarios políticos: el más importante de ellos fue la eisangelia, un procedimiento de acusación de un magistrado ante la asamblea.

En política

En el mundo de la política se sigue empleando el término de ostracismo cuando se aparta a algún miembro o se le hace el vacío por no ser del agrado o del interés de los demás. A esto último se le denomina con el título de "persona no grata".

Fuentes: Wikipedia, Historia sin Pretensiones
Foto: Wikipedia


Crucifixión

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Crucifixión


La crucifixión es un método antiguo de ejecución que sigue siendo usado en la actualidad, donde el condenado es atado o clavado en una cruz de madera o entre árboles o en una pared, normalmente desnudo, y dejado allí hasta su muerte.

Esta forma de ejecución fue ampliamente utilizada en la Roma Antigua y en culturas vecinas del Mediterráneo; métodos similares habían sido inventados por el Imperio persa.

La crucifixión fue utilizada por los romanos hasta el año 337, después de que el cristianismo fue legalizado en el Imperio romano en 313 favorecido por el emperador Constantino, pero antes de que se convirtiera en la religión oficial del imperio.

Actualmente, en ciertos países con interpretaciones legales de la Sharia dentro de su código penal como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos​, Sudán del Norte​ y grupos terroristas como Daesh la usan como mecanismo de tortura y ejecución.

Detalles de la crucifixión

La crucifixión era usualmente utilizada para exponer a la víctima a una muerte particularmente lenta, horrible (para disuadir a la gente de cometer crímenes parecidos) y pública, utilizando todos los medios necesarios para su realización. Los métodos de la crucifixión variaban considerablemente con el lugar y el tiempo donde se efectuaban.
Crucifixión de San Andrés
Las palabras griegas y latinas que corresponden a “crucifixión” se aplicaban a formas diversas de ejecución dolorosa, desde empalar en una estaca, clavar o atar en un árbol, o en un poste, hasta formas complejas con diversos travesaños y piezas.

En algunos casos, antes de la crucifixión, los romanos acostumbraban a dar latigazos (flagelar) al reo. Luego, y durante el trayecto hasta el lugar de ejecución, el condenado era obligado a cargar un yugo de madera ("Patibulum" o "furca") sobre sus propios hombros, que posteriormente solía ser usado como travesaño de la cruz.

El historiador romano Tácito documenta que la ciudad de Roma tenía un lugar específico para llevar a cabo las ejecuciones, un área especialmente destinada para la crucifixión, situado afuera de la puerta del Esquilino.

La persona muchas veces era atada al patíbulo por medio de cuerdas, pero el uso de clavos se documenta por varias fuentes, como en el caso de Flavio Josefo, donde sostiene que en la primera guerra judeo-romana (70) “los soldados enfurecidos, clavaban a las cruces a los que eran capturados a unos en una posición y a otros en otra”​ [también se mencionan "clavos" en el evangelio de Juan (Juan 20:25)]. Arqueológicamente estos artículos son más bien escasos, pues algunos objetos utilizados en la crucifixión de los criminales, tales como los clavos, eran codiciados como amuletos con propiedades medicinales.

Instrumento de ejecución

La forma del instrumento empleado en las crucifixiones podía ser muy variada. Flavio Josefo describe múltiples torturas y posiciones en que Tito crucificó a los rebeldes durante la primera revuelta judía (70). Josefo escribió que los romanos “fuera de si -de ira y odio- se divertían clavando a sus prisioneros en diferentes posturas (allon allói skhémati)”.

Al principio los persas fijaban al reo tan solo a una estaca vertical, llamada en la terminología inventada por Justo Lipsio crux simplex ad affixionem. Esta era la construcción disponible más sencilla de torturar y matar a los criminales. Los romanos añadieron posteriormente travesaños de madera atados en la parte superior del poste o estaca formando una T (crux commissa), y también la forma más familiar entre los cristianos (crux immissa). Otras formas comunes eran en forma de X o de Y.

Los escritos más antiguos que relatan crucifixiones describen la forma de la letra T (la letra griega tau) o compuesta de un poste (stipes o palus), con un travesaño (patibulum) sujetado por medio de una clavija en la parte superior:

Plauto (254-184 a.C.) habla del patíbullum usado como travesaño o como sinónimo de cruz:

“Preveo que estáis condenado a morir fuera de las puertas, en esa posición: Con las manos extendidas y clavadas al patíbulo”.
Miles Gloriosus, 359-360.

Dionisio de Halicarnaso (primer siglo a.C.) describe esta antigua práctica:

“Los hombres a quienes se les ordena llevar al esclavo a su castigo, habiendo extendido sus manos las atan a un pedazo de madera extendido por su pecho y hombros hasta sus muñecas, siguiéndolo, desgarrando su desnudo cuerpo por los latigazos”.
Antigüedades Romanas, 7.69.1-2.

Séneca (c. 4 a.C. al 65 d.C.) también refiere:

“Se esforzaban por soltarse de sus cruces, a las que cada uno estaba clavado de sus manos [...] ¡Algunos de ellos llegaron hasta a escupir sobre los espectadores desde sus propios patíbulos!
De Vita Beata, 19.3

Ubicación de los clavos

En la cultura popular existe la creencia (posiblemente derivada de leer literalmente la descripción del evangelio de Juan de que las heridas de Cristo estaban “en las manos”),​ de que el condenado era clavado en las manos, sin embargo documentos históricos refieren que los clavos estaban en las "χείρ", palabra griega que generalmente se traduce como mano, que se refiere desde brazo hasta mano, mientras que si se quiere describir específicamente la mano se escribe "ἄκρην οὔτασε χεῖρα".

Crux simplex ad affixionem
Una posibilidad que no requiere que además hubiese sido atado es que los clavos se insertaron justo debajo de las muñecas, entre los dos huesos del antebrazo (el radio y el cúbito). Los clavos también pudieron haber sido colocados a través de la muñeca, en el espacio entre los huesos del carpo, conocido como espacio de Destot. La palabra utilizada en los evangelios χείρ traducida como “mano” es utilizada también en Hechos 12:7 donde se narra que las cadenas de Pedro cayeron de “sus manos” siendo que éstas debieron de estar colocadas en sus muñecas. Esto muestra que el uso semántico de χείρ es mucho más amplio que el término castellano mano, y puede que los clavos estuviesen situados en la muñeca.

Un experimento realizado por un documental del canal de National Geographic titulado “Quest For Truth: The Crucifixion” (Búsqueda de la verdad: La crucifixión) mostró que una persona puede ser suspendida por la palma de su mano. Clavar los pies a un lado de la cruz libera esfuerzo en las muñecas depositando la mayor parte del peso en la parte baja del cuerpo. Otra posibilidad sugerida por Frederick Zugibe es la de que los clavos pudieron haber sido colocados entrando en la palma, en la base del dedo pulgar y salió por la muñeca, pasando por el túnel carpiano.

Una ménsula o supedaneum atado en la cruz, probablemente para quitar el peso del cuerpo de las muñecas es incluida constantemente en representaciones de la crucifixión de Jesús, pero esto no es mencionado en fuentes antiguas. Estas, sin embargo, documentan un pequeño asiento en la parte frontal de la cruz (sedile).

Causas de la muerte

El tiempo necesario para alcanzar la muerte va de horas hasta varios días, dependiendo exactamente del método empleado, el estado de salud de la persona crucificada y circunstancias ambientales.

Algunos investigadores creyeron que la muerte podía producirse como resultado de una “rotura del corazón”, debido a la historia bíblica del agua y la sangre que fluye de la herida de Cristo.

Otra teoría, del cirujano Pierre Barbet, establece que la causa típica de la muerte en la cruz era la asfixia.

Experimentos en voluntarios desde 1980, realizados por el doctor Frederick Zugibe de la Universidad de Columbia, han revelado que cuando alguien se encuentra suspendido con los brazos de 60° a 70° desde la vertical, aun teniendo menor dificultad para respirar que con los brazos en posición directamente sobre su cabeza, experimenta un dolor e incomodidad que crece rápidamente, pudiendo sobrevenir la muerte en cuestión de minutos u horas según si tuviera una base para apoyar los pies. Zugibe asegura que el crurifragium,​ era utilizado solo como “golpe de gracia”, causando un shock traumático severo o causando embolia grasa, pero de ninguna manera induciendo la muerte por asfixia.

Hoy se cree que la muerte en una cruz podía suceder por múltiples razones, como shock hipovolémico, debido a la hemorragia causada por los azotes y los clavos; o sepsis generalizada por las heridas infectadas.​ También podía suceder por la combinación de una serie de otras causas como deshidratación, insolación, cansancio crónico, que eventualmente podían llevar a un paro cardíaco, etc.

Era posible, sin embargo, sobrevivir a la crucifixión y existen registros de algunos supervivientes. El historiador Josefo describe que encontró a tres de sus conocidos crucificados. Él rogó al emperador Tito por ellos y se les concedió el indulto. Fueron descolgados vivos y tratados con el mayor cuidado para su recuperación. Dos de ellos murieron mientras que el tercero logró sobrevivir.​ Josefo no da detalles de los cuidados o tratamientos a que fueron sometidos.

Evidencia arqueológica de crucifixiones antiguas

Además de las referencias de la crucifixión que nos brinda el historiador Flavio Josefo, así como otras fuentes, solo existe un descubrimiento arqueológico de un cuerpo crucificado que data del Imperio romano alrededor de la época de Jesús, descubierto en la localidad de "Giv'at ha-Mivtar" (Ras el-Masaref), al norte de Jerusalén, en 1968.

Única evidencia antropológica e
ncontrada en 1968, sobre una crucifixión
Los restos fueron encontrados accidentalmente en un osario con el nombre del crucificado en él, Jehohanan, “Yehohanan, hijo de Hagkol”. El arqueólogo V. Tzaferis revisó los restos, encontrando que en el hueso del calcáneo (talón) del pie derecho del difunto aún se encontraba un clavo oxidado. Se trataba de un joven que había sido crucificado entre el año 7 y 66 d. C. El profesor Nicu Haas, antropólogo de la Universidad Hebrea y Escuela de Medicina Hadasha de Jerusalén, examinó este osario y llegó a la conclusión de que ambos talones del sujeto habían sido atravesados por un solo clavo (el cual aún se encontraba doblado por la punta), lo que indicaba que el hombre había sido crucificado.​ La punta del clavo tenía fragmentos de madera de olivo indicando que había sido ejecutado en una cruz hecha de madera de olivo o sobre un árbol de esta misma especie. Tenía fracturadas las rodillas y las tibias, hecho infligido probablemente para acelerar su muerte.

El profesor Haas también encontró un rasguño en la cara interior del radio del brazo derecho, cerca de la muñeca. Dedujo por la forma del rayón en el hueso, así como que los huesos de la muñeca se encontraban intactos, que el clavo fue introducido en el antebrazo de esa forma.

Un reexamen posterior del hallazgo, hecho en 1985 por el profesor Joe Zias y el doctor Eliezer Seketes, de la Universidad Hebrea y Escuela de Medicina Hadasha, demostró que el clavo que Haas había supuesto de 17 a 18 cm de largo, en verdad era de solo 11,5 cm, con lo que cada pie fue clavado de manera independiente a cada lado de la cruz. Tampoco encontraron vestigios de clavos usados en los antebrazos. Adicionalmente, una pieza de madera de acacia fue encontrada entre los huesos y la cabeza del clavo, presumiblemente utilizada para mantener los pies clavados y que éstos no se deslizaran a través del clavo.

Historia de la Crucifixión

Probablemente se originó en Asiria; fue utilizado este método sistemáticamente por los persas del Imperio aqueménida durante el siglo VI a.C., ya que consideraban sagrado el fuego y la tierra por lo que suspender al reo ejecutado desde postes era la forma más apropiada de disponer de sus restos. Hay un caso descrito por Heródoto, el historiador griego, en el que Darío I mandó crucificar a 3000 babilonios.

Alejandro Magno copió este sistema y lo introdujo en los países del este del Mediterráneo en el siglo IV a.C.; un registro dice que lo utilizó después de su asedio agotador y oneroso de Tiro, en Fenicia, crucificando a 2000 supervivientes.​ Algunos historiadores aseguran que Alejandro también crucificó a Calístenes, su historiador y biógrafo oficial, por objetar su adopción de la ceremonia persa de adoración real.

Los fenicios cartagineses lo introdujeron en Roma en el siglo III a.C. durante las guerras púnicas.

Hay evidencias de que los piratas capturados eran crucificados en el puerto de Atenas alrededor del siglo VIII a.C.

Algunos teólogos cristianos, basándose en Pablo de Tarso, han interpretado una alusión a la crucifixión en el Deuteronomio 21:22-23, aquí se refiere a “ser colgado de un árbol”, pero puede también ser asociado con un linchamiento o ahorcamiento tradicional. Sin embargo, la tradición judía del Talmud permitía cuatro métodos de ejecución: apedreamiento, hoguera, estrangulamiento y decapitación; pero la crucifixión estaba prohibida en la ley judía.

Se cree que el empalamiento asirio
fue un prototipo de las crucifixiones posteriores
Flavio Josefo describe cómo el rey Alejandro Janneo mandó crucificar a ochocientas personas como represalia por haberse rebelado contra él. Este episodio también aparece en los Manuscritos del Mar Muerto.

En la ciudad hispana de Cartago Nova, la crucifixión fue establecida como método de ejecución, que era aplicada a los generales que sufrían una gran derrota.

Imperio Romano

En los tiempos prerrepublicanos, los romanos en ocasiones castigaban a los esclavos desobedientes atándolos a los árboles baldíos y se les azotaba hasta su muerte.​ De acuerdo con esto existe la tesis de que la crucifixión se pudo haber desarrollado a partir de la antigua costumbre del arbori suspendere, que era colgar a un reo de un arbor infelix (árbol infortunado) dedicado a los dioses del mundo de las tinieblas, pero el profesor William A. Oldfather escribió un detallado estudio refutando la idea que este castigo no involucraba ninguna forma de ahorcamiento o de cualquier otro tipo de método para causar la muerte, además de que asegura que el arbor infelix era dedicado a dioses particulares. Tertuliano menciona en el siglo primero d.C. algunos casos donde los árboles eran usados en la crucifixión. Séneca el Joven utilizó antes la frase infelix lignum (madera infortunada) para referirse a la cruz.

De acuerdo con otras autores los romanos aprendieron la crucifixión de los cartagineses.

Bajo la práctica penal de la antigua Roma la crucifixión también exhibía el bajo estatus social del criminal. Era utilizada para esclavos (de ahí que Séneca lo llamara supplicium servile) y más tarde fue extendida a libertos de las provincias (“humildes”), rebeldes, piratas y para enemigos y criminales odiados. Se crucificó tanto a las mujeres como a los hombres. Los ciudadanos romanos condenados no eran crucificados. Estaban exentos de morir colgados ya que morían más honorablemente por decapitación. La excepción era cuando se cometían crímenes mayores en contra del estado, tal como alta traición (Josefo menciona que judíos de alto rango eran crucificados para mostrar que su elevado estatus había sido suprimido). La víctima crucificada tenía que desnudarse por completo antes de ser clavada a la cruz, sin importar si era hombre o mujer. Por eso la crucifixión era considerada como la forma más vergonzosa y humillante de morir.

Era común que los grupos de ejecución estuvieran compuestos por cuatro soldados y un centurión, y que estos pudieran reclamar los bienes y la ropa de la víctima como parte de su salario (expoliatio). Sobre el reo solía fijarse un "titulus" (gr.: Titlos) o inscripción de la acusación.

Crucifixiones masivas notorias se llevaron a a cabo durante la tercera guerra servil en el 73-71 a.C. (la rebelión bajo el liderazgo de Espartaco), otras guerras civiles romanas en el siglo segundo y primero a.C. y en la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C. Josefo narra sobre romanos crucificando a la gente en las paredes de Jerusalén, cuenta también que los romanos crucificaban a los criminales en distintas posiciones. En la crucifixión los condenados sufrían una muerte lenta por sofocación. El cuerpo era mantenido allí para que fuera devorado por los buitres y otras aves.

La meta de la crucifixión romana no era solamente matar al criminal, sino también mutilar y deshonrar el cuerpo del condenado. El control sobre el propio cuerpo era vital en culturas antiguas. La pena capital quitaba ese “auto control” lo que denotaba la pérdida del honor. También en las culturas antiguas una muerte honorable requería del entierro, dejar el cuerpo en la cruz así como mutilar y evitar su sepelio eran una gran deshonra. Además, normalmente los condenados eran expuestos desnudos. Los romanos habitualmente rompían las piernas de los condenados para acelerar su muerte y evitar su entierro.

El emperador Constantino abolió la crucifixión en el Imperio romano al final de su reinado.

Crucifixión en Japón

La crucifixión se utilizó en Japón antes y durante el Shogunado Tokugawa. Era llamado haritsuke en japonés. El condenado (usualmente un criminal sentenciado) era atado a una cruz en forma de “T”. Al final de la ejecución, terminaban con su vida clavándole lanzas. El cuerpo era dejado allí durante un tiempo antes del entierro.

A principios de la era Meiji, el sirviente
Sokichi fue ejecutado por crucifixión
por asesinar al hijo de su empleador
El 5 de febrero de 1597, 26 cristianos, japoneses y extranjeros, tanto clérigos como laicos, fueron clavados en cruces en la colina Nishizaka de Nagasaki, Japón. Entre los ejecutados se encontraban Pablo Miki y Pedro Bautista, un franciscano español que había trabajado cerca de 10 años en Filipinas. Estas ejecuciones marcaron el comienzo de una larga historia de persecución a los cristianos en Japón, que siguió hasta que los Estados Unidos y otros aliados vencieron a Japón en 1945, finalizando la Segunda Guerra Mundial. La aclamada novela histórica Silencio, del autor japonés Shūsaku Endō, da un recuento de la persecución del siglo XVII basado en las historias transmitidas oralmente en las comunidades Kakure Kirishitan.

Crucifixión como castigo en tiempos modernos

Arabia Saudita

Varias personas fueron ejecutadas por crucifixión en Arabia Saudita en la década de 2000, aunque en ocasiones fueron decapitados y luego crucificados. En marzo de 2013, se dispuso que un ladrón condenado a ser ejecutado fuera crucificado durante tres días.​ Sin embargo, el método fue cambiado.

Ali Mohammed Baqir al-Nimr fue detenido en 2012 cuando tenía 17 años por participar en una protesta en 2011-12 contra el gobierno, en Arabia Saudita durante la Primavera Árabe.

En mayo de 2014, Ali al-Nimr fue condenado a ser decapitado públicamente y crucificado.

En agosto de 2018, Elias Abulkalaam Jamaleddeen, originario de Birmania, fue crucificado en la ciudad de La Meca, tras entrar en la casa de una mujer a la que disparó y acuchilló repetidamente, para posteriormente robar. Sentencia ratificada por la Corte Suprema de Arabia Saudí y respaldada por el rey.

Sudán

En la quincuagésima sesión de la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU (1994), obispos locales informaron de varios casos de crucifixión a sacerdotes cristianos. El código penal de Sudán, basado en la interpretación del gobierno de la Shari'a, contempla la ejecución por crucifixión. La sentencia ha sido aprobada en fechas recientes, donde en 2002 se tuvo constancia de 88 personas condenadas.

Yemen

En Yemen se establece la crucifixión no letal de los criminales, aunque este castigo aparentemente también está reservado para aquellos condenados a muerte.

Otras

Durante la Primera Guerra Mundial, existieron fuertes rumores de que soldados alemanes crucificaron a un soldado canadiense en un árbol o en la puerta de un granero con bayonetas o cuchillos de combate. Este suceso fue revelado primeramente en 1915 por el soldado George Barrie de la primera división canadiense. Siempre se ha especulado que pudiese ser propaganda por parte de los Aliados; sin embargo, en 2002, un programa llamado “Secret History” (Historia secreta) identificó al soldado como Harry Band, lo que le ha dado credibilidad a la historia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en el campo de concentración de Dachau, homosexuales y Bibelforschers (Testigos de Jehová) fueron colgados de postes por las manos atadas a la espalda, agonizando durante horas con los pies colgando en el vacío, lo que es un tipo de crucifixión.

Crucifixión como práctica devocional

Desde mediados del siglo XIX, un grupo de católicos flagelantes en Nuevo México llamados “Hermanos de la Luz” realizan representaciones de la crucifixión de Jesús durante la Semana Santa, donde el penitente es atado (no clavado) a una cruz. Algunos otros ejemplos son las realizadas en Iztapalapa en la Ciudad de México, la cual data de 1833. Crucifixiones devocionales también son comunes en Filipinas durante esa festividad, donde incluso se utilizan clavos reales para clavar las manos. En muchos casos el intérprete de Jesús es sometido primero a la flagelación y usa una corona de espinas sobre su cabeza.

Crucifixiones famosas

Los soldados rebeldes de la tercera guerra servil: entre 73 y 71 a.C., un grupo de esclavos (eventualmente contados como cerca de 120.000) bajo el mando (al menos parcial) de Espartaco contra la República Romana. La revuelta fue aplastada y se cree que el propio Espartaco murió en la batalla final. Se estima que cerca de 6000 de sus seguidores fueron crucificados a lo largo de 200 kilómetros en el camino entre Capua y Roma, como advertencia para otras revueltas.

Cristo crucificado, por Diego Velázquez
Jesús de Nazaret, el caso más conocido de crucifixión, según los textos cristianos fue condenado a morir en una crux commissa modificada para colocar un letrero sobre su cabeza por Poncio Pilatos, el gobernador romano de la provincia de Judea. Según el Nuevo Testamento, esto fue por presiones por parte de los líderes judíos, que estaban escandalizados pues aseguraba ser el Mesías. El cargo fue declararse “Rey de los judíos”, es decir, traición a Roma y sedición.

San Pedro. Según los Hechos Apócrifos de Pedro, fue crucificado boca abajo en Roma, tras la persecución de Nerón, cerca del año . En el Evangelio de Juan se insinúa su muerte por crucifixión:

"«En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras.» Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios." (Jn. 21:18-19)

Los 26 mártires de Japón: Un grupo de clérigos y laicos, tanto japoneses como extranjeros, fueron crucificados en la colina Nishizaka de Nagasaki, Japón, el 5 de febrero de 1597.

Arzobispo Joachim: Se reportó crucificado de cabeza, en las puertas reales de la catedral de Sebastopol, Ucrania en 1920.

San Dimas y Gestas: Según una tradición tardía estos son los nombres de los ladrones que fueron crucificados junto a Jesús. Gestas insultó a Cristo y le pidió que le bajara de la cruz; por el contrario, San Dimas reconoció la justicia de su suplicio y pidió a Cristo que le recordara en el Paraíso.

J.M.S.

Inquisición en América

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Inquisición en América

La Inquisición española desarrolló su actividad en los territorios españoles de América a través de tres tribunales: los de Lima y México fundados en 1569, y el de Cartagena de Indias, fundado en 1610. En el resto de las colonias españolas americanas también actuaba, por medio de un comisario y el subsiguiente sistema de notarios y familiares (delatores oficiales), sujeto a la jurisdicción de uno de los tres tribunales principales. En Brasil, en tanto, la Inquisición Portuguesa, al quedar bajo la jurisdicción del tribunal de Lisboa, actuó a través del sistema de "visitas inquisitoriales" (tribunal itinerante).

Las inquisiciones española y portuguesa fueron primero clausuradas por un decreto de Napoleón en 1808, durante las Invasión napoleónica, aunque esta determinación no tuvo efecto sobre las autoridades coloniales. Pero la Inquisición Española también fue abolida por la primera Constitución española, medida que sí fue aplicada en algunos territorios, desapareciendo también por la independencia de las naciones hispanoamericanas, a comienzos del siglo XIX. La Inquisición Portuguesa fue finalmente clausurada por las "Cortes Generales Extraordinarias y Constituyentes de la Nación Portuguesa", en la misma época.

Antecedentes en Europa

La Inquisición surge en Europa en 1231, durante la persecución católica a la secta de los albigenses o cátaros.

Los Reyes Católicos fueron los que instituyeron en 1478 la Inquisición española, cuyo primer inquisidor general fue el célebre fray Tomás de Torquemada.

El principal propósito del tribunal era vigilar la sinceridad de las conversiones de judíos y musulmanes, que debían bautizarse católicos para seguir viviendo en España. Con tal motivo, la Pragmática de 1492 y las Instrucciones de 1486, que normaron las funciones del Santo Oficio, extendieron la vigilancia del Tribunal al ámbito de la vida privada de frailes y fieles, con el fin de detectar ritos secretos o costumbres contrarias a la fe y la vida cristianas. Esto incluía condenar, por ejemplo, la adivinación, la idolatría, la brujería, la seducción y la vida conyugal secreta en el caso de los sacerdotes, la bigamia, la homosexualidad, la apostasía, la observancia del ayuno en sábado, el lavarse las manos hasta los codos (considerada costumbre musulmana) y cualquier opinión individual "malsonante" o de connotaciones heréticas.

Los reyes Carlos I (1516-1555) y Felipe II (1555-1598), quienes hicieron frente a la acción cismática de Martín Lutero y otros líderes protestantes, incluso mediante las armas, fortalecieron la autoridad del Santo Oficio con la ayuda de Jonathan Martín máximo mandatario de la Iglesia en España y gran inquisidor que acabó con la imprenta. El protestantismo abjuró de la norma papal que prohibía traducir la Biblia del latín y produjo miles de ejemplares, sobre todo de los evangelios, en lenguas vernáculas. La monarquía y la Iglesia temieron entonces que la libre lectura minara la autoridad de los sacerdotes. Por tal razón se otorgó poder al Tribunal para ejercer, además de la persecución de los delitos contra la fe y los mandamientos, la censura editorial y la represión de la lectura y difusión de los libros incluidos en el Index de la Iglesia.

Llegada a América

Desde épocas tempranas del Descubrimiento y la Conquista la monarquía y las autoridades eclesiásticas españolas mostraron su empeño en extender las persecuciones religiosas que estaban en curso en la Península Ibérica a los nuevos territorios conquistados. El fin primordial era evitar que los judíos y judíos conversos de prácticas "judaizantes", así como cualquier tipo de "herejes", pasaran a América. También las autoridades recibían informes sobre la relajación de las costumbres y la disciplina cristiana en las colonias.

El Cardenal Cisneros, quien ordenó
 en 1511 que los obispos americanos
 cumplieran la función de inquisidores
Por esta razón, el 22 de julio de 1511 el inquisidor general de España, el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros (figura política principal en la corte hispana), dio una orden para que los obispos americanos actuaran como inquisidores en sus territorios episcopales, ordenándoles que se afanaran en la persecución de los herejes.​ De manera que los obispos, sumaban el encargo a sus funciones habituales como representantes de la justicia eclesiástica "ordinaria", quedando en la categoría intermedia de "inquisidores ordinarios".

Los monarcas españoles continuaron durante todo el siglo XVI distribuyendo cédulas que les ordenaban a los obispos no cejar en su labor como inquisidores. Es el caso de la real cédula del 13 de julio de 1559, dirigida al arzobispo de Lima y a todos los obispos del Perú, para que si se hubiesen pasado a esos territorios "algunos hombres luteranos o de casta de moros o judíos, los castigasen".

En 1519, el cardenal Adriano de Utrecht, nueva cabeza de la Inquisición en España, designaba a los dos primeros comisionados especiales del Santo Oficio en el continente. Eran Alonso Manso, obispo de San Juan de Puerto Rico, y el fraile domínico residente en La Española, Pedro de Córdoba, más conocido por su defensa de los indígenas en causa común con Bartolomé de Las Casas.​ Ambos recibían el grado de "inquisidor apostólico general de Indias".

Pronto otros religiosos irían siendo designado como comisionados de la Inquisión, o "inquisidores apostólicos", con potestad de abrir investigaciones en lugares que apenas estaban siendo conquistados.

Tribunales del Santo Oficio

A mediados del siglo XVI diversas autoridades eclesiásticas de América solicitaban a la corona la creación de tribunales de inquisición estables. Por ejemplo, en 1569 el fraile dominico que ejercía como obispo de Quito, Pedro de la Peña, argumentaba en carta a la corte que "tomaron licencia muchos para vivir con más libertad de la que el Santo Evangelio permite, ha habido y hay dada día cosas graves de blasfemias, doctrinas e interpretaciones de Sagrada Escritura y lugares della, libertades grandes en hablar cosas que no entienden, y a cada uno le parece que es doctor. Y como en lo temporal han tenido licencia para se atrever al Rey, en lo espiritual la toman para se atrever a Dios. Casados dos veces hay muchos, una en España y otra por acá; toman alas del favor que les dan algunos de los ministros de S. M., diciendo que por acá no se ha de usar del rigor en estas cosas que en esos reinos". El vicario de Tucumán agregaba en 1567: "estamos con temor (de que) no vengan estas provincias a ser peores que las de Alemaña (Alemania)".

Finalmente una cédula real del rey Felipe II dispuso en 1569 la creación de sendos tribunales de la Santa Inquisición, también llamados Tribunal del Santo Oficio, en Lima y la ciudad de México.​ Estos tribunales tenían jurisdicción sobre los respectivos virreinatos y sus capitanías generales vecinas. La argumentación planteada por el decreto señalaba el temor a que la presencia de herejes y libros prohibidos en América —que de por sí podía constituir una "grande ofensa"— para evitar que pasen ideas diferentes de la línea oficial católica a esos territorios, que pudieran "pervertir" a los indígenas.

Celebración de un Auto de Fe en la Plaza Mayor de Lima
En Cartagena de Indias se estableció en 1610 otro tribunal, para aliviar la recargada responsabilidad de los dos anteriores. El cartagenero tuvo autoridad sobre los arzobispados de América Central y del norte de América del Sur, entre ellos Bogotá, Santo Domingo, Panamá, Santiago de Cuba, Santa Marta y Venezuela.

La Inquisición de Lima

Por recomendación del Virrey del Perú Francisco Álvarez de Toledo (1569-1581), fueron nombrados por el inquisidor general, cardenal de Sigüenza, como primeros inquisidores de Lima, Andrés de Bustamante y Serván de Cerezuela. El primero falleció en pleno viaje, cerca de Panamá, en junio de 1569. Con la sola presencia de Serván de Cerezuela, el 29 de enero de 1570, fue establecido en Lima el Tribunal de la Inquisición, mediante acto solemne, realizado en la catedral, con asistencia de las principales autoridades civiles y eclesiásticas.

Siguiendo el modelo español, además de inquisidores, fiscales y secretarios, cada distrito del Santo Oficio contaba con un sistema de alguaciles e informantes. Tras la acusación, los encausados podían presentar su defensa, pero, de acuerdo con el sistema penal de la época, la Inquisición tenía atribuciones para adoptar medidas cautelares, detención, que solía incluir tormento, antes de emitir su fallo. Las penas, según la gravedad, iban desde penitencias religiosas, multas, azotes, prisión, destierro y muerte.

En el local del Santo Oficio de Lima, ubicado en la actual plaza Bolívar, pueden verse las celdas de los detenidos que esperaban proceso y los artefactos empleados para obtener sus confesiones. El inquisidor Torquemada estableció en forma categórica que los reos no deberían sangrar ni sufrir lesiones. Se ideó entonces un sistema de tortura que buscaba dar dolor sin dejar mayores heridas. Tal fue el caso del "potro", tablero en el que se ataba al reo para que sufriese estiramiento de brazos y piernas; el castigo del agua, que lo obligaba a tragar agua en demasía y le impedía respirar; y la "garrucha", cordel atado a una polea que alzaba al prisionero desde los brazos, atados a su espalda, llevando un fuerte peso en los pies.

Estadísticas y resultados

Existen evidencias que muestran que la autoridad del Santo Oficio en América tuvo un accionar menos cruento que en España, aplicando la pena de muerte en menos ocasiones, en los hechos, sólo se aplicó a casos extremos de faltas contra la Iglesia y el Estado. Fue más una policía política que una policía de la vida cotidiana. Las autoridades civiles y eclesiásticas ordinarias limitaron en la práctica muchas de las atribuciones del Santo Oficio, el cual, a su vez, encontró en las acusaciones que no concluían en sentencia una fuente de enriquecimiento. Tal fue el caso, entre otros, del inquisidor Pedro Ordónez Flórez (1594-1611), quien dejó el Perú con una fortuna patrimonial de 184.225 pesos. Es posible que el Tribunal haya sido odiado por el pueblo más por su presencia prepotente que por su efectivo rigor en la represión de las costumbres.

Durante las primeras décadas del tribunal limeño (1569-1600), fueron condenados a muerte y ejecutados 13 reos; luego (1601-1640) fueron ajusticiados 17, y a partir de entonces sólo hubo un caso en 1664 y otro en 1736. De estas 32 víctimas, 23 fueron procesadas por judaizantes, 6 por protestantes, 2 por explícita herejía y un caso de "alumbrado" o falsa santidad. Luego hay 3 judaizantes "quemados en huesos y estatuas", esto es, ya fallecidos (entre 1625 y 1639), y 14 "quemados en estatuas" por ausencia (1605 y 1736).

Registro contable ("razón") de 
los gastos de la Inquisición de Lima
 en la alimentación de 22 de sus prisioneros
Los ajusticiados por ser luteranos, salvo el caso de Mateo Salado (ultimado en la hoguera el 15 de noviembre de 1573), fueron en su mayoría piratas capturados en actos de guerra, como John Butler y John Drake (sobrino del célebre corsario Francis Drake). Francisco de la Cruz (ajusticiado el 13 de abril de 1578), el único caso de sentencia por "alumbrado", destaca por haber sido teólogo con estudios en Valladolid y rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima; sus postulados heréticos incluían el cuestionamiento del sistema monárquico.

El bulto o mayor porcentaje de los procesos inquisitoriales tenía que ver con comentarios personales denunciados por la red de delatores del sistema. En este último sentido, lo más común es encontrar en los archivos de todas las ramificaciones de la Inquisición en América investigaciones sobre todo tipo de afirmaciones dichas en conversaciones casuales. Como por ejemplo la causa seguida contra un vecino de Santiago de Chile, Joan de Barros, procesado por comentar a un amigo que Dios no le "podía hacer más mal ni darle mayores penas en esta vida" que la reciente muerte de su esposa. Una afirmación supuestamente herética, debido a la creencia católica de que Dios todo lo puede. O es el caso de Pedro Ramírez, un vecino de Chiloé, era procesado por haber opinado que la "fé sin la caridad era cosa muerta y que ambas virtudes eran lo mismo". Numerosos otros procesados fueron interrogados por utilizar refranes populares españoles de la época, de pretendidos alcances blasfemos, como: "en este mundo no me veas mal pasar, que en otro no me has de ver penar". Incluso se abrían un número rutinario de investigaciones en contra esclavos negros que maldecían o blasfemaban mientras eran azotados.

La mayoría de este tipo de causas (salvo la notoria excepción de las seguidas contra los esclavos), reportaban abundantes beneficios económicos al tribunal y la red de informantes designados por él, por cuanto el acusado en el mejor de los escenarios debería pagar las costas del juicio a sus acusadores. Pero lo normal es que el procesado fuera sometido a multas mayores o al secuestro de todos sus bienes.

Respecto de la población indígena, la Inquisición fue excluida en las primeras décadas del siglo XVI de abrir juicios contra ella por idolatría o brujería, por el criterio imperial español de considerarse a los indígenas -más que herejes- neófitos en el cristianismo, quedando esos asuntos bajo la directa jurisdicción de los cabildos y en la práctica, sometidos al arbitrio inmediato de los encomenderos.

Por otro lado, es curioso que existe cierto número de procesos que contienen acusaciones contra españoles relacionadas con malos tratos a sus encomendados, siempre que contuvieran un trasfondo religioso doctrinal. Es el caso, por ejemplo, de un juicio seguido en 1569 en la Villa de La Plata (actual Sucre, Bolivia, entonces dentro de la jurisdicción del tribunal de Lima), en contra del gobernador de Tucumán, Francisco de Aguirre, a quien entre sus muchas acusaciones se sumaba la de haber afirmado tener la potestad de dispensar a los indígenas del descanso del domingo y los feriados religiosos, para poder de esta manera mantenerlos trabajando.

En las últimas décadas del siglo XVIII, durante el mandato del virrey José Fernando de Abascal y Sousa (1806-1816), el Santo Oficio tuvo entre ojos a los lectores de literatura anticlerical y antimonárquica. Fueron detenidos y amonestados, entre otros Manuel Lorenzo de Vidaurre, Joaquín de Larriva y José Baquíjano y Carrillo, culpables de leer a Rousseau y Montesquieu. En la decadencia del Santo Oficio, en 1818, el Segundo Piloto del Virreinato del Perú y Director de la Academia Real de Náutica de Lima, Eduardo Carrasco (1779-1865), salió bien librado de una acusación ante el Tribunal por poseer en su biblioteca libros de los enciclopedistas franceses.

Ejecución de Mariana de Carvajal
(judía conversa), ciudad de México, 1601
La Inquisición fue abolida por decreto de las Cortes de Cádiz, el 22 de febrero de 1813. El virrey Abascal hizo lo propio con la Inquisición de Lima, el 30 de julio de ese año. Al permitirse al público de Lima visitar dicha sede el 3 de septiembre de 1813, ocurrió un tumulto vandálico que destruyó enseres y parte de los archivos.

En 1814, cuando el rey Fernando VII de la Casa de Borbón (1813-1833) fue restablecido en el trono, se dispuso que volviese a funcionar el Santo Oficio, dedicado sobre todo a perseguir la difusión de literatura liberal, pero su existencia fue más nominal que efectiva, hasta su definitiva abolición en 1820.

La Inquisición de México (Nueva España)

La institución de la Inquisición fue destinada a la protección de la fe católica durante los siglos XV, XVI y XVII y veló por la defensa de las creencias religiosas y sociales de la época, procurando normas de conducta que regirían la vida en la Nueva España.

La conquista espiritual

Los españoles llevaron a América la tradición ya que esta era la religión de su patria con el conjunto de ideas, sentimientos y costumbres que la integraban. Los agustinos se esforzaban por iniciar a los indígenas al catolicismo por medio de la oración mental que ellos mismos enseñaban y principalmente a los niños. Los indios debían disfrutar de un régimen eclesiástico separado, dirigido por frailes ajenos al afán de riqueza y de honores y no por obispos o clérigos de espíritu mundano.

Conquista, fundación y organización fueron obras de las ordenas mendicantes, independientemente del episcopado, cuya autoridad se limitaba en los privilegios pontificios dados al clero regular. Los franciscanos eran personas menos teólogas y teorizantes, que habían sacado ideas solo por luz divina de su experiencia y por un sentimiento de caridad fraterna. Poco después de la llegada de los primeros franciscanos en 1524, fue establecida la jerarquía en la Nueva España. En 1526 se instituyó la diócesis de Tlaxcala y al fin de 1527 el franciscano fray Juan de Zumárraga era presentado como obispo y arzobispo de la sede de Nueva España y fue fechada metropolitana en 1548 antes de morir Zumárraga (Moreno. Et, al., 1966)

La obsesión de la idolatría y la herejía llegó a ser tan dominante en algunos misioneros que se les hizo sospechoso todo cuanto tuviera que ver con la civilización del paganismo, así mismo, los estudios de las creencias, usos y costumbres e instituciones sociales de los nativos; fue la vida intelectual y las lenguas que le servían de vehículo. Fue así como empezó una tendencia adversa de tres órdenes, sostenidas por las autoridades eclesiásticas y civiles, ejemplo de esto fue el arzobispo Montufar era presa de esa obsesión. Felipe II prohibió que se escribiera acerca de las costumbres de los indios, prohibió la traducción de textos sagrados al lenguaje de los indígenas y todas obras escritas por franciscanos; fray Alonso Montufar, encargado de las funciones de inquisidor antes del Santo Oficio formalmente prohibió la venta de estas obras y mando a recoger todos los volúmenes (Ricard. et. al., 1986).

Desafortunadamente las autoridades religiosas destruyeron desde la conquista, un sin número de códices porque para ellos eran obras diabólicas, así pues, en 1531 la reina escribía a la casa de Contratación de Sevilla lo siguiente:

“Estoy informada de que llegan a las nuevas tierras numerosos libros en castellano de historias varias y profanas. Es un ejercicio nefasto para los indios, no es bueno que se dediquen a ello. Como consecuencia os ordeno que prohibáis a cualquiera que introduzca en las Indias y los demás habitantes de estos lugares se ejerzan en su estudio” (Testas. et. al., 1970).

La Inquisición monástica

Al término de la conquista, en 1521, se inicia con los procesos inquisitoriales en la América hispánica, con la condena del nativo Marcos de Alcoahuacán,​ que fue acusado de concubinato, éste fue Juzgado por los clérigos que acompañaban a Hernán Cortés, conforme a la bula papal Alias Felicis de 1521 en la cual los frailes sustituían a los obispos en sus funciones episcopales, si alguna diócesis quedaba a más de dos días de distancia. Hasta que en 1524 llega Martín de Valencia con un grupo de frailes franciscanos, con amplios poderes inquisitoriales debido a la nueva bula papal Exponi nobis de 1522.

Un auto de fe en el pueblo de San Bartolomé Otzolotepec,
  Museo Nacional de Arte, México.
Martín de Valencia en 1524, durante su escala en la isla La Española, rumbo a la Nueva España, fue designado por el aún vivo fraile Córdova como inquisidor apostólico para México. Pero el propio Valencia que, de acuerdo a la crónica de Antonio de Remesal, había actuado con extremada prudencia en sus funciones, terminó por inhibirse de seguir ejerciendo el cargo cuando llegaron los primeros frailes dominicos a tierras mexicanas. Esto, en vista de que por costumbre se entendía que el oficio de inquisidor era propio de la orden dominica, desde que el mismo fundador de la orden, Domingo de Guzmán, participara activamente en los primeros procesos y persecuciones inquisitoriales del siglo XIII en contra de los cátaros.

En el año de 1526 la Audiencia de Santo Domingo confiere el cargo de primer comisario al fraile dominico Tomás Ortiz.

En octubre de 1528 se realizó el primer auto de fe en México, en el que fueron quemados Hernando Alonso y Gonzalo de Morales, acusados de herejía, convirtiéndose en las primeras víctimas de la institución en tierras americanas. Otros muchos reos fueron sometidos a humillaciones y penas menores en la ocasión, pero la ceremonia no está bien documentada.

En 1535 el inquisidor general de España, Alonso Manrique, nombró como inquisidor apostólico de México al obispo local, fray Juan de Zumárraga, otorgándole poderes y fondos para establecer una sede del tribunal en su obispado. Zumárraga no actuó en este sentido, limitándose a celebrar un auto de fe y condenar a un cacique principal de Texcoco (Carlos Chichimecatecotl) a la hoguera, acción que le valió una posterior reprensión de Manrique, debido a que los indígenas debían ser tratados más como neófitos que como herejes, lo que influyó en la posterior separación de la institución respecto a la jurisdicción de temas sobre los nativos americanos.

Zumárraga y otros inquisidores de esta época también realizaron diversos autos de fe en los que se procedió a la quema masiva de los códices prehispánicos de Mesoamérica, a lo que se atribuye la casi completa desaparición de este tipo de textos, que los inquisidores llamaban "libros de hechicerías". Especialmente célebre es el auto de fe de Maní, dirigido por el franciscano Diego de Landa, inquisidor apostólico de Yucatán, proceso en el que fue llevada a la hoguera una gran cantidad de textos y figuras de culto de la cultura maya.

El Tribunal del Santo Oficio

Para la protección de la fe, fue establecido el 2 de noviembre de 1571, en la ciudad de México, el Tribunal del Santo Oficio, que tenía jurisdicción sobre todo el virreinato de la Nueva España, confiriéndole el cargo de primer inquisidor a Pedro Moya de Contreras, nombrado directamente por el obispo de Sigüenza e inquisidor general de España.

El primer auto de fe del Tribunal del Santo Oficio de la Nueva España se realizó a principios de 1574 en la ciudad de México. El Cabildo de la ciudad estaba conformado por Juan Vázquez y Nuño de Chávez, alcaldes; Juan Velázquez de Salazar, D. García de Albornoz, Jerónimo López, regidores; y Antonio Delgadillo, alguacil mayor, y ya que el Santo Tribunal se preparaba convenientemente, tenía las cárceles provistas de judíos, luteranos, brujas, hechiceros, bígamos y otros herejes.

El 28 de febrero, los reos desayunaron vino y rebanadas de pan frito con miel, y al terminar salieron de las cárceles del Santo Oficio. Iban caminando separadamente con su propio sambenito, "soga al cuello y en la mano una gran vela verde apagada", y acompañados por dos españoles, uno de cada lado que los custodiaba.

La Inquisición Portuguesa en Brasil

Respecto de Brasil, desde inicios de la conquista del territorio los jesuitas solicitaron reiteradamente la instalación de un tribunal de la Inquisición Portuguesa (creada en Portugal a imitación de la española), para luchar contra las creencias de los nativos y la eventual prédica luterana de navegantes de otros países europeos. Finalmente se intentó establecer una sede en Bahía a fines del siglo XVI, durante el episcopado de Antonio Barreiros, pero el tribunal de Lisboa se reservó la jurisdicción, negándose a la existencia de una nueva "mesa de inquisición".

De manera que Brasil (a partir de la "visita" realizada entre 1591-1595) fue recorrido en diversas oportunidades por misiones de "visitadores inquisitoriales", enviados o designados desde la metrópolis. Aunque, en los hechos, las funciones de la Inquisición a veces también fueron ejercidas por los obispos locales, dando pie a disputas sobre competencia y atribuciones.​ Estas "visitas", como la segunda realizada a Brasil (1618 a 1620), precipitaron la migración circunstancial de cristianos nuevos y judíos portugueses hacia los territorios americanos dependientes de España, donde a su vez la Inquisición Española terminó procesando un elevado porcentaje de portugueses.

En la primera mitad del siglo XVII la corona portuguesa intentó nuevamente, instalar una sede en Río de Janeiro (1639) para controlar las incursiones de los bandeirantes paulistas sobre las misiones jesuitas del área del Río de la Plata, que entraban en el territorio español, aunque esta iniciativa finalmente no prosperó.

La actividad inquisitorial en Brasil fue lo suficientemente activa como para que en un momento se temiera que pudiera interferir en la prosperidad del territorio, por lo que la monarquía refrenó el "entusiasmo azucarero" de los inquisidores.

J.M.S.